‘Al servicio de las damas’, comedia de Gregory La Cava
09 de Junio de 2008

Con esta historia sobre una joven de la alta sociedad neoyorquina que contrata a un vagabundo como mayordomo de la suntuosa mansión de su familia, Gregory La Cava, maestro de la screwball comedy logró el mejor retrato, aun hoy, de la banalidad y extrema superficialidad de ciertos especimenes que pertenecen a eso llamado aristocracia o alta sociedad. Con este material, La Cava se creció, ofreciéndonos una divertidísima colección de estupendos gags, fenomenales y ácidos diálogos, agudos retratos de las clases dirigentes y una recopilación impagable de ironías, réplicas y punzantes pullas.
Con un excelente William Powell y la maravillosa Carole Lombard (lo que hubiera dado de sí esta hermosísima y extraordinaria actriz sin la mala suerte de su prematura muerte en un accidente aéreo en 1942 cuando volaba en una campaña para recaudar dinero con bonos de guerra para los combatientes, lo que le valió una condecoración póstuma) como protagonistas, La Cava utilizó las herramientas del mejor teatro de variedades para sentar las bases de la loca comedia americana de los años 30 y 40, según los mandamientos del cine “de teléfonos blancos” que tanto triunfó en Europa durante los años 30 y que tuvo a Hungría (con, entre otros, Ernst Lubitsch) como su precursora y al cine italiano de la época mussoliniana como alumno aventajado.
Una verdadera delicia, un entretenimiento inteligente y divertido que, con unos personajes arquetípicos pero desternillantes en sus diversas excentricidades, elevan el listón de la comedia de situación hasta límites que el cine posterior muy pocas veces a conseguido emular.
Título: My man Godfrey
Año: 1936
Duración: 94 minutos
País: Estados Unidos
Director: Gregory La Cava
Reparto: William Powell, Carole Lombard, Gail Patrick, Alice Brady, Eugene Pallette, Alan Mowbray, Jean Dixon
Guión: Eric Hatch, sobre su propia novela
Música: Charles Previn
Fotografía: Ted Tetzlaff
Producción: Universal
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10 de Junio de 2008 a las 8:35 pm
Muy entretenia película, dirigida por el inolvidable Gregory La Cava, un director que impregnó un toque de elegancia en la pantalla allá por los años 30 y 40. Aquí en “Al servicio de las damas”, retrata con gran habilidad el mundo de la alta sociedad, llena como no, de manias y prejuicios, y en donde la figura de un mayordomo aristócrata, se encarga de desmitificar. Es para mi, una comedia muy bien replanteada, con unos elegantes actores, tanto dentro (como fuera) de la pantalla, como eran William Powell y Carole Lombard. Con un guión muy bien logrado, la película se le hace a uno muy amena y divertida. Una de esas comedias de las de entonces, y que por desgracia ya no se fabrican ni por encargo. Así pués demos gracias al DVD, ya que gracias a él, podemos deleitarnos, como por aquel entonces se deleitaban nuestros abuelos o bisabuelos.
Existe un remake del año 1957, dirigido por Henry Koster e interpretado por Davin Niven y June Allyson, y a decir verdad, también gustó bastante. Saludos!!!.
11 de Junio de 2008 a las 8:56 am
Pues sí, Pablo, se echan de menos estas cosas, sobre todo el ingenio, que ha sido sustituido por el humor chabacano y vulgar la mayor parte de las veces.
De la película hay varios remakes, confesados o no, e incluso ella misma es una adaptación, como suele decirse, corregida y aumentada, y bastante fidedigna, de esas comedias italianas y húngaras que comentaba más arriba y que en Hollywood continuaron hasta bien entrados los sesenta.
Saludos
11 de Junio de 2008 a las 3:26 pm
Gregory La Cava es uno de esos tipos que me siguen gustando.Es un lástima que se presentara siempre en el plató con una botella de vino en el bolsillo de su gabardina y ligeramente borracho.Lo digo,porque sus películas hubieran estado mucho mejor elaboradas.Aún y así continúo viéndolas con sumo placer.
Fuerte abrazo.
11 de Junio de 2008 a las 5:44 pm
Cierto, debería haber hecho honor a su apellido y que al menos la botella fuera del Penedés… Bromas aparte, quizá en sus películas hay cierto punto de vista producto de su “afición”. No olvidemos la importancia que tiene la bebida y los personajes bebidos o que beben en su cine.
Un abrazo