Carlos Saura se acerca a la figura de Lorenzo Da Ponte
08 de Septiembre de 2008

El cineasta aragonés Carlos Saura profundiza en su cine musical con un acercamiento a Mozart y a su ópera, en concreto a la a un tiempo oscura y trágica, cómica e inmoral, Don Giovanni, libreto escrito por el aventurero, sacerdote, libertino, jugador, prestamista, editor y poeta Lorenzo Da Ponte, todo un personaje de la Europa del dieciocho, punto de vista escogido por Saura para la narración, que se inspiró en su amigo y compañero de correrÃas Giacomo Casanova para la creación del personaje central, un coleccionista de amantes, pendenciero, librepensador y devoto de cualquier clase de placer.
Para Io, Don Giovanni, coproducción entre Italia y España protagonizada por Lorenzo Balducci y MarÃa Valverde y filmada entre la Ciudad de la Luz de Alicante y Roma con un presupuesto de cinco millones de euros, Saura ha contado de nuevo con la colaboración del genio de la fotografÃa Vittorio Storaro, tras Tango (1998) o la magnÃfica Goya en Burdeos (1999). La pelÃcula recoge el proceso de creación de la ópera hasta su estreno en Praga en 1787 y está rodada Ãntegramente en estudio con una particular textura visual y una gran riqueza plástica como complemento a la poderosa música de Mozart.
Saura, cuyo contacto con la ópera incluye la dirección de Carmen en Florencia, reconoce la dificultad de un proyecto que ha tardado más de cinco años en ver la luz y del que progresivamente se han ido descolgando actores y productores, como Andrés Vicente Gómez y cita la figura del exótico y magnético Lorenzo Da Ponte, cuya vida repleta de amores, juego, aventuras, duelos, huidas y problemas polÃticos hasta su muerte, ya octogenario, en Nueva York, él mismo reflejó en sus célebres Memorias, merecerÃa por sà sola una adaptación a la pantalla, como punto de origen y de principal atractivo de la pelÃcula.
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09 de Septiembre de 2008 a las 5:06 pm
Mi querido Alfredo,fui un gran entusiasta de Carlor Saura.Me gusta incluso sus libros de fotografÃas,sobre todo el que le dedica a gran Gómez de la Serna.Pero me temo que su última etapa anda algo descarriado.Me apasionan La caza y sobre todo mi favorita;La prima Angélica,por el recurso narrativo ya experimentado por Bergman en Fresas salvajes.
Me gustarÃa que me dieras tu opinión sobre su pelÃcula Buñuel y la mesa del rey Salomón.Recuerdo que cuando se estaba rodando sentà una enorme satisfacción.Ya habÃa leÃdo los magnÃficos libros escritos por tu tocayo AgustÃn Sánchez Vidal;Luis Buñuel y El enigma sin fÃn,a mi juicio,el mejor escritor sobre Buñuel.Pues bueno,la pelÃcula me defraudó a raudales.¿Como es posible que un director amigo Ãntimo de Buñuel realizara semejante pelÃcula? El tema a desarrollar es tan rico e interesante…
Un abrazo.
09 de Septiembre de 2008 a las 6:05 pm
Pues fÃjate, Francisco, que a mà lo que más me gustó fue el inquietante parecido al maestro de El Gran Wyoming… La verdad, la pelÃcula resulta un tanto decepcionante, aunque creo que es decididamente una fantasÃa personal imaginada sobre los relatos de PepÃn Bello acerca de la estancia del grupo en Toledo. Creo que es una pelÃcula que pudiera haber hecho cualquiera excepto Saura. Su lenguaje visual me atrae, su contenido me sabe a poco.
Abrazos
09 de Septiembre de 2008 a las 6:53 pm
Y fÃjate que en una de las últimas entrevistas con PepÃn publicadas en Anagrama confiesa que la Orden de Toledo nunca existió,que todo fue una monumental mentira de Buñuel.El Gran Wyoming me sorprendió mucho por su parecido y su actuación,con ese gesto tan caracterÃstico de Buñuel de ajustarse las gafas.Era como verlo a él mismo.
Gracias por la dedicación.
Un fuerte abrazo.