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‘88 minutos’, olvidable Al Pacino

Sin paliativos puede afirmarse que esta película es la peor jamás participada por el gran Al Pacino, actor que siempre es bienvenido a las carteleras como uno de los pocos bastiones que quedan a las actuaciones sobresalientes y que poco a poco se ha ido perdiendo en productos de tercera clase, a los que ni siquiera esta película de John Avnet (otrora buen profesional en The war o Tomates verdes fritos y que pronto estrenará Righteous kill) merece pertenecer.

Tremendamente poco original en su planteamiento, la necesidad de hallar la identidad de un criminal bajo límite temporal en de forma cuenta atrás (88 minutos) y con amenaza de muerte como penalización, aburre a las ovejas: nada de tensión, nada de emoción, simple retazo de banalidades, lugares comunes y tópicos más propios de serie televisiva que de gran pantalla, y el único reloj interesante para el espectador es el suyo propio para ver cuánto más tiempo debe aguantar tamaña estupidez.

Resulta complicado encontrar una película con ciertas pretensiones de emoción y de intriga en la que tantas cosas se hayan hecho mal, y quizá ese sea un motivo masoquista para verla. El único aporte serio que Avnet intenta aportar (porque el resto, encaja mejor como una parodia involuntaria para tomarse a chacota con un par de tragos encima) es un pseudo alegato o reflexión en torno a la pena de muerte. Y decimos serio, aunque inconcluso, porque el punto de vista escogido no se sabe si es más tibio o indignante, si sirve a quienes la condenan o justifica a quienes la defienden. La película, en suma, une dos aspectos que el cine jamás debería provocar: aburrimiento e indignación hacia la propia película.

Web oficial



Título: 88 minutes
Año: 2007
Duración: 103 minutos
País: Estados Unidos
Director: John Avnet
Reparto: Al Pacino, Alicia Witt, Amy Brenneman, Leelee Sobieski, Benjamin McKenzie, Deborah Kara Unger, William Forsythe, Neal McDonough
Guión: Gary S. Thompson
Música: Ed Shearmur
Fotografía: Denis Lenoir
Producción: Universal

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    ‘Elegy’, Philip Roth pasado por Isabel Coixet

    La irregular novela del permanente candidato al Nobel Philip Roth El animal moribundo ha sido llevada a la gran pantalla por el guionista Nicholas Meyer y dirigido por la catalana Isabel Coixet, que ha transformado una novela en la que Roth reflexiona sobre el paso del tiempo mediante la historia, repleta de desenfrenos sexuales, de la relación entre un veterano profesor y una joven estudiante, en una película intensa, sensible e intimista, en la que no se precisa retratar de forma expresa los frecuentes pasajes de contenido sexual del libro para mostrar el deseo y la necesidad respectiva entre ambos, manifestada en los rostros, las miradas, los gestos, emociones a flor de piel puestas en evidencia a distancia muy corta.

    David, profesor maduro y mujeriego (Ben Kingsley) está acostumbrado a las relaciones esporádicas. Sin embargo, cuando conoce a Consuela (Penélope Cruz), tras sus curvas, su atractivo sexual y su carnalidad, cree vislumbrar algo que confiere un especial sentido a su vida y le abre las puertas de la reflexión, tambalea su seguro y cómodo mundo interior, y nacen en él sentimientos y emociones intensas que le hacen obsesionarse con la joven.

    La película combina fidelidad al original con el estilo propio de Coixet, sobrecargado a menudo de sentimentalismos (continuas tomas de caída de hojas, un innecesario abuso de la voz en off, las melodías de Satie subrayando de forma superflua la melancolía de las imágenes), pero que profundiza en sus mayores virtudes, la puesta en escena y el tempo narrativo. Los actores están estupendos, destacando más los secundarios, fenomenales Dennis Hopper y Patricia Clarkson.

    Película que logra sustituir sexo por intensidad emocional, se queda, no obstante, a medias. Abusa de sentimentalismo y en ocasiones ese exceso perjudica la credibilidad de la relación y la posible identificación del espectador.



    Título: Elegy
    Año: 2008
    Duración: 111 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Isabel Coixet
    Reparto: Ben Kingsley, Penélope Cruz, Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard, Deborah Harry
    Guión: Nicholas Meyer, sobre la novela de Philip Roth
    Música: -
    Fotografía: Jean Claude Larrieu
    Producción: Lakeshore Ent.

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    ‘Rastro oculto’, más de lo mismoPartiendo del morboso gusto del personal por lo prohibido, sobre todo si contiene o mezcla sexo y violencia, el pretencioso thriller de Gregory Hoblit pierde enseguida sus ansias por erigirse en estudio psicológico de la mente criminal y del lado oscuro del ser humano para aterrizar en el más banal topicazo de manual sobre asesinos en serie. La película nos habla de otro, esta vez ligado a internet, que se monta un circo mediático mediante el cual comete asesinatos difundidos por la red en tiempo real, de forma que a mayor audiencia, antes se termina despachando al personal. Es decir, que se trata de un thriller vulgar y corriente que no aporta nada nuevo, que llena el guión de terminología informática, chismes, cables, contraseñas y monitores. Más de lo mismo.

    Diane Lane, con su eficiencia habitual pero sin más alardes, es la investigadora del caso. El resto cumple con su papel, bien sea el de policía devorador de donuts, asesino perverso o víctima chillona. La trama no da para más y el final recoge lo más previsible de la tradición de estos filmes y deja abiertas, como siempre, varias incógnitas que restan verosimilitud a este tipo de historias de asesinos en serie que, no obstante, se han dado en repetidas ocasiones en la realidad despojadas de efectismos y falsas espectacularidades, envueltas en una normalidad y cotidianidad que en sí mismas resultan mucho más inquietantes que las caricaturas de villano con que los directores amantes de estas películas revisten a sus personajes.

    Por otro lado, la intención de fondo de la película, el análisis de la fascinación por lo prohibido, por observar en privado lo que la convención social nos obligaría a rechazar en público, se desmorona al basarse en la recreación de crímenes escabrosos en los que la violencia supera lo admisible.



    Título: Untraceable
    Año: 2008
    Duración: 100 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Gregory Hoblit
    Reparto: Diane Lane, Colin Hanks, Billy Burke, Joseph Cross, Mary Beth Hurt, Tim De Zarn, Daniel Liu
    Guión: Mark Brinker, Allison Burnett y Robert Fyvolent
    Música: Christopher Young
    Fotografía: Anastas Michos
    Producción: Lakeshore Ent.

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    ‘21 blackjack’: las cartas (y el truco) boca arriba

    Ben (Jim Sturgess) es un joven estudiante del Instituto Tecnológico de Massachussets que necesita dinero para su matrícula universitaria en Harvard. A través de un profesor de matemáticas de moral un tanto relajada (Kevin Spacey), encuentra la solución a su problema: acudir cada fin de semana a Las Vegas junto a un grupo de estudiantes para, con la fórmula y el método del éxito estudiados previamente, ganar una fortuna al blackjack contando cartas. (nótese que el tanto ganador del juego, 21 puntos, es también la mayoría de edad en Estados Unidos). El drama está servido: dinero fácil, chica apetitosa (Kate Bosworth), doble moral, crisis de conciencia, alto tren de vida, lujo, hoteles, alcohol y fiestas.

    Película tópica que no cuenta nada que no hayamos visto antes, aunque lo haga a partir de un libro que narra una presunta experiencia real que resulta muy difícil de creer, narra con estética excesivamente videoclipera la historia de estos jóvenes y de su profesor, contada de forma convencional, sin sorpresas, aburrida y previsible. El reparto joven y voluntarioso y los grandes Kevin Spacey y Laurence Fishburne no logran salvar un producto con más metraje del que haría falta para contar lo que todos hemos visto ya varias veces y contado de la misma manera.

    Los giros de guión, torpes y con el truco bien a la vista antes de que sucedan, no ayudan a remontar el interés, y la pretendida lección de moral en torno a la avaricia y al protagonismo de la corrupción en la consecución de los deseos personales en la tierra del sueño americano es tan burda y superficial que ni siquiera ofrece elementos por los cuales simpatizar con el protagonista o condenarlo. En suma, apta únicamente para los seguidores de las películas sobre casinos y cartas. Para los demás, una forma de vacilar como otra cualquiera.

    Web oficial: http://www.sonypicturesreleasing.es/sites/21blackjack/



    Título: 21
    Año: 2008
    Duración: 123 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Robert Luketic
    Reparto: Jim Sturgess, Kate Bosworth, Laurence Fishburne, Kevin Spacey, Liza Lapira
    Guión: Allan Loeb, Peter Steinfield, sobre el libro de Ben Mezrich
    Música: David Sardy
    Fotografía: Russell Carpenter
    Producción: Columbia Pictures

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    ‘Joe Strummer: vida y muerte de un cantante’

    Mientras la publicidad nos mete por los ojos el ramplón concierto de los Rolling Stones rodado por Scorsese, ha llegado al cine una verdadera película de culto a la música y a los genios de la música, eso sí, con una traducción absurda de su título original. Julian Temple, especializado en documentales musicales (El ruido y la furia, con Sex Pistols) y afamado director de video clips, lleva a la pantalla la figura mítica de John Mellor, joven inglés nacido en Turquía más conocido como Joe Strummer, legendario líder de The Clash, músico contradictorio, irreverente, vitalista, rebelde, autodestructivo, enérgico y profundamente melancólico. La película, que va más allá de la mera recreación biográfica por capítulos, logra mimetizarse con el carisma y el poder del personaje.

    Con un amplio material de archivo que incluye grabaciones inéditas para la BBC, actuaciones en directo que aún no habían visto la luz, entrevistas y conversaciones con grandes nombres de la música (Bono, Steve Jones, Courtney Love, Sara Driver…) y del cine (Scorsese, Matt Dillon, Johnny Depp, John Cusack, Steve Buscemi, Jim Jarmusch…), Temple retrata un mito que hoy en día sigue siendo la primera influencia del punk-rock mundial, que se inmortalizó con The Clash y fue precursor con The Mescaleros. Pero lejos de realizar una elegía laudatoria, la película recoge las grandes contradicciones y oscuridades del personaje, no especulando o suponiendo, sino a través de los testimonios de quienes le conocieron.

    La gran virtud de la película es haber asumido la energía del personaje para la vibrante exposición de su contenido, además de conseguir que las etapas menos mediáticas del personaje, una vez fuera de The Clash y ya crecidito resulten tanto o más interesantes que la narración de aquellos años en que Joe Strummer se convirtió en mito.



    Título: The future is unwritten: Joe Strummer
    Año: 2007
    Duración: 123 minutos
    País: Irlanda / Gran Bretaña
    Director: Julian Temple
    Reparto: Joe Strummer, Steve Jones, Mick Jones, Nick Headon, Terry Chimes, Iain Gillies, Alasdair Gillies, Gaby Holford, Luce Mellor, Bono, Damien Hirst, Joe Ely, John Cusack, Johnny Depp, Matt Dillon, Jim Jarmusch, Martin Scorsese, Sara Driver, Flea, Courtney Love Cobain, Steve Buscemi
    Guión: Julien Temple
    Música: The Clash
    Fotografía: Ben Cole
    Producción: IFC Films

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    ‘Despierto’, de Joby Harold

    04 de Abril de 2008

    ‘Despierto’, de Joby Harold

    Mucho tendrá que espabilar Joby Harold tras este su debut si quiere vivir del cine. Porque Despierto no es más que otro anodino y olvidable thriller de la cosecha que año tras año nos va dejando una media docena de filmes intranscendentes y gratuitos. A pesar de eso, no resulta peor que otros, y se deja ver con agrado si uno no piensa en los cabos sueltos, las abundantes lagunas de la trama, y se deja llevar por un planteamiento que, para los no muy exigentes, puede resultar interesante.

    Un joven multimillonario (acartonado Hayden Christensen) precisa de una operación de corazón, y se somete a los cuidados de un cirujano gran amigo suyo (Terrence Howard), mientras la chica (Jessica Alba, que espera que con productos como éste alguien la valore como actriz y no sólo como cuerpo, recién elegido “matemáticamente perfecto”; no sé qué le puede hacer pensar eso) y la madre (Lena Olin, la única que pone al menos medio gramo de calidad interpretativa), esperan pacientemente. La idea básica, el terror que produce la idea de mantener la consciencia mientras uno es operado, es lo único que la película aporta realmente. A partir de ahí se abre un juego de percepciones muy irregular, sin suspense, demasiado previsible o demasiado tonto a ratos, de una inverosimilitud monumental.

    Película de giros tramposos y de derivas evidentes, rodada con eficacia burocrática pero sin estilo, profundidad ni oficio, es un entretenimiento vulgar que es mejor dejar pasar hasta que llegue por sorpresa en una somnolienta tarde o noche de televisión.

    Web oficial



    Título: Awake
    Año: 2007
    Duración: 84 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Joby Harold
    Reparto: Hayden Christensen, Jessica Alba, Lena Olin, Terrence Howard
    Guión: Joby Harold
    Música: Samuel Sim
    Fotografía: Russell Carpenter
    Producción: Bob y Harvey Weinstein

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    ‘Love and honor’, el reposo del guerrero

    Tras El ocaso del samurai y The hidden blade, Yôji Yamada cierra su trilogía sobre el samurái con esta película que ha llegado a España con algo de retraso, y en la que el director nipón hace gala de su preciosismo visual y su lirismo habituales. Más en la onda de las cintas sobre samuráis de corte intimista de Kurosawa que de sus grandes películas de acción y batallas multitudinarias, Yamada se centra en un entorno minimalista, en la vida doméstica y monótona de un hombre retirado.

    Sin embargo, como en toda historia de samuráis no tarda a haber una razón para el combate y la venganza. Un catador de comidas que queda ciego a causa de su labor debe hacerse cargo de la espada para vengar a su esposa, sacrificada para salvar su deshonra.

    Drama sencillo, rodado con meticulosidad y de bella fotografía, la película resulta quizá demasiado estática, su ritmo es lento para el devenir de los inevitables acontecimientos, y aunque posee enormes virtudes visuales y resulta realmente hermoso, tanto el empleo de la cámara como el abuso de cierto lirismo por parte del director quizá perjudican el resultado. Pequeños inconvenientes a una película con un final rodado sin adornos ni elementos superfluos o en busca de la vacía espectacularidad de muchas películas de acción asiáticas, brillante en su sencillez.



    Título: Bushi no ichibun
    Año: 2006
    Duración: 121 minutos
    País: Japón
    Director: Yôji Yamada
    Reparto: Takuya Kimura, Rei Dan, Takashi Sasano, Nenji Kobayashi, Makoto Akatsuka, Toshiki Ayata, Koen Kondo
    Guión: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu e Ichiro Yamamoto, sobre la novela de Shuuhei Fujisawa.
    Música: Isao Tomita
    Fotografía: Tadashi Kaneda
    Producción: Shochiku Kinema

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    Estreno de “Las horas bajas de Max Plana” (”Las hores baixes de Max Plana”)

    Desde el 28 de marzo puede verse (allí donde la repulsiva política de distribución y exhibición cinematográfica que padecemos lo permita) Les hores baixas de Max Plana, del director Pep Puig, sin duda una película atractiva e interesante. Francisco Machuca, que ha colaborado con Puig en la gestación del filme, dice lo siguiente:

    Les hores baixes de Max Plana es, entre otras muchas cosas, las horas bajas de una serie de personajes oprimidos por sus tristes realidades; distraídos hasta el infinito, misteriosamente desinformados y confundidos. Unos personajes en suma contradictorios, nada claros, de diversas realidades, en la cual se pueden ver todos los planos de su ser, superpuestos unos sobre otros en espacios reducidos de cuyas fachadas se han derrumbado, y que revelan su estructura interior, todavía intactas; un ballet fantástico, encantado, un mágico calidoscopio, un laberinto tortuoso, cambiante, fluido, de sensaciones, de sucesos cotidianos, sentimientos, nostalgia e imaginación. Materiales enterrados bajo escombros de temores, inconsciencias y heridas descuidadas. De la costumbre a no demostrar los sentimientos, a acallar sus propias vidas interiores. El miedo calla el maltrato. Las injusticias sufridas en el silencio producen extraños gérmenes. Vemos el oscuro camino que separa el deseo de la realidad; o mejor dicho, la irreversible pérdida de identidad del hombre contemporáneo, anclado en un mundo que ni controla ni entiende, en el que las voces y los ecos se confunden en medio de una niebla miserable e inquietante. Un mundo peligroso porque está sin control, porque el orden es un mero apunte terminológico y porque se ha arruinado la espontaneidad de los individuos (…).

    Les hores baixes de Max Plana es también una comedia, es decir, el tono del drama común, humano, humorístico, visible, hasta bufonesco. La vida como comedia vivida; ilusiones de personajes de antemano derrotados por la realidad imprevisible. Personajes que se lanzan a cien por hora contra los molinos de viento que no es otra cosa que un clásico motivo de comicidad. Los grandes dramas ocurren en secreto. Los personajes ocultan sus sentimientos y evitan que las tormentas que causan estragos en su alma se reflejen en sus rostros. La tensión es subterránea y sólo se desencadena el día que llega la catástrofe (…).

    En realidad, la película es un largo sueño, en el que el pensamiento y la poesía se convierten, se funden, constantemente en el caos moderno. Max Plana (excelente Josep M.Verge), tiene pesadillas por el mezquino y repetido absurdo cotidiano de su vida: el absurdo continuo de los hechos y de los movimientos del corazón. Otro personaje, sueña con una ideal aventura amorosa con su compañera de trabajo, pero no deja de sorprendernos que no es menos absurdo sus deseos más ocultos, que las pesadillas más atroces de Max Plana”.


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    ‘10.000 B.C.’, prehistoria convertida en tiempo perdido

    Atraco a mano armada para unos, estupenda película de entretenimiento y digna obra de acción para otros, lo cierto es que resulta poco más que un catálogo de animalitos dibujados por ordenador en un alarde de efectos especiales, al parecer, única motivación o interés para haber rodado este proyecto, que además resultan especialmente decepcionantes si los comparamos con análogos productos que pasan de largo de lo que significa el cine para adentrarse en el terreno del videojuego, tanto por estética, como por sector de público al que aspiran.

    Roland Emmerich, perpetrador de otros fiascos y desaguisados como El Patriota (2000), Godzilla (1998), Independence Day (1996) o Soldado universal (1992), además de la interesante Stargate (1994), se ha lucido con esta fábula prehistórica en la que lo de menos es la trama, la odisea de un grupo humano por el desierto, el rescate de la mujer amada y el descubrimiento de una nueva civilización, concentrándose en reiterados y repetitivos alardes técnicos que poco aportan y que aburren a las ovejas.

    Concebida pretenciosamente como una epopeya colosal, resulta excesiva y simplona, plana, llena de banalidades, lugares comunes y tópicos que quieren venderse como originales porque el marco es la inhabitual prehistoria, sin ninguna profundidad en los personajes ni un trama excesivamente elaborada, y representa un mal uso de la imaginación concentrada en los efectos visuales que bien podría haberse dirigido a aspectos más curiosos e interesantes. Apta sólo para público adolescente que deguste el cine de acción sin hacerse preguntas, insoportable para todos los demás, que pueden hacerse cruces acerca de cómo Omar Sharif ha podido participar en esto. Lo mejor: que no llega a dos horas de duración.



    Título: 10.000 B.C.
    Año: 2008
    Duración: 109 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Roland Emmerich
    Reparto: Steven Strait, Camilla Belle, Cliff Curtis, Omar Sharif, Tim Barlow, Marco Khan,
    Guión: Roland Emmerich, Harald Kloser, John Orloff,
    Música: Harald Kloser, Thomas Wanker
    Fotografía: Ueli Steiger
    Producción: Warner Brothers

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    Trailer de ‘Las hermanas Bolena’

    Se estrena en España y Estados Unidos esta multipromocionada película británica dirigida por Justin Chadwick y basada, no en la Historia, sino en un bestseller, por lo que resulta recomendable tomar las debidas cautelas a la hora de creerse lo que ahí se cuenta. La película es poco más que un excelente muestrario del vestuario de la época, y el único interés reside en el enfrentamiento entre Scarlett Johansson y Natalie Portman por el amor de Enrique VIII (retratado antes de su atocinamiento posterior e interpretado de forma intranscendente por el instranscendente Eric Bana, que muy bien haría quedándose en su casa), hecho que causó, la separación de la Iglesia Anglicana de Inglaterra de la Iglesia Oficial del Vaticano, toda una suerte para ambas.

    Crónica de la ambición desmedida y compendio de formas y modos de trepar en sociedad, para el público español el aliciente está en ver a Ana Torrent interpretando a Catalina de Aragón.

    La película no aporta ningún elemento revelador para aclarar las leyendas que atribuyen a Ana Bolena seis dedos en cada mano, o bien un tercer pecho, irresistible y morbosa rareza que presuntamente habría hecho enloquecer de deseo al rey, motivo por el que habría decidido separarse de la reina y causa última de un cisma religioso que perdura hasta hoy. De confirmarse ese extremo, el refranero popular sería más cierto que nunca.

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