Christopher Doyle, mago de la fotografÃa
28 de Febrero de 2008

El australiano Christopher Doyle se ha ganado a pulso la merecida fama que le otorga un puesto de relevancia entre los profesionales de la fotografÃa del cine actual. Sus trabajos junto a Wong Kar-Wai (Days of Being Wild, Chungking Express, Fallen angels, Happy Together, In the mood for love, 2046) o Zhang Yimou (Hero) le han consagrado en la cima del arte fotográfico contemporáneo aplicado al cine.
Sus trabajos se caracterizan por una sabia utilización de la iluminación, con un uso de la luz y la oscuridad que contribuye decisivamente al sentido narrativo de las tramas, los fuertes contrastes cromáticos y una estética cercana al video-clip de una hermosÃsima belleza plástica.
Nacido en Sidney, siendo muy joven recorrió el mundo como marino en un buque mercante, y se doctoró en Historia del Arte en Estados Unidos. Finalmente recayó en Taiwán, donde inició su profesión como director de fotografÃa. Además de haber contribuido con su especial habilidad al éxito de las pelÃculas más celebradas del reciente cine asiático, también pueden apreciarse sus trabajos en obras como la prescindible versión de Psicosis que Gus Van Sant perpetró en 1998, El americano impasible, de Philip Noyce (2002), o La joven del agua, de M. Night Shyamalan (2006). También cuenta con algunos papeles como actor a las órdenes de directores como John Badham o Tobe Hooper en cintas mediocres y olvidables, e incluso ha dirigido cortometrajes (como Porte de Choisy, dentro de la pelÃcula colectiva Paris, je t’aime) y largometrajes (San tiao ren, de 1999, o Izolator, de estreno previsto para 2008).
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28 de Febrero de 2008 a las 10:01 pm
su trabajo en el cine asiático con los directores más prestigiosos es sobresaliente… merecido artÃculo, un saludo.
29 de Febrero de 2008 a las 3:31 pm
Tuve la suerte de asistir a una masster class de Chris Doyle en el Camerimage de 2004, en Polonia, uno de los festivales de fotografÃa cinematográfica más prestigioso del mundo. ConocÃa a este hombre por pantalla y papel pero verle y escucharle en persona me dejó absolutamente flipada. Ese hombre es un mago de la luz, como tan bien apunta el artÃculo, es un genio, un vagabundo, un rockero. Tiene ante el mundo la actitud del que nada necesita porque todo lo lleva dentro, su equipaje sencillo: inteligencia y emoción. Si hubiera escogido una guitarra en vez de un fotómetro se habrÃa puesto por nombre Tom Waits.