Crítica Capricornio Uno, de Peter Hyams: intrigas de leyenda urbana
Peter Hyams es un director de tercera línea con más de treinta años de carrera a sus espaldas forjada a golpe de comedias y thrillers (Apunta, dispara y corre, Los jueces de la ley, Testigo accidental) hechos con oficio pero de resultado aceptable, películas de acción y terror más que mediocres (El mosquetero, The Relic, El fin de los días, Timecop), y un curioso y eficaz interés por revestir el cine de ciencia ficción de elementos de otros géneros (Atmósfera cero, 2010 odisea dos). En Capricornio Uno, de 1978, Hyams lleva a la pantalla su propio guión, un trabajo que haría las delicias de los amantes de la consparanoia.
Hyams recoge esa leyenda urbana tan antigua como el propio hecho histórico que cuestiona la llegada del hombre a la luna y defiende que Armstrong, Aldrin y Collins jamás salieron de un estudio de televisión decorado con partes de la escenografía de 2001 una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Sobre esa idea, Hyams construye un thriller político en el que, en un ficticio proyecto espacial dirigido a Marte, los tres astronautas del equipo (James Brolin, Sam Waterston y O.J. Simpson) son sacados a la fuerza de la nave en el momento de despegar y, chantajeados con una amenaza de seguridad contra sus familias, son obligados a participar en una farsa mediática a través de la que vender al presidente, a los estadounidenses y al resto del mundo (sobre todo a los soviéticos), que Estados Unidos ha vencido definitivamente en la carrera espacial, un complot en el que estarían involucrados senadores, el jefe de la misión espacial (Hal Holbrook), el servicio secreto y quién sabe quién más, y que les lleva a poner en práctica cualquier maniobra para que todo permanezca en secreto, incluido el asesinato cuando algunas personas se sorprenden por algunos desajustes en la misión, o cuando los tres secuestrados consiguen fugarse de su prisión en el desierto tejano y emprenden la huida hacia sus casas perseguidos por los helicópteros enviados por los responsables de la conspiración. Sólo un periodista (Elliot Gould, toda una estrella en los setenta), duda de la versión oficial y hurga en imágenes y datos para encontrar resquicios que le confirmen lo que sospecha: que todo es una farsa y que algunas personas, entre ellas un amigo suyo, han sido asesinadas por ello.
Capricornio Uno, más curiosa como argumento que atractiva por sus virtudes cinematográficas (con diálogos ingeniosos, por ejemplo, entre Gould y Karen Black, pero muy cogida con alfileres en cuanto a la construcción de la intriga y de los mecanismos para su resolución), alterna acción con intriga y suspense, ofrece todos los ingredientes de una película de complots, y supone un caramelo tanto para quienes gustan de estas descabelladas teorías como para los que se divierten encontrando grietas en los argumentos de quienes las sostienen. Algo corta de presupuesto, lo cual se percibe en la estética televisiva, la mayor virtud de la cinta la constituye el reparto, figuras emergentes del cine y la televisión de los setenta (como los mencionados o Brenda Vaccaro), con la presencia en un divertido cameo del gran Telly Savalas. Entretenido producto que mantiene el interés, pero que no llega a ser del todo serio.
Ficha de Capricorn one
Título: Capricorn oneAño: 1978
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos / Reino Unido
Director: Peter Hyams
Reparto: Elliott Gould, James Brolin, Brenda Vaccaro, Sam Waterston, O.J. Simpson, Hal Holbrook, Karen Black, Telly Savalas
Guión: Peter Hyams
Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: Bill Butler
Producción: Associated General Films / ITC Entertainment








