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Tras Cómo ser John Malkovich, deliciosa y extrañísima rareza, auténtico soplo de aire fresco en el timorato, palurdo y zafio Hollywood actual, Spike Jonze incidió en el tema de las relaciones entre fantasía y realidad, en el planteamiento de una historia en la que ambos elementos se entrelazan y retroalimentan hasta confundirse, con su segunda película, en la que, además de la relación entre estos dos aspectos, realiza, probablemente, el mejor retrato ofrecido por el cine en los últimos años de lo que significa el proceso creativo. Y lo consigue, además de repitiendo las mayores virtudes de su debut tras la cámara, con una historia en la que se reflejan varios niveles, tanto reales como ficticios, de lo que supone el acto de creación, y con el magnífico y logrado valor metafórico del ciclo vital de las distintas especies de orquídeas y su adaptación al medio en términos darwinianos, hasta convertir la película en una experiencia a mitad de camino entre la comedia dramática de ficción y el documento realista de su mismo proceso de creación.

Charlie Kaufman (personaje cuyo nombre y profesión coincide con el guionista de la película), interpretado por Nicolas Cage en uno de las escasas ocasiones en las que actúa con cierta dignidad adaptándose al carácter vomitivo de su personaje, voluntariamente y no por instinto, como de costumbre, guionista caótico y pajillero incansable, recibe el encargo de parte de una productora (Tilda Swinton) de adaptar a la pantalla (nuevo guiño con respecto al título) el exitoso libro El ladrón de orquídeas, escrito por Susan (Meryl Streep), a su vez inspirado en las andanzas reales de John (Chris Cooper, ganador del Oscar al mejor actor de reparto), un personaje típico de Jonze, a la vez lúcido y patético, excéntrico y genial, que se ha especializado en el comercio de especies de orquídeas capturadas ilegalmente en las zonas protegidas de Florida. Mientras Charlie ha de soportar la presencia de su hermano gemelo Donald (de igual nombre que el del hermano gemelo y coguionista de la cinta), y también su competencia, dado que Donald comienza a escribir banales y disparatados guiones de películas de terror y acción en los que introduce las irónicas y rocambolescas tramas que Charlie le sugiere para reírse de él y que le deje en paz, bucea en la vida de John y Susan a fin de encontrar el motivo de un guión que se le resiste. Lo encuentra en la relación establecida entre ambos que no se trasladó al libro, pero que quieren mantener en secreto. Para ello no vacilan en enfrentarse a Charlie y Donald, incluso amenazando sus vidas.

Considerado a partes iguales genio y presuntuoso cargante, Spike Jonze vuelve a sorprender con una historia que entrelaza la realidad tras la cámara de su primer proyecto (con cameos incluidos de John Malkovich, en una escena extraída del propio making of, John Cusack y Catherine Keener) con el proceso creativo de la propia película que nos está presentando, siguiendo en la trama los pasos que han llevado a la forma definitiva a la cinta que estamos viendo, eso sí, con cierto tufillo de búsqueda de los trascendente que quizá le resta fuerza a los aspectos de comedia y no termina de funcionar en los momentos serios. Aun con esa lentitud intelectualoide a cuestas, la película resulta tremendamente original, propone una estética diferente y maneja un complejísimo guión cuyos niveles de realidad y ficción, o a la inversa, funcionan milimétricamente, si bien no eluden del todo cierta confusión laberíntica y lastran los puntos dramáticos en la relación entre los personajes, como si una excesiva preocupación por en encaje de una estructura complicada hubiera hecho descuidar la construcción de los personajes y sus reacciones ante los acontecimientos que padecen.



Título: Adaptation
Año: 2002
Duración: 114 minutos
País: Estados Unidos
Director: Spike Jonze
Reparto: Nicolas Cage, Meryl Streep, Chris Cooper, Tilda Swinton, Maggie Gyllenhaal, Cara Seymour, Brian Cox, Judy Greer, Stephen Tobolowsky, Jim Beaver, Ron Livingston
Guión: Charlie y Donald Kaufman
Música: Carter Burwell
Fotografía: Lance Acord
Producción: Columbia Pictures / Intermedia


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10 Respuestas a “Crítica de Adaptation (El ladrón de orquídeas): más rarezas de Spike Jonze”

  1. Javier Bobois dice:

    La película está muy bien pensada, sin embargo hay algo que no me agrada…
    Nicolas Cage hace una actuación muy buena pero les falto un toque de drama total o un final más feliz. Es decir hacerla más intensa.

  2. Gustavo Solórzano Alfaro dice:

    Primer detalle acertado de tu reseña: decís que el personaje coincide en nombre y profesión con el guionista, no que el guionista ha hecho un autorretrato. Esto es así, porque por más datos biográfico que quiera meter un creador en su obra, al final lo que tenemos es la obra, abierta las interpretaciones.

    Esta es una buena película, y aparte del talento de su director, sinceramente creo que la calidad proviene primero, en gran medida, de Kaufman, quien lo demuestra cuando asume el papel de director en la excelente “Sinécdoque”.

    Aquí una reseña de dicha película, por si te llama la atención:

    http://asterionloft.blogspot.com/2009/04/synecdoche-new-york.html#comments

    Me gustaría saber que opinás de ella.

    Saludos.

  3. 39escalones dice:

    Coincido contigo, Javier, en que es algo distante con respecto a las emociones y sentimientos de los personajes. Pero no en que sería mejor con un final feliz: generalmente los finales felices, como concesión al público, terminan estropeándolo todo.
    Saludos.

    Gracias Gustavo, por tu aportación. La película me parece curiosa, un jeroglífico un tanto frío como la propia “Adaptation”, demasiado irregular quizás.
    Saludos.

  4. Gustavo Solórzano Alfaro dice:

    Ayer olvidé comentar que una de las partes más hilarantes es cuando Donald le cuenta a su hermano la idea que tiene de un guión: un tipo con doble personalidad, que es el malo y el policía a la vez. Todo bien, excepto cuando se da una persecución entre ambos.

    Eso me recuerda tu discusión acerca del tema del doble en “El club de la pelea”, jeje.

  5. 39escalones dice:

    En efecto, Gustavo, y creo que, además, la chica que forma el triángulo amoroso junto a ellos también es él… A lo dicho me remito, ja, ja.

  6. Gustavo Solórzano Alfaro dice:

    Jaja, es cierto. Los tres son la misma persona.

  7. Manué dice:

    Intervengo ahora en son de paz -a pesar de las alusiones a mi anterior batalla con “El Club de la Lucha”-. Y lo hago con gusto porque adoro la genialidad de “Adaptation”, de su director y de su increíble guionista. La verdad es que me temí que lo machacáseis -especialmente después de atacarme hace unos posts a mi admirado M. Gondry-.

    “Adaptation” me dejó y aun me deja anonadado -incluso me hace sentir estúpido al haber leído hace años el famoso libro de R. Mckee-. Y aun más emocionado me está dejando “Sinécdoque NY” pero aun no puedo opinar sobre ella. Necesito distanciarme un tiempo de ella o quizá volver a verla por tercera vez. Es lo que tienen las genialidades.

    Lo que no entiendo es por qué pensáis que “Adaptation” no tiene final feliz: El chico aprende una gran lección en la vida, consigue a la chica, la besa y de su amor nace una flor con la canción popular de fondo. Claro que todo en clave de esperpento cínico-paradójico… ¿o no?

  8. 39escalones dice:

    Hombre, sí, Manué, para él puede ser feliz, pero a costa de dejar unos cuantos cadáveres a la espalda… Eso sí, me encanta la definición de “esperpento cínico-paradójico”, muy ajustada.

    Mi batalla personal no es tanto contra “El club de la lucha” o Gondry, sino con todos esos etiquetados genios de manera repentina, sin una obra sólida y consistente detrás que los avale, cuya proclamación se basa más en un pretendido culto de unas minorías que en los valores puramente cinematográficos de sus trabajos. “El club de la lucha” o Gondry son dos de ellos, pero podríamos añadir a Wes Anderson, Danny Boyle, Nolan o, para andar por casa, Almodóvar o Amenábar, en un claro “efecto emulación”. Mi batalla es precisamente contra esa forma de bajar el listón de la -presunta- genialidad. Pero, por supuesto, en son de paz y con muchísimas reservas; no olvido que soy yo quien está en minoría.

  9. Manué dice:

    Tengo que bajarme del burro y darte la razón en cuanto a lo de la “etiqueta repentina de genio sin obra sólida”. Algunos han rozado la genialidad, otros han regalado momentos geniales en películas irregulares o malas y la mayoría no ha conseguido ninguna obra redonda. No obstante casi todos los que citas apuntan grandes maneras y suelen refrescar -gracias a dios- el clima cinematográfico actual.

    Por ello te propongo que colgueis el trailer de la última de Jonze, en la que se desmarca de Kauffman -conservando a Burwell/Acord/Keener- para contar lo que parece ser un bellísimo libro para niños.

  10. 39escalones dice:

    Cierto, Manué, es que en el país de los ciegos…
    Tomo nota.


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