Crítica de El truco del manco, de Santiago A. Zannou
10 de Julio de 2009

La película que el pasado 2008 sorprendió tanto en el Festival de San Sebastián como en la ceremonia de entrega de los premios Goya (en la que obtuvo tres: mejor dirección novel para Santiago A. Zannou, mejor actor revelación para Juan Manuel Montilla, “El Langui” y mejor canción) es un derroche de sinceridad, de desnudez infrecuente en el cine que, aunque se aproxima, no llega a caer en el amarillismo ni en un tono facilón de denuncia social con el que edulcorar sentimentalmente el mensaje de una cinta que por ello resulta extraordinariamente potente.
El truco del manco cuenta las peripecias de Enrique “El Cuajo”, un joven que padece una parálisis cerebral que le dificulta el movimiento de la mitad del cuerpo y que junto a su amigo Adolfo, un mulato de ascendencia guineana que ha tenido problemas con las drogas y que convive con su padre alcohólico, abordan la idea de crear un estudio musical con el que ganarse la vida produciendo discos de hip hop. En un barrio duro, donde el paro y la falta de futuro conviven con la delincuencia, el tráfico y el consumo generalizado de drogas, la empresa no resulta fácil sin entrar en contacto con los personajes más oscuros del lugar, y ése es precisamente el mayor riesgo que corre la puesta en marcha de su sueño.
Interpretada por actores no profesionales entre los que destaca “El Langui”, líder del grupo de hip hop La Excepción, la película posee una fuerza natural irresistible. Huye de la explotación de los dramas limitándose a presentarlos, sin juzgar, sin aleccionar, sin elaborar tesis de causas y efectos y, cosa que se agradece, sin moralinas. Los actores, reclutados en sendos castings en los suburbios de Madrid y Barcelona, deslumbran con su autenticidad, siendo precisamente el protagonista, por paradójico que pueda parecer visto el éxito obtenido, el que, a pesar de su innato carácter y de que interpreta a un personaje muy parecido a sí mismo, resulta más postizo en la construcción de sus diálogos. “El Langui”, que apabulla con su sinceridad descarnada, resulta sin embargo poco convincente cuando dramatiza esas mismas frases. Sin embargo, el poder de su mirada, de su gesto, es demoledor, y salva una interpretación que precisa ser pulida cuando abre la boca.
Una historia de suburbio urbano, sencilla, pero clara, directa, dura, sin concesiones y con un guión que coloca cada aspecto necesario en su lugar, sin que nada sobre y sin que se eche nada de menos. Y, repetimos, con la encomiable virtud de no pensar en aquellas concesiones que puedan hacer más amable para el público una película que no tiene ninguna intención de que sea así.
Título: El truco del manco
Año: 2008
Duración: 87 minutos
País: España
Director: Santiago A. Zannou
Reparto: J.M. Montilla "El Langui", Ovono Candela, Javier Iglesias Bustamante, Elio Sagües
Guión: Santiago A. Zannou e Iván Morales
Música: Woulfrank Zannou
Fotografía: Albert Pascual
Producción: Media Films
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