Crítica de Good: Viggo Mortensen seducido por el nazismo
25 de Mayo de 2009

Good, dirigida por el brasileño Vicente Amorim, es la devaluada adaptación de la obra de C.P. Taylor sobre un profesor universitario de literatura francesa que se ve inmerso en la vorágine fanática y dogmática del nazismo alemán previo al estallido de la Segunda Guerra Mundial. John Halder (incomprensible cómo un personaje alemán puede llamarse John), interpretado por Viggo Mortensen, es un buen hombre, amante esposo, hijo obediente y abnegado padre de familia que cuida a un tiempo de su madre enferma, de su esposa convaleciente y de unos hijos en edad difícil. Sus días transcurren entre el cuidado de su familia, las clases y las historias que escribe. La llegada del nazismo le genera rechazo y le hace preocuparse por su amigo Maurice (Jason Isaacs), un antiguo amigo y compañero de armas de la Gran Guerra que además de psiquiatra, es judío. Sin embargo, los cantos de sirena que le llegan desde las altas instancias del nuevo Reich, los halagos emitidos por altos cargos, incluido Hitler sobre una novela suya que trata el tema de la eutanasia y la muerte digna, las presiones de su suegro por afiliarse al partido para conservar su carrera profesional, su propia debilidad de carácter y las apenas veladas amenazas que percibe en su entorno y sobre su propia persona, le hacen caer en brazos de la espiral de barbarie nazi.
Y ése es quizá el problema de concepción de personaje y película: constantemente se nos están ofreciendo razones para justificarlo, ya desde el propio título. La teoría del pobre hombre forzado por las circunstancias, no sólo a afiliarse al partido nazi sino a renegar de un amigo o a abandonar a su esposa, resultan contraproducentes y, al menos a quien escribe, le hacen preguntarse si no hubiera sido más acertado simplemente hacer el retrato de la caída de un intelectual en los dogmas y fanatismos nazis, sin excusas ni razones en forma de concesión a un público incapaz de identificar a una estrella con un ser vil y abyecto, comercialmente hablando. La realidad histórica nos dice que no fueron pocos los hombres cultos, capaces, preparados, que abrazaron una causa criminal, demencial, destructiva, de manera entusiasta. Ahí radica precisamente buena parte del horror del fenómeno: ¿no sabían? ¿no se daban cuenta? ¿tenían el cerebro lavado? ¿cómo seres normales y corrientes pudieron entregarse de buena gana al mayor horror que ha producido la Humanidad? Esas preguntas quedan sin respuesta, sin atisbo siquiera de reflexión, al colocar como protagonista a un individuo (a nuestro personal entender, muy mal escogido) del que constantemente se nos dan razones para que lo exculpemos: mala caracterización, mal personaje, mala interpretación, intrascendente relato dado que no afronta la verdadera cuestión.
Por lo demás, la estética de telefilme, la ambientación sólo aceptable, las elecciones equivocadas, tanto de casting como de estilo (el acento británico de los actores en la Alemania de 1933-1939, por ejemplo) y la dirección de piloto automática de Amorim, ofrece pocos alicientes a una historia convencional, plana, previsible, en la que los buenos siguen siéndolo incluso cuando son malos (uno de los aspectos más lamentables del cine comercial de siempre cuando de la reputación de estrellas se trata, los personajes de Cary Grant en Sospecha, de Alfred Hitchcock o Tom Hanks en Camino a la perdición, de Sam Mendes, son dos buenos ejemplos de esta intragable tendencia) y que pretende excusar lo inexcusable con un folletín.
Título: Good
Año: 2008
Duración: 91 minutos
País: Reino Unido
Director: Vicente Amorim
Reparto: Viggo Mortensen, Mark Strong, Jason Isaacs, Steven Mackintosh
Guión: John Wrathall sobre la obra de C.P. Taylor
Música: Simon Lacey
Fotografía: Andrew Dunn
Producción: Good Films / Miromar Entertainment
3,020 lecturas
Artículos relacionados:
- Crítica La carretera: Viggo Mortensen en el terror del apocalipsis
- Trailer de Good, Viggo Mortensen hecho todo un nazi
- Trailer de “The Road” con Viggo Mortensen y Charlize Theron
- Crítica Mein Führer: esperpento hitleriano sin gracia
- Crítica Up in the air, de Jason Reitman: cine que ya no se hace
- El lector (The reader): Kate Winslet encarna la culpa alemana
- Crítica de Shéraphine: portentoso cine francés
- Crítica The good heart: demasiado corazón
- Crítica de Katyn, del maestro Andrzej Wajda: crónica de una matanza
- Crítica Ciudad de vida y muerte: Crónica de un genocidio


25 de Mayo de 2009 a las 3:59 pm
Felicidades por la crítica. No he visto aun la película (¿la veré?) pero estoy de acuerdo con los juicios de valor expuestos -perfectamente extrapolables a tantas y tantas películas-.
Me quedo con un punto importante: El forzar la justificación del protagonista/estrella -aunque sea malo o haga cosas malas-. Me recuerda que a Scorsese le aconsejaron mil veces que no filmara la vida de un canalla al que la audiencia aborrecería. Él dijo: “Yo no pretendo que le quieran. Sólo intento que lo entiendan”. De ahí salió Toro Salvaje. Casi nada.
25 de Mayo de 2009 a las 6:23 pm
Efectivamente, Manué, gracias. Lo que intento decir y tú apuntas bien es reflexionar acerca del papel de la moral a la hora de construir un personaje protagonista: ¿se le justifica porque lo encarna una estrella o lo encarna una estrella porque éstas han de interpretar los personajes positivos? ¿por qué en términos comerciales un protagonista no debe ser negativo? ¿por estudios de mercado sobre la opinión del público? ¿por influencia de lo políticamente correcto? ¿por simple idiotez? El caso es que en Hollywood muy pocas veces ocurre lo contrario. Es más, hay decenas de actores que se han forjado su imagen como chicos buenos, como James Stewart o Tom Hanks. Con una salvedad: el primero consiguió ser el malo una vez; el segundo era bueno incluso de malo.
25 de Mayo de 2009 a las 7:07 pm
Yo creo que la industria de Hollywood -a la que a veces adoro- es tan cobarde que tiende a ser obtusa. No quiere correr riesgos y se ciega en las fórmulas que funcionan, haciendo que la audiencia cada día más pierda el interés por lo que hace años era mágico -y ahora es repetitivo-. Siempre con excepciones, claro.
En 1968 Sergio Leone pone al bueno de Henry Fonda a matar niños en su primera escena. Kubrick nos regala en los 70 dos protagonistas/estrellas anormales (un crápula Ryan O´Neall y un desquiciado McDowell). En 1982 Ridley Scott hace su obra maestra enfrentando a un desagradable Harrison Ford con un entrañable Rutger Hauer…
¿Por qué si la estrella interpreta al malo tiene que pagar por sus pecados al final (justificándo y redimiéndose)?
En 1990, cuando vi a Ray Liotta cagándose en todo atisbo de moral -hablándole directamente a la cámara en la secuencia final-, pensé realmente que habíamos superado esa fase de inocencia narrativa.
Pensé mal. Las cosas están ahora mucho peor que entonces.
25 de Mayo de 2009 a las 9:32 pm
El personaje de Viggo está insuficientemente construido. El único coherente es el psiquiatra judío, el único con las ideas claras. Sus comentarios sobre el creciente interés por la música clásica, de un lado, y la facilidad de las masas para elegir erróneamente -con masoquismo si se quiere-, de otro, insuperables, coadyuvando a aclarar (no lo está, definitivamente, en la película)la aparición del Mr. Hide que lleva dentro Viggo cuando oye una melodía de su niñez. Sobre la fácil manipulación de la plebe, para muestra un botón en este país. Y es que hay cosas que no tienen arreglo.
De quedarme con algo lo haría con la ambientación. De Viggo esperaba más pués su rictus permanente de justificación a si mismo, de marioneta, es excesivo y en la escena del agobio en la cocina parece más propio de una comedia de enredo que de un drama.
En fin, una buena oportunidad para pasar de un personaje incompleto y excesivamente ambiguo. Al final ¿se justifica a si mismo o se aliena? Chi lo sa.
26 de Mayo de 2009 a las 8:23 am
Las razón por la que alemanes de toda condición e inteligencia se arrojaron en brazos del nazismo no es un enigma: se llama cobardía. Lo que pasa es que cuando todos los que tienes alrededor son igual de cobardes que tú, pasa a llamarse fiesta. Es el sota, caballo y rey de toda sociedad. Lo que pasa es que la nazi se cimentó en la traumática república de weimar y salió, la chica, como salió.
Que en esta película, como dices, nos tengan que explicar cuarenta veces lo bueno que es el tipo y lo perras qeu son las circunstancias constituye un mensaje completamente vacío. Incluso, hasta moralmente cochino.
26 de Mayo de 2009 a las 8:44 am
Pues sí, Manué, las cosas están peor que antes. El cine pretende crear una moral colectiva determinada y por eso, a diferencia de la vida, entran siempre conceptos como la redención o, por otro lado, el justo castigo (venganza justa, casi por designio divino, generalmente en forma de muerte cruel), sobre todo en el cine de acción. Como si en la vida los malos no ganaran siempre. O casi. El ejemplo de Henry Fonda que citas es palmario: él mismo lo decía en una entrevista hablando de los primeros pases de la película ante el público. Había gente que se quedaba flipando ante la pantalla y chillaba: ¡pero si es Henry Fonda!
Excelente reflexión.
Pues posiblemente ambas cosas, Luis, ya que desde el principio se nos ofrece una justificación a su alienación. Según esa tesis, Alemania no es culpable, sino víctima de las circunstancias: ¿es realmente así? Una vez más, la diferencia entre el buen cine (¿Vencedores o vencidos?) y el cine comercial con ínfulas de profundidad. Por otro lado, en relación con el personaje judío, ¿no te parece retratado con algunos tópicos de los mismos que utilizaban los propios nazis? Recuerda cuando hablan de marcharse del país y él muestra su apego a los bienes materiales que ha reunido durante años: no quiere irse sin ellos, prefiere someterse a la represión que abandonar su riqueza. Estereotipo judío puro y duro. En ese sentido el guionista ha aprendido poco de la historia que cuenta.
Discrepo en algunas cosas, Al. Sí, el mensaje de la película llega a ser inmoral, correcto. Pero no me parece correcto achacar lo sucedido en Alemania a la cobardía. Ésta no es una causa, sino una consecuencia. Y lo es de una multiplicidad de fenómenos no sólo producidos en Alemania (recuerda que el fascismo no nació en Alemania sino en Francia e Italia, y que se extendió por casi toda Europa, incluso Gran Bretaña, y llegó a Estados Unidos, donde en cierto modo perdura hasta hoy), entre los que el no menor es el Tratado de Versalles. En ese sentido, la debilidad de la República de Weimar tampoco es una causa, sino una consecuencia, la primera de una serie de consecuencias fatales.
Os felicito a los tres por vuestras aportaciones. Enriquecen el debate y están muy por encima de la calidad de la película, como bien apuntáis.
28 de Mayo de 2009 a las 11:51 pm
pazo peliculon!!!
29 de Mayo de 2009 a las 8:10 am
Tu mismo. Tiramos por lo bajo, por lo que veo. Te recomiendo “Vencedores o vencidos”, de Stanley Kramer (si no te asusta el cine en blanco y negro). Apuesto a que después de verla no opinas igual.
04 de Junio de 2009 a las 11:38 am
He disfrutado mucho de vuestros comentarios (más que de la película), y estoy de acuerdo con la mayoría (dejando a un lado un comentario de 2 palabras de una profundidad difícil de igualar).
Anoche fuimos a ver la película y hoy he llegado a vuestra página mientras buscaba por la red la explicación a los músicos/música que el protagonista ve en algunos momentos de su vida. He leído que se corresponden con momentos que no son reales, y no estoy muy de acuerdo. Antes de dar mi opinión al respecto me gustaría saber lo que pensáis.
Gracias por adelantado
04 de Junio de 2009 a las 1:39 pm
PH, yo no diría que se trata de momentos que no son reales, sino más bien que es el punto de conexión entre la acción que la película muestra y el supuesto interior atormentado o dubitativo de Mortensen. La presunta carga de esas escenas está en aquello que esa música le sugiere a Mortensen; siempre será una suposición, un ejercicio de imaginación, adentrarse en la mente de un personaje, pero eso en ningún caso es irreal.
Saludos.
04 de Junio de 2009 a las 2:53 pm
PH, a partir de tu comentario, y abundando en la opinión, -con la que estoy de acuerdo-, de 39 escalones, la musica es totalmente real y no solo lo es como punto de conexión entre su yo interior y su yo exterior, sino que es el mensaje subliminal que se automedica para justificarse. ¿Cómo si no, su cambio de carácter es tan súbito? ¿Cómo pasa de ser un atormentado por lo que su esposa le ha hecho a su amigo, al que busca desesperadamente para redimirse, a una cara de goce absolutamente orgasmica, simplemnte con ese golpe musical?. Excusatio non petita, accusatio manifesta¡¡¡
04 de Junio de 2009 a las 6:08 pm
Efectivamente Luis, ése es el último sentido, muy bien visto. Da gusto cuando alguien es capaz de expresar una sensación alrededor de la cual te has movido pero que no sabes expresar. Tú lo has hecho acertadamente: sobre esa música está descargado simbólicamente todo el mensaje de la cinta, mensaje algo diluido teniendo en cuenta la falta de acierto con que se construye el personaje de Mortensen, tanto de perspectiva como de desarrollo.
Gracias, Luis.
05 de Junio de 2009 a las 12:38 am
Muchas gracias por vuestras respuestas.
Desde anoche que vi la película lo que más me ha obsesionado es la razón y los momentos en los que aparecían estos músicos que sólo ve el protagonista. Buscando la intencionalidad de este recurso que me ha chocado, tanto encontré en un blog de alguien una entrevista (Marie Claire para ser precisos) a Viggo Mortensen. La entrevista se titula “El lado oscuro de un héroe”, del que hago un copy-paste
“MC La música delimita muy claramente en la película la ficción y la realidad de lo que le ocurre al personaje. ”
Me quedé un poco desilusionada, porque si bien la primera vez que el personaje oye la música pensé que podía ser efectivamente un paso entre la realidad y la ficción, creo que este hecho no se vuelve a repetir. Me alegra ver que opináis igual, porque no tiene mucho sentido para mi la verdad.
Cuando hice esta pregunta abierta, en un primer momento no quería dar mi opinión porque no quería “contaminar” con mis ideas a otras personas, así que os agradezco el interés mostrado.
He de admitir que no le encuentro la lógica al tema musical puesto que veo dos tipos de utilización.
La primera vez que el profesor nos muestra este momento musical, es cuando “fantasea” con su alumna y hay unos señores barriendo o algo así a la salida de la universidad. Finalmente se lo está contando desde el diván a su amigo Maurice. No sabemos hasta que punto él dice que realmente ha sido sólo una fantasía o no, pero al menos es lo que le cuenta a su amigo, y él dice que le preocupa saber porqué el sueño acaba con esta canción. Personalmente, y por cómo evoluciona la historia entre él y su alumna, creo que esto ocurre de verdad y él realmente cuando está con ella oye esa canción por primera vez y le preocupa como para ir a contárselo a su amigo. Me interesa la respuesta del especialista, i.e. su amigo el psicólogo que le pregunta desde cuando le ocurre esto y si era desde que Hitler estaba en el poder básicamente.
Sinceramente creía que se estaba volviendo loco (como su mujer), pero creo que siempre oye la música es en un momento de culpabilidad insuperable, y parece que la música le da paz y le saca de la situación que vive, como algunos habéis apuntado.
No sé, no puedo dejar de darle vueltas… tendría que ver la película de nuevo, y la verdad no me ha gustado como para repetir esta semana :D.
Gracias Luis y 39escalones
05 de Junio de 2009 a las 8:05 am
Bueno, si repites con la película, eso roza ya el masoquismo. No olvides, sin embargo, los momentos en que escucha música en su tocadiscos. Eso es muy real.
Gracias a ti.
18 de Junio de 2009 a las 2:13 am
La película es decepcionante y, como ya se a dicho, tan previsible que parece imposible que ellos mismos no se den cuenta. Y la moralina, por supuesto.
Y también eso tan trillado de presentar a los intelectuales como hombres torpes para todo excepto para dar clases magistrales u operar con ecuaciones. Inverosímil.
18 de Junio de 2009 a las 8:02 am
En efecto, Manucuri. Una película muy ambiciosa que, no obstante, deriva en un vulgar telefilme.
12 de Octubre de 2009 a las 5:33 am
si. los buenos pueden tener aciones malas siendo personas buenas y viceversa. no darse cuenta es la forma mas defensiva del autoengaño, el lavado de cerebro siempre ha sido un elemento fundamental en las tiranías y genocidios así como la no aceptacion. los horrores del holocausto tanto como el de las dictaduras de latinoamérica tuvieron su fortaleza en la debilidad del miedo y el autoconvencimiento de la gente buena y comun de la clase media de que nada malo estaba pasando.si la película es buena o no artisticamente se puede discutir pero si la critica está basada en el desconocimiento de como funciona la sociedad frente al totalitarismo salvaje, no es una buena crítica.dicho sea de paso la pelicula sospecha fue excelente, disculpe. perdonen por mi teclado.hasta pronto.ah! que le pareció The reader entonces?
12 de Octubre de 2009 a las 10:13 am
Silvia, sé perfectamente cómo funciona el totalitarismo frente a la sociedad (y no al revés, como lo planteas tú). Y eso no queda bien reflejado en la película, porque las distintas fases que atraviesa el personaje de Mortensen no quedan bien perfiladas.
En cuanto a “The reader”, su problema es otro: la indefinición. Intenta tocar varios estilos y finalmente no termina de apostar por ninguno. En cuanto a la idea subyacente de la película (la culpabilidad alemana), tampoco está tocada en profundidad. Mejor pensar en ella como drama personal, aunque tampoco lo resuelve del todo (tienes un comentario de la película en este mismo blog).
Saludos.
28 de Octubre de 2009 a las 1:28 am
Como se puede hacer de un tema tan interesante semejante basura de pelicula.
28 de Octubre de 2009 a las 9:00 am
Pues se puede, Pastelon, ya lo ves.
28 de Octubre de 2009 a las 11:25 am
Me topè con este blog a causa de haber visto anoche la pelicula, y estoy contento de haber leido el nivel del debate que aqui se discute ya que la pelicula me dejo miles de dudas e interrogantes, excelentes las ideas vertidas y pienso que sì! el interès potencial del film corre por un lado y la realizaciòn totalmente por otro, igualmente la crìtica que yo màs le hago a esta direcciòn es que con todo en la mano para hacer un film impresionante se quedò todo en el anàlisis superficial de la salud/alienaciòn de un personaje dèbil y contradictorio, hasta me costò creer que llegara a formar parte de las SS al final y se “desayunara” con los campos de concentraciòn y las hogueras, què esperaba? encontrar a su ex amigo? por Diosss!. El agregado de algunas escenas de tipo visceral o pseudorealistas son tan abyectas y no van con la vivencia mental incomprensible del personaje. Por ùltimo…un gran actor/actriz se gradùa de tal cuando puede componer personajes convincentes aunque sean politica o comercialmente incorrectos, a Viggo M. le faltan varias materias…
28 de Octubre de 2009 a las 12:04 pm
Cierto, Jorge, una película y un protagonista a medio cocer.
05 de Diciembre de 2009 a las 2:36 am
Bueno, discrepo en algunos puntos. Me parecen muy interesantes las preguntas “¿se le justifica porque lo encarna una estrella o lo encarna una estrella porque éstas han de interpretar los personajes positivos? ¿por qué en términos comerciales un protagonista no debe ser negativo? ¿por estudios de mercado sobre la opinión del público? ¿por influencia de lo políticamente correcto? ¿por simple idiotez?”
Para empezar: hay estrellas que han hecho personajes muy negativos, y muchas veces. Bogart era el epítome de la estrella y en el motín del Caine fue un buen villano…pátetico al final.(No es fácil: inspirar odio y lástima a la vez)Macaulay Culkin fue un interesante ángel malvado y era (literalmente) el “niño bueno” de Hollywood antes de ese film. Peck, el sádico doctor Mengele. Olivier, un terrible dentista, Debora Kerr, la adúltera de aquí a la eternidad, Ledger el joker, etc. Hasta Di Carpio hizo de Luis XIV malo. ¿Y el Clooney de malo con tarantino?
Y ha habido villanos que han gustado tanto que alguna vez han sido héroes: Nicholson, Hopkins, Schwartzenegger (Por cierto; era la segunda opción para Terminator. Ivan a poner a O.J. Simpson, pero los productores dijeron que era imposible convencer al público de que un tipo tan amable podía ser un asesino) el caso más interesante a mi juicio es Eastwood que no ha sido villano nunca pero sus “héroes” suelen ser odiosos con ganas. Y Palance, que en sus últimos días hacía de bueno. Y Oldman, un caso similar. Notarán que no he mencionado al Snape de Rickman. Por lo demás Leslie Nielsen hizo muchas películas en papeles de “tipo duro” y en todas fracasó…hasta que se hizo cómico y bang, fue estrella. Es decir, no es una regla general. ES cierto que el actor-héroe rara vez hace de malo y viceversa. Se encasillan. Pero no siempre…
Sobre el tema, es interesante, pero se corre el riesgo de justificar demasiado al prota, o de hacer una peli de calidad…sin esperanzas de taquilla. Aquí se ha preferido correr el primer riesgo con los inevitables resultados dado el estilo de piloto automático del director. Una lástima. Pero difícilmente podía ser de otro modo.
05 de Diciembre de 2009 a las 11:58 am
Sólo un apunte, Zeitzler: fíjate en las edades o en el momento de las respectivas carreras en el que la mayor parte de las estrellas que citas encarnan a villanos; por otro lado, fíjate en que algunos de esos personajes que citas, al estilo del Tom Hanks de “Camino a la perdición”, son, por así decirlo, falsos-villanos, o sea, personajes negativos que derivan en positivos como resultado de la trama.
07 de Diciembre de 2009 a las 2:37 am
Mmm…Buena observación.
Veamos: Bogart hizo el motín después de Casablanca. Culkin fue el Angel Malvado después de ser el pobre angelito. Peck hizo los niños del Brasil en el 78: ya hacía tiempo que se había consolidado como estrella en roles de héroe. Olivier fue el malo cuando ya había hecho muchos de sus grandes papeles de héroe. Kerr estaba ya “encasillada” en sus papeles de chica buena (De hecho parece que los directores no se la tomaron en serio al principio para el rol de la eternidad) Bueno, ya el público se había acostumbrado a verlos en roles positivos. (Con Palance y Oldman admito que pasó al réves) De Nicholson y Hopkins no sé si empezaron en roles de héroes antes de ser los psicópatas-asesinos que les dieron fama. Arnie empezó como malo desde el principio y luego fué héroe. (diablos, no: primero hizo de conan, pero al fin y al cabo trinufo más en terminator como malo) Pero le doy la razón en que el terminator acabo sorprendentemente como “bueno” de la saga…
Pero de todos modos lo único que yo quería señalar es que no es una regla universal…
De todos modos, el Rick de Bogart es el epítome del personaje que deriva en positivo y, en cierto modo, ese es uno de los méritos de Casablanca. Y una de sus sorpresas. Pero no es tampoco el único caso. En mi opinión el más emblématico de todos es el Long John Silver de la Isla del Tesoro. Tarantino hizo algo similar en Del crepusculo al amanecer, pero creo que no le saco el jugo como debio de hacer. Pero eso NO se aplica al Joker ni de Nicholson ni de Ledger. ¿O no?
Ayy…el caso más entrañable de todos para mí es el malo de David Carradine. ¡Que queréis: todos tenemos nuestros favoritos! ¿Y los vuestros cuáles son?
07 de Diciembre de 2009 a las 11:54 am
… y ni por construcción ni por caracterización del personaje (ni por calidad ni aptitudes del intérprete) el de Viggo Mortensen entra, en mi opinión, a poder compararse con ninguno de los que citas.
07 de Diciembre de 2009 a las 10:07 pm
Hombre, tanto no: yo creo que el buenazo de Viggo lo hace mejor que Arnie, por lo menos.
ES cierto que la construcción del personaje no se le compara al Terminator de Cameron, pero a mí me parece que Viggo por lo menos logra que el personaje no parezca RIDICULO, cosa que con cualquier otro no sería fácil de evitar.
Por lo menos Viggo logra apañarselas para que la peli mal que bien, no sea un puro desastre (Y no me parece tan fácil sacar adelante semejante semibodrio, vamos, que la cosa tiene su mérito: ¿Os gustaría a vosotros protagonizar ese rol? Pues eso).
De todos modos Viggo hizo un pasable mafioso ruso antes. Y Alatriste es en cierto modo un matarife-de-buen-corázon un poco al estilo Rick de Bogart. (Salvando las distancias, claro, pero no deja de haber ciertas semejanzas).
De todos modos, yo creo que el peligro en este tipo de pelis es el riesgo de que por evitar las críticas de “ser apologías del nazismo” (como le paso al Hundimiento de Bruno Ganz) corran exactamente el riesgo contrario: ser películas demasiado convencionales. Y este es un ejemplo clarísimo de como se hecha a perder una buena idea precisamente por eso. (Filmar la historia de un “buen tipo” que apoya al III Reich y de porque lo hizo, no es mala idea, pero implica decidirse a correr uno de los dos riesgos, no hay más remedio, y me parece que eso es lo que Amorim no entnedió, con las consecuencias que son de esperar)
Algunas, como Philadelphia logran dar un tratamiento justo el el justo intermedio. Pero hay que reconozer que a los homosexuales se los considera hoy día mucho mejor que a los nazis…
Por cierto: el único caso de pelicula que lo haya hecho bien en ese justo intermedio con el tema del III Reich es La Cruz de Hierro. Pero lo hace demasiado al estilo Rambo. ¿Habéis visto que el apego de Steiner por su metralleta es EXACTAMENTE igualito al de Stallone por la suya? Solo varía el modelito.
08 de Diciembre de 2009 a las 11:45 am
Mezclas demasiadas cosas, Zeitzler y estableces paralelismos y comparaciones en los que te apoyas y que son meramente superficiales, pura semejanza quizá física o estética, pero nunca temática.
Lo que le pasa a “Good” es que es tibia y su personaje principal, el que tendría que ser el cúmulo de la tesis de la cinta, está dibujado de manera superficial y, lo que es peor, cobarde. Es mucho más osado y “cinematográfico” retratar la vida de un nazi convencido, no la de un chico bueno afeado por las circunstancias. Eso convierte a la película en una enorme concesión.
16 de Diciembre de 2009 a las 6:32 pm
Bueno, yo creo que es cierto que Viggo lo hace mejor que Arnie. Y que en manos de un actor menos hábil, el filme sería ridicúlo de verdad.
Es cierto que Alatriste es un personaje sombrío, pero en el fondo de buen corazón a pesar de su dureza. Y después de ver su mafioso ruso, era en cierto modo lógico pensar que podía ser el actor adecuado para el papel…
17 de Diciembre de 2009 a las 9:25 am
Bueno, Harold, muy benevolente te veo, porque Viggo no destaca en esta película por su habilidad precisamente, y yo diría que tanto personaje como guión están al límite del ridículo, si es que no lo cruzan.
18 de Diciembre de 2009 a las 7:28 pm
Ja, es cierto.
Pero es que tengo la costumbre antes de criticar una actuación de preguntarme como lo habría hecho YO si estuviera en los zapatos del protagonista. (Y te digo, que si no fuera por el sueldecillo cobrado, ni loco me meto a protagonizar semejante semibodrio. Pero hay que recordar que hoy día ya no hay tanta demanda para los actores como en los viejos dorados tiempos del cine de antaño)
Sobre el guión, es una buena oportunidad desperdiciada de modo miserable, porque en realidad, la historia de un buen tipo metido en el fregado de tener que vivir los tiempos de la alemania nazi valía la pena.Otra cosa es que la idea se haya desperdiciado aquí.Y bien feo.
En una sola cosa difiero:”Que en esta película, como dices, nos tengan que explicar cuarenta veces lo bueno que es el tipo y lo perras qeu son las circunstancias constituye un mensaje completamente vacío. Incluso, hasta moralmente cochino”.
Que sean 40 veces es un error de estilo; le quita fuerza a la película, no se la da.
Que el tipo sea bueno, es (se suuuuupooooneeee) la base de la tragedia de la historia que nos quieren contar.
Pero las circunstancias sí que eran perras, y mucho. El error es usar eso como excusa en vez de como explicación. (Son dos cosas distintas). Una película como esa sólo funciona si se nos explica, sin exculpar.
El Verdadero Gran Horror Del Nazismo: que no sólo fue aceptado por los malos alemanes, sino también por muchos buenos ciudadanos. Por eso fue tan peligroso.
19 de Diciembre de 2009 a las 2:07 am
Un olvido que quiero remediar: no estoy diciendo, ni remotamente, que todos los alemanes adoraran el nazismo en su día. Simplemente, que es un error suponer que sólo los enfermos y la hez de su sociedad lo apoyó. También hubo ciudadanos honestos, lealmente convencidos de que era la solución a los problemas que su doliorida patria tanto necesitaba tras las injusticias del tratado de Versalles (por lo demás criticado por los propios vencedores) y las calamidades de la IGM. Y la película es mala precisamente porque no sabe retratar bien eso: que la verdadera tragedia fué que no sólo los canallas apoyaron esa tiranía. (O nunca hubiera pasado de ochavo). Y nos muestra una caricatura de personaje. Pero insisto en que con Viggo o cualquier otro… o hubiera quedado igual, o peor. Y más fácil peor que igual. Es la intriga y el tratamiento del relato lo que falla. Y así ningún actor puede hacer milagros.
19 de Diciembre de 2009 a las 11:58 am
Creo que partes de un error a la hora de juzgar la interpretación: salvo que seas actor, es absurdo el argumento de “cómo lo haría yo”. Si te fijas bien, tanto en esto como en cualquier otra faceta de la vida, no existiría la crítica, pero tampoco conceptos como la queja o la reclamación. Si todo depende de “cómo lo haría yo”, ¿quién está legitimado para opinar de cualquier cosa?
En cuanto a las circunstancias “perrunas”, yo no he dicho que no lo fueran; pero convendrás conmigo en que éstas los son en función de ciertos elementos que no afectan a las personas por igual y, personalmente, en este caso están ahí colocadas como justificación del personaje, cuando lo más adecuado y arriesgado sería simplemente contar la historia de un nazi convencido (con conocimiento o no de causa); pero si justificamos el nazismo del personaje, se acabó.
Por otro lado, hay un Gran Horror previo al que comentas: que quienes sabían lo que se avecinaba cuando Hitler era un payaso que daba golpes de Estado en las tabernas, no vacilaron en apoyarle económicamente para sacar tajada. Ése es el horror que posibilitó todos los demás.
23 de Diciembre de 2009 a las 3:19 am
I.
Bueno, es posible que tengas toda la razón en que parto de un error. No soy actor, pero es una regla general para mí pensar en si acaso sería “tan fácil” hacerlo como parece, antes de ponerme a criticar:
Me explico. Creo que si tienes unas líneas que no te dan para lucirte, una mala historia, y un personaje que no es ningún regalo, y aún así logras evitar una plancha total…pues no mereces tan malas críticas por no haber hecho tu mejor película. Otra cosa es que tengas TODO para hacer un gran papel y lo hayas desaprovechado.
Creo, simplemente, que hay que juzgar las actuaciones en función del material que tiene el actor.
(Ojo, ahora cambio de tema)
II.
Como latinoamericano esta peli me interesa porque mala y todo, echa por tierra el mito de que “las dictaduras sólo medran en países de bajos niveles educativos” La Aelmania Nazi era todo menos eso…en ese sentido, la figura del intelecutal que no tiene la excusa de la ignorancia, y que apoya el nazismo es interesante, porque puede aprenderse mucho de ella.
Creo que aquí falla porque no muestra la hiperninflación previa al régimen, ni las divisiones entre partidos que hicieron que la democracia pareciera corrupta e incapaz de luchar contra la pobreza (¿Para que sirve si no?) y buena sólo para dividir a los ciudadanos en “el juego de los partidos” (muchos de los cuáles no eran más honestos, dígase lo que se diga, que los propios nazis) Así la dictadura pareció la solución “natural” a todos esos problemas.
Y dígase lo que se diga, hizo milagros desde el punto de vista ecónomico. Precisamente cuando más se necesitaban, y menos fe se tenía en que pasaran…esas cosas en cierto modo justificaban el nazismo, por mucho que duela reconocerlo.
Y muchos intelectuales, ante la disyuntiva de quedarse sin su automóvil, casa, trabajo, y sobre todo, el nivel social que consideran que en justicia les corresponde por lo que han estudidado venden su libertad, igualito,igualito que el obrero que deja a su esposa e hijos con hambre en su mísero hogar, al dictador que les resuelve eso. (No dije todos, dije muchos)
III.
Sobre lo que dices del otro horror:muy acertada tu excelente obrervación, pero… bueno, tampoco deberíamos olvidar que los que veían a Hitler como un payaso que daba golpes de estado en tabernas, “no sabían lo que se avecinaba” cuando lo apoyaron ecónomicamente: creían que podían usar al payaso para sus propios fines, y fué al revés. (A el doctor Schacht arquitecto de la recuperación ecónomica, lo sacaron de un campo de concentración antes de llevarlo a Nuremberg, y les dijo a los jueces: “¿¿¿Que crimen de guerra ni que porras??? ¡Yo traté de detener a Hitler, por Dios!”) Parecido destino corrieron Papen y tantos otros. No debemos olvidar que nadie era adivino para saber lo que iva a pasar. Lo fueron descubriendo sobre la marcha…
Y la habilidad de Hitler estaba en preparar las cosas para que cuando se dieran cuenta no pudieran hacer mucho. Primero ganó legal y muy democráticamente las elecciones: luego puso a Goering y sus matones como policías, luego le cambio la constitución y las leyes a el país, luego se quedó con ejército, luego… ¿Opocisión? ¿Que opocisión? Aquí no hay opocisión, ¿Verdad, muchachos?
23 de Diciembre de 2009 a las 9:12 am
Pero el actor, amigo Harold, es el que termina escogiendo sus papeles. ¿O no? En ambos casos, de todos modos, el actor no puede eludir su responsabilidad.
Sobre lo que añades, de entrada la última frase te sobra. Tienes razón en algunos aspectos, te quedas en la mera superficie de otros, pero es un tema que excede los límites cinematográficos de este blog.
Saludos.
27 de Diciembre de 2009 a las 12:31 am
Hombre, pues claro que el actor elige sus papeles, pero si no te quieres quedar sin trabajo para siempre… a veces no te queda más remedio que resignarte a protagonizar uno que otro bodrio, y limitarte a hacerlo entonces lo menos mal posible. John Wayne era un actorazo, y no todas sus películas eran excelentes…pero en las que no tenía buen material, pues conque no lo hiciera mal bastaba. Creo que lo mismo vale para Viggo (o para quien sea).
La última frase no estaba para polemizar, sino para que no quedaran dudas sobre el punto de vista expresado. Lo que yo quería señalar es que si vas a contar la historia de “que lleva a un hombre bueno a convertirse en una pieza más del siniestro engranaje del nazismo” pues tienes que entrar en sutilezas, y mostrar que las cosas no eran tan sencillas para los contemporáneos como nos lo parecen a nostros en la visión restrospectiva. Y que esta película falla precisamente en eso: Ni logra retratarnos totalmente bien la naturaleza de la época, ni tampoco el dilema del personaje en forma convincente, y por eso no es una buena película. Pero es que contar un tema como el eleguido exige un guión mucho mas profundo y reflexivo que el que se nos ofrece. Allí, más que en las deficiencias de la actuación de Viggo es que esta el verdadero problema de la cinta. (Pero es cierto que Viggo no puede empujar la película adelante, y allí está también su propia parte de responsabilidad).
27 de Diciembre de 2009 a las 2:36 am
Yo creo que los dos tenéis razón: Alex acierta al decir que a todos los actores les toca protagonizar algún bodrio alguna vez, y que cuando el material que tienen es malo, no se los debe echar toda la culpa por no hacerlo mas allá de la corrección. Pero 39 Escalones también tiene razón al decir que hay actores que logran sacar adelante una película no muy buena sólo con su propia habilidad. (ese quizá sea el arte más difícil de todos) y que Viggo aquí no lo logra.
Sobre los comentarios sobre las dictaduras, creo que Alex se muestra mucho más profundo, precisamente porque los latinoamericanos, por desgracia conocemos ese mal mejor que los europeos de hoy día, que sólo saben en todo caso lo que les contaron sus padres, o abuelos, no lo que vivieron ellos mismos. Pero es cierto que eso está más allá del tema de cine que compete a esta página. (bien por la observación).
Sobre lo de que la película falla precisamente porque no retrata la época ni el dilema del protagonista de forma creíble, pues es el resumen perfecto. No es que esas cosas no puedan pasar, o no pasen, sino que simplemente, no pasan como nos las pintan aquí.
27 de Diciembre de 2009 a las 12:15 pm
Pero, Harold, decir que si Viggo Mortensen no hace esta película no come me parece excesivo. Hay actores, incluso hoy, que demuestran que se puede comer sin aceptar ciertas cosas: si Bardem le ha dicho que no repetidas veces a Spielberg para interpretar personajes tontos, ¿no puede Viggo renunciar a esto?
En lo demás, con matices, pero de acuerdo.
Joaquín, tan solo una observación: la dictadura, como todos los regímenes políticos que nos tocan padecer, es creación europea, así que una cosa son las consecuencias, que no dudo de que en ciertos países se palpan más que en otros hoy en día (aunque en España vivamos sus secuelas a diario), y otra el análisis de las causas de su aparición, que entendemos aquí mejor que en cualquier otro sitio.
Sobre la película, en efecto, esto es una explicación edulcorada de un fenómeno muy complejo que no satisface ni como drama ni como relato sociológico.
27 de Diciembre de 2009 a las 5:14 pm
Hay que ver como está el patio. Participé en Junio, creo, en una modesta aportación sobre esta película, una historia muy precisa y un actor que interpreta a un personaje ambiguo (ese personaje y no otro) en una página de cine y esto ha derivado en otro Speaker Corner en el que cada uno habla, de forma incoherente, sobre el sexo de los angeles, la sexualidad de la madre de no sé quién, la monarquía y el doctor Schacht, Goering, las dictaduras sudamericanas y las calamidades de la IGM. Menos mal que cada uno está en su sitio, si no me recordaría a esos postres después de una comida de empresa navideña. Viva el Jefe y la madre que lo parió¡¡¡ Hip¡¡¡.
Señores, que es solo una película, buena o mala pero una película al fin y al cabo. ¿De que entrelíneas, que a mi se me escapan, devienen esos saltos al vacío diletantes sobre el “contexto” del personaje?. Si es solo un tipo que termina alineado con el sistema porque le viene bien y punto. A lo más, la ligera mala conciencia que su amigo le hace brotar le obliga a reconciliarse consigo mismo buscándose justificaciones continuamente desde su propio interior convulso. Y, en esto, sin más metraje, pués… se acabó la película.THE END.De ahí a Castro, Evo Morales, Chaves y Berlusconi, etc… y sus propios contextos, vamos a dejar a Oliver Stone que llegue y nos lo cuente y empezaremos a tener nuestro minuto de erudición. Y mientras, es una sugerencia, vamos a seguir hablando de cine, pero no cine forum de los jesuitas, sino de la película y… punto. The last, but not the least, of course: Feliz Navidad al personal.
27 de Diciembre de 2009 a las 7:09 pm
Luis, ¿de qué nos sirve el cine si no trasciende de sí mismo? De nada.
27 de Diciembre de 2009 a las 8:23 pm
Sin ánimo de polémica, tu lo has dicho, 39steps: el cine bueno trasciende pero, para ello debe ser primero BUENO (conditio sine quanon) y esta película no lo es. De ahí mi estupor por la madeja que se ha formado a partir de una excusa nimia y los derroteros a que está conduciendo la polemica. Ni siquiera hay un atisbo de guión que nos dé claves sobre el nazismo para hacer todo un panegirico sobre él. El apartado II de Harol Alexander, del 23 de Diciembre, me parece, de un lado, ilustrativo de lo que quiero decir, y, de otro, un salto cualitativo peligroso pués, si empezamos a justificar cosas, a partir de hipótesis y argumentos no contrastados y, como se dice ahora, transversales, apaga la luz y vamos.
27 de Diciembre de 2009 a las 8:55 pm
No estoy de acuerdo, Luis, en que sólo pueda trascender el buen cine. En absoluto. Porque raramente hay buenas películas que surjan de malas ideas, pero sí hay buenas ideas que derivan en malas películas, sin que su sustrato de fondo deje de ser aceptable o incluso conveniente. Ejemplos sobran. Como éste.
05 de Enero de 2010 a las 2:48 am
Bueno, me fuí de vacaciones y no regresé sino hasta hoy.
Luis: totalmente de acuerdo contigo en que aquí se habla de cine. Sin embargo, si vemos un error histórico en una película (Ejemplo: en Ben Hur aparece un circo romano en jerusalén;donde los romanos nunca construyeron ninguno) pues hay que decirlo. Aquí se intenta abordar un TEMA interesante: el porqué un hombre bueno y culto se convierte en nazi. (que no lo explique bien y se cuente mal la historia es otro cantar) es lógico señalar que la peli falla porque no se retrata bien la época ni la naturaleza de lo que es el surgiminento de una dictadura. Punto. Como ya dijo 39 escalones; hay matices, pero lo cierto es que no se le explican al espectador. Punto.
39 escalones: Sobre Viggo estamos de acuerdo en una cosa: su error fue meterse en una mala película, (sin ser la clase de actor capaz de hacerla buena el solito). Punto.
Joaquin: muy de acuerdo con lo que dices sobre la desgracia que para nosotros han sido las dictaduras. (No estoy de acuerdo en que las hayan “inventado” los europeos: creo que existieron siempre en todos lados)Claro que tenemos el ojo más fino para ver el “porqué” la gente se resigna a aceptarlas. Pero tampoco nos ha tocado un Hitler. No era un dictador común y corriente. Tenía más arte. Por eso fue más peligroso.
Y sí: es sólo una película. (Y una mala película además) pero es interesante cuanto se puede APRENDER de las malas películas.
Mucho más de lo que se pudiera pensar, a veces. Totalmente de acuerdo con 39 escalones.
05 de Enero de 2010 a las 11:52 pm
bueno…
06 de Enero de 2010 a las 12:03 am
Luis: ¿Por dónde has leído tú que alguien aquí haya hablado de Stone o de Evo o de Eva?
Aquí simplemente se ha dicho que la película es mala porque no reconstruye fielmente el proceso verdadero de lo que es la consolidación de una dictadura ni la verdadera manera en que las personas cultas y honradas llegan realmente a aceptarlas en la vida real. (Y creo que en eso, por lo menos, estamos todos de acuerdo).
Pues eso.
Se ha dicho que los latinoamericanos tenemos la “suerte” de estar más familiarizados con el proceso, porque tenemos la desgacia de padecer las dictaduras de un modo más directo que los europeos. (Eso no es una opinión: eso es un hecho).
Si vas a comentar La Pasión de Cristo de Mel Gibson. ¿Cómo no vas a hablar de religión, si la película trata de religión?
Si comentas Alí de Will Smith tienes que hablar de deporte y de racismo, porque de eso va la película.
Si comentas 9 Semanas y 1/2 o El Último Tango en París, ¿Como no vas a hablar de sexo, si se trata de una película erótica?
Lógicamente, si comentas una película que trata sobre porqué los intelectuales honrados pueden apoyar una dictadura en su día, pues tienes que hablar de política y tienes que hablar de dictaduras.
06 de Enero de 2010 a las 3:09 am
Inclito Joaquín: Posiblemente me he explicado mal. Yo en ningún momento he tratado de eludir el diagolo, e incluso la polémica, si es preciso, sobre el contexto en que se desarrolla la película, ni sobre lo que se estime conveniente. Simplemente he puesto el acento en la deriva que está tomando el asunto cuando se pretenden justificar cosas injustificables, o, de forma menos ambiciosa: dejar de hablar de cine (así acababan los cine forum en los jesuitas de mi ciudad, hablando de todod menos de la película, e incluso de los falansterios, por la parte que les tocaba). Por ejemplo: me resulta altamente sospechoso, e insisto en eso, el comentario que literalmente se ha dicho en este debate (y copio-pego para no tergiversar ni un ápice): “…Y dígase lo que se diga, hizo milagros desde el punto de vista ecónomico. Precisamente cuando más se necesitaban, y menos fe se tenía en que pasaran…esas cosas en cierto modo justificaban el nazismo, por mucho que duela reconocerlo…” Pues bien, si nos ponemos así, Hitler ganó unas elecciones y fijate en que terminó aquello. Y, por extensión, Joaquín, si eres un poco sagaz hubieras captado,fácilmente, que Evo Morales, Eva Duarte (prefiero suponer que no era un chiste, pero si lo es, la Sra. Perón también me viene bien al caso), Hugo Chavez, Berlusconi, e incluso Fidel Castro, ganaron elecciones y ¿a dónde van conduciendo a sus paises estos lideres populistas, democratas (¿?¿?), perfectamente apoyados por el populacho? Chi lo sa.
Podríamos justificar al protagonista de Good, simplemente creyendo en que fue ganado por la euforia que vivía Alemania en ese momento, aún siendo una Buena (Good) persona.En ningún momento se habla aquí de las razones por las que se demonizó el judaismo,ni en la película, ni siquiera se lo plantea el Sr. Halder y convendrán conmigo que, haberlas, creo que las había, aunque la solución que se adoptó fuese injustificable bajo todos los puntos de vista. Simplemente, como persona inteligente, intuye que el trato a su amigo no lo termina de entender, pero cuando oye la musiquita de marras, le sale el alter ego y aplica la inteligencia a sus propios intereses: se aliena y salva el pellejo,e incluso termina gustándole (lo que hace un uniforme). Acaso, a pesar de todo, ¿no tenemos venerables, honorables y “democratasdetodalavida” intelectuales españoles que comulgan con la causa bolivariana, o con el castrismo?.
Si poder hablar, podemos hacerlo de todo, pero, terminar derivando hacia el Kamasutra comentando 9 Semanas y Media me parece, sencillamente, una barbaridad.
De todas maneras, la página no es mía, así que, si a 39 escalones le parece oportuno, pués, como se dice en mi tierra: Aprovechemos que el Guiniguada pasa por Las Meleguinas y … adelante con los faroles¡¡¡¡¡
07 de Enero de 2010 a las 2:14 am
Well… lo de Eva era una manera de hablar, (Dictaduras hay tantas…no soy argentino, y la verdad es que te doy la razón en lo que dices que Duarte viene bien al caso, pero te prevengo que todavía hoy hay muchos argentinos que discreparán de tu parecer. ¿Porque? Te lo podría explicar, pero eso nos desviaría del tema). Casualmente, yo soy Venezolano y te puedo decir que también muchos de mis compatriotas discreparían de tu parecer. (Yo, personalmente comparto sin reservas tu opinión, y me consta que muchos, muchísmos venezolanos también, pero eso también nos desviaría del tema). Yo sí soy enemigo de hablar de NOMBRES Y APELLIDOS de política en un blog de cine. (Si a 39 escalones no le importa, pues con mucho gusto lo hacemos, porque son muy interesantes las cosas que has dicho, y veo que aquí todos somos gente civilizada).
No me gusta hablar por los demás, pero creo que el texto copiado de Alexander se refería simplemente, a hechos reales, que como él mismo dice, son muy dolorosos de reconocer, pero que son eso: hechos. No creo que tengan como objeto defender lo indefendible, sino explicar, sin justificar, lo que de otro modo no tiene explicación alguna. Al fin y al cabo, NADIE votó por un régimen que ya sabía de antemano que iva a dejarle a su propio país 6.000.000 de muertos de genocidio. Eso se descubrió sobre la marcha después. Y cuando se descubrió ya no había mucha manera de remediarlo. (Yo también se copiar y pegar:
“Y la habilidad de Hitler estaba en preparar las cosas para que cuando se dieran cuenta no pudieran hacer mucho. Primero ganó legal y muy democráticamente las elecciones: luego puso a Goering y sus matones como policías, luego le cambio la constitución y las leyes a el país, luego se quedó con ejército, luego… ¿Opocisión? ¿Que opocisión? Aquí no hay opocisión, ¿Verdad, muchachos?”
Si te fijas bien, verás que los dos comentarios son del mismo autor, es decir, se dijo lo uno y también lo otro).
Sobre lo que dices de los intelectuales “democraticos” pues como dice Alex: cuando entra en juego Don Dinero…no fué un caso que sólo lo hubiera entonces, siempre pasó (y pasa aún hoy).
Si todo eso es verdad, que sí que lo es. ¿Es que acaso aquí no se pueden mostrar las dos caras de la moneda al mismo tiempo?
07 de Enero de 2010 a las 9:04 am
Por no añadir más debate (innecesario, toda vez que todos estamos de acuerdo en que la película flojea en lo que pretende), simplemente añadir un matiz al comentario de Joaquín:
“Se ha dicho que los latinoamericanos tenemos la “suerte” de estar más familiarizados con el proceso, porque tenemos la desgacia de padecer las dictaduras de un modo más directo que los europeos. (Eso no es una opinión: eso es un hecho).”
Este comentario sí es una opinión, no un hecho, y la Historia, así, con mayúsculas, lo demuestra. Si queréis, a pesar de todo, que os lo demuestre, lo haremos en otro momento y lugar.
Saludos a ambos.
07 de Enero de 2010 a las 5:59 pm
Rectifico: hubiera debido escribir en todo caso
“Se ha dicho que los latinoamericanos tenemos la “suerte” de estar más familiarizados con el proceso, porque tenemos la desgacia de padecer las dictaduras de un modo más RECIENTE que los europeos”.
(Así hubiera sido un hecho).
Y en efecto, todos estamos de acuerdo en que el problema de la película es que flojea en lo que pretende.
Ahora bien, y volviendo a hablar de cine: fíjense que fácil es que el tema de cómo se consolida una dictadura, en sí mismo, se preste siempre a polémicas.
Es, en sí mismo, un tema políticamente incorrecto, y la verdad es que no se puede tratarlo de manera aséptica (como prentende aquí el director) y, si se muestran “las dos caras de la moneda” se cae en la división; muchos se pondrán en contra de la película, algunos la aplaudirán a rabiar.
¿El resultado neto?
Pues que sera un señor fracaso de taquilla porque toca muchos puntos que a la mayoría de las personas aún hoy, no les gusta reconocer que están allí, y que en algunos aspectos incluso hoy día siguen estando. (O no sería falso entonces que los europeos también tengan un padecimiento tan directo como los latinoamericanos de las dictaduras)
07 de Enero de 2010 a las 10:03 pm
Luis: sobre los intelecutales democráticos no hace falta que discutamos más: tenemos el mismo punto de vista. Esta claro que siempre hubo, hay, y habrá en el futuro también, intelectuales que para montarse al carro de los ganadores, o para salvar el pescuezo, estarán dispuestos a cantar odas a un dictador. Y siempre hubo, hay y habra quienes no lo estarán. Pero no es lo mismo juzgar desde la cómoda butaca de un espectador ese triste rasgo común a todos nosotros (lo iguales que somos ante la cachiporra rompehuesos o ante el fajo de billetazos gordos) que vivir la cosa real.
Entiendo que lo que dije te haya preocupado (a todo el mundo le pasa) pero es que de 1933 a 1939 Alemania vivió una recuperación ecónomica excepcional, y, aquí sí, eso es un hecho,y aquí sí, la Historia con mayúsculas lo demuestra. Nos guste o no. Alemania se libró de el yugo del tratado de Versalles, en esos años, y eso también es un hecho, nos guste o no. Para muchos alemanes cultos y honestos, en esos años, (Ojo:cuando todavía no habían pasado los desastres que vinieron después), pues realmente había motivos para los que el nazismo les pareciera una vía auténtica de progreso. Recordemos que Hitler convenció a Chamberlain y compañía de que habría paz de verdad si se le satsifacían sus “justas” demandas. Esos motivos podían justificar en cierto modo el nazismo en la preguerra, y eso es un hecho, nos guste o no. Y los hechos son aquí sí, eso justamente: hechos.
Sobre lo que dices del antisemismo, bueno, pues era el truco más viejo del mundo: échale la culpa de todo lo malo a alguien. Hoy día todo el mundo piensa que hay que ser un loco y un racista para decir:
“Los judíos tienen la culpa de todo lo malo que pasa en el mundo, y como yo siempre estoy hablando mal de los judíos ustedes deben apoyarme porque mi manía de hablar mal de los judíos es la prueba irrefutable de que yo soy el mesías enviado de Dios para defenderlos a ustedes de los judíos”
¿Parece cosa de loco, verdad?
Ahora preguntate tú cuantos estarán dispuestos a aplaudir a EL GRAN PATRIOTA que tenga la valentía de decir:
“”Los yanquis imperialistas tienen la culpa de todo lo malo que pasa en el mundo, y como yo siempre estoy hablando mal de los yanquis imperialistas ustedes deben apoyarme porque mi manía de hablar mal de los yanquir imperialistas es la prueba irrefutable de que yo soy el mesías enviado de Dios para defenderlos a ustedes de los yanquir imperialistas”
¿Muchos, verdad?
Pues eso.
Así de simple.
39 escalones:Totalmente de acuerdo contigo. Una sola observación. A diferencia de Joaquin yo no soy venezolano. Soy chileno y mi padre murió bajo la dictadura de Pinochet. (eso no me hace valer ni más ni menos que nadie: en mi país es una experiencia vulgar; y lo único más triste que mi desgracia personal, es, precisamente, que sea una experiencia vulgar). Y conozco a personas que literalmente con cicatrizes en el cuerpo de la dictadura, consideran que ese régimen manejo la economía mucho mejor que el de Allende. (no vamos a caer en si tienen razón o no) Soy viajante de comercio y he viajado a países donde muchos de sus ciudadanos consideran que viven en una dictadura.(no vamos a caer en si eso es así o no) Y te quisiera preguntar:
¿tu padre murió en una dictadura? dije tu padre, no tu abuelo o bisabuelo.
¿A cuantos europeos conoces que andan hoy día con las cictatrices en el cuerpo de las torturas que sufrieron en una dictadura?
¿A cuantos europeos conoces que consideran que su país vivie hoy día en una dictadura?
Porque a mi humilde saber y entender, esas son cosas que deberían ser pesadas en la balanza a la hora de medir quién tiene y quién no tiene conocimiento “directo” de lo que es la verdadera cara de una dictadura.
Y totalmente de acuerdo contigo en que aquí se viene a hablar de cine.
Joaquin: hay películas de contenido muy políticamente incorrecto que han sido grandes éxitos de taquilla y crítica. Casablanca, por ejemplo, toca temas que eran tabú en su época: la infidelidad y la traición. Y mira lo que salío. El Motín del Caine mostraba como el malo a un capitán de la marina americana. Y ya vimos lo que salió. Pelotón y hasta Forrest Gump tocan temas políticamente incorrectos y ya vimos lo que salió.
07 de Enero de 2010 a las 11:02 pm
Señores: sin que sirva de precedente, pero dedicado especialmente a Harold Alexander.
De la prensa reciente:
The Nomination Database for the Nobel Prize
in Peace, 1901-1956
Year: 1939
Number: 9-1
Nominee:
Name: Adolf Hitler
Gender: M
Year, birth: 1889
Year, death: 1945
Profession/Category: Chancellor and Führer of Germany (1933-1945).
City: Berlin
Country: DE (GERMANY)
Motivation: Hitler was the leader of the German Nationalist Socialist Party.
Nominator:
Name: E.G.C. Brandt
Gender: M
Profession/Category: Member of the Swedish parliament
Country: SE (SWEDEN)
Evaluation: No
Comment: The nomination was withdrawn in a letter of February 1, 1939.
No de economías sino de la Paz. Inaudito¡¡¡
De nada.
Un saludo especial a 39 escalones por la sencillez con que habla de su sufrimiento sin alardear por ello. Chapeau¡¡¡.
Una matización personal. Por edad y experiencia, ligeramente por encima de los 60 años, viví con Franco. Soy de la posguerra. Afortunadamente no tengo antecedentes directos sobre secuelas personales de su dictadura excepto mi abuelo, que escapó “loco” de un “paseo al amanecer”. Estudié una carrera técnica superior bastante lejos de mi casa y con lo justo para terminarla. Los estudios eran relativamente baratos y no se me aplicó numerus clausus alguno, aún siendo un estudiante normalito. No me alineé con ninguna opción politica, aunque debo confesar que la parafernalia falangista -aquellas trompetas y tambores¡¡¡- me hizo en algún momento desear tener la camisa azul y la flecha en el pecho. (No sé si sabrán de que les hablo). Pero no me hizo falta alienarme para culminar lo que yo pretendía: terminar mi carrera y ejercer, lo que, por cierto, tuve ocasión de hacer al menos dos años desde antes de la muerte del general hasta ahora.
¿Me hace eso ser menos o más patriota? ¿Viví o no bajo una dictadura? ¿Me aproveché de esa dictadura?.
Lo que quiero decir es que el contexto del resurgimiento de una dictadura y la reacción de cada persona es un acto individual y como se dice en derecho: cada persona es responsable de sus propios actos. El señor Halder no tiene otra opción que la humana de salvar el pellejo cuando se siente amenazado por su amistad con los judios. La única forma de convencer a sus vigilantes es ser más nazi que los nazis (aquello del papa) y por eso lo reprochamos.
Al final resulta que la película, si quitamos algunas concesiones para llegar a los 90 minutos (o los que tenga,)posee más contenido del que estamos considerando, pero, señores, no nos salgamos de lo que cuenta la película y, si no, vamos a ver el “contexto” de Malditos Bastardos y pongamos a caldo a Tarantino (es mi pasión, por cierto)por la falta de rigor histórico.
Insisto, es solo una película, la cual, por cierto, para que la entienda el señor Montersen, le recomiendo se dé una vuelta por esta página y vea la que ha liado haciendolo mal, de modo que, si lo hubiese hecho bien, no sé hasta dónde estaríamos de controversia.
Sumo y seguimos…
08 de Enero de 2010 a las 9:13 am
Harold, esto no es una carrera para ver a quién le duelen más las cosas. Yo me limito a señalar un hecho histórico: que el caudillismo latinoamericano tiene su modelo en Europa, y más en concreto, en España. No hablo de dolores personales, cada cual con el suyo es de lo más respetable, hablo de traumas en las sociedades, del conjunto de los ciudadanos, de los sistemas políticos, las redes clientelares que se arrastran durante décadas o incluso siglos. Quizá cuando pase un poco más de tiempo en tu país entenderás lo que quiero decir: tras el dolor, queda la sensación de que, pese a la llegada de la “democracia”, nada ha cambiado. Y sí, la derecha maneja mejor la economía, eso no hay duda; entre otras cosas, porque la manejan para ellos solos.
08 de Febrero de 2010 a las 5:53 am
sí, la pelicula es ambigua, justificando siempre el proceder del personaje, pobres alemanes “asesinamos para poder sobrevivir”, recuerden que el dueño del circo queria conquistar al mundo,y los pobrecitos alemancitos no tenian problema,en esclavizar,exterminar,adueñarse de cuanta cosa hubiese,” porque eran la raza superior”.
08 de Febrero de 2010 a las 9:13 am
Más que ambigua, Pocabolatuyu, es que es tibia, indefinida y, tienes razón, en vez de hacer que el público comprenda la caída en los infiernos de este personaje, la justifica. Craso error, como bien apuntas.