CrÃtica de La zona: realismo social y caza del hombre
12 de Julio de 2009

DificilÃsima pero muy lograda sÃntesis entre la devastadora crÃtica social del clásico de Luis Buñuel Los olvidados (cuya puesta al dÃa muchos atribuyen a la exitosa Amores perros) y de las grandes pelÃculas que han tratado el tema de la caza del hombre, desde la serie B de El malvado Zaroff al derroche interpretativo y la fuerza de La jaurÃa humana, el debut del uruguayo de nacimiento y mexicano de adopción Rodrigo Plá en la dirección resulta aterrador e inquietantemente premonitorio. Lo mejor que puede decirse de un debut es que no lo parece y, en este caso, esa es la gran virtud de la pelÃcula.
La trama nos sumerge en La Zona, un barrio residencial protegido por muros, alambradas, guardias y circuitos de seguridad, que protegen la acomodada vida de los burgueses que la habitan del vecindario marginal constituido por construcciones modestas y chabolas que los rodea. Una noche de tormenta, aprovechando una averÃa del sistema de cámaras de vigilancia, tres jóvenes entran a robar. En una de las casas se enfrentan a la dueña y, tras saltar las alarmas, ésta y dos de los chicos aparecen muertos. Sin embargo, el tercero de los jóvenes anda libre. La comunidad, a fin de no perder el status de comodidad concertado con el Ayuntamiento y que les permite autogestionarse como si de un pequeño municipio se tratara, pretende esconder lo sucedido para, por sà mismos, localizar al muchacho evadido y hacer justicia a su manera. AsÃ, el esclarecimiento de lo sucedido no pesa tanto como la protección de su modo de vida, para cuyo mantenimiento no reparan en medios ni consideraciones éticas, morales o legales.
La pelÃcula, de un lenguaje visual más que efectivo para trasladarnos la tensión, la intriga y el nerviosismo, posee además enorme profundidad a la hora de abordar reflexiones en cuanto a fenómenos como la psicosis colectiva en torno a la cuestión de la seguridad, las relaciones entre pobreza y delincuencia y la diferencia de clases incluso dentro de ésta, los estereotipos sociales, el culto a las apariencias, de una forma que, más allá de una narración tÃpicamente urbana, permite proyectar el análisis sobre estas cuestiones al plano público e incluso geopolÃtico (la duda entre el mantenimiento de derechos y libertades democráticos o su recorte en aras de la preocupación por la seguridad, debate que está sobre la mesa y al que desde distintos paÃses, algunos de ellos democráticos, se están dando soluciones diversas).
Con un reparto más que solvente y excelentemente dirigido en el que destaca la participación de Maribel Verdú en otro de sus papeles en una pelÃcula que acredita su estado de gracia, para ponerle un pero hay que acudir al abuso de ciertas situaciones tópicas y previsibles (el hallazgo del joven huido por parte de otro joven de la colonia y su ayuda, su comprensión mutua) y la pérdida de tensión que supone todo lo relacionado con la persecución del muchacho, que no logra transmitir todo el horror que el espectador puede imaginar en una situación semejante. Con todo, el poderoso y demoledor final transmite a la perfección el desasosiego, la impotencia, la rabia que se produce en la fatal sucesión de acontecimientos ante la que cualquier noción de raciocinio, buen juicio, legalidad, libertad o democracia tienen que claudicar: la tribu, el instinto de conservación, el comportamiento animal por encima de aquellos aspectos que nos hacen humanos. Inquietante conclusión para uno de los mejores debuts tras la cámara que se recuerdan. Muy recomendable.
Título: La zona
Año: 2007
Duración: 97 minutos
País: México / España
Director: Rodrigo Plá
Reparto: Maribel Verdú, Carlos Bardem, Daniel Giménez Cacho, Daniel Tovar, Alan Chávez, Mario Zaragoza, Marina de Tavira, Blanca Guerra, Claudio Obregon, Andrés Montiel, Enrique Arreola
Guión: Laura Santullo y Rodrigo Plá
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Emiliano Villanueva
Producción: Morena Films / Buenaventura Producciones / FIDECINE / Estrategia Audiovisual / Jaleo Films / Vaca Films / Orio Produkzioak / Juan Andreu
232 lecturas
ArtÃculos relacionados:
- CrÃtica Buscando a Eric: otro drama social de Ken Loach
- CrÃtica Zona libre, de Amos Gitai: Natalie Portman se busca a sà misma
- CrÃtica El hombre lobo: mucho ruido y pocas nueces
- CrÃtica Un hombre soltero, la melancolÃa de la belleza
- CrÃtica Shutter island: Scorsese alucina en colores
- CrÃtica Capricornio Uno, de Peter Hyams: intrigas de leyenda urbana
- CrÃtica de Transsiberian: temor indefinido, resolución decepcionante
- ‘Mi nombre es Joe’, drama social de Ken Loach
- Drama y cine social: Slumdog millionaire
- ‘El hombre de MacKintosh’, Huston al más puro estilo Hitchcock


Dejar un comentario