Crítica de Los abrazos rotos
01 de Mayo de 2009

Envoltorio forzadamente en equilibrio entre lo sofisticado y lo cutre, postiza belleza estética a golpe de colores y fotogramas en forma de postal, en esta ocasión a Pedro Almodóvar sus señas de identidad visuales no le salvan para camuflar el hecho de que Los abrazos rotos es su peor trabajo en años. La película, como todas las suyas, es fácilmente identificable como tal, posee todos los ingredientes habituales (buenos y malos), pero en esta ocasión no resultan suficientes para salvar el conjunto de una película floja, inconsistente, vacía. La historia del apasionado amor del director de cine Harry Cane (conocido como Mateo Blanco antes del accidente que le costó su ceguera y la pérdida de su amada), interpretado con solvencia por Lluís Homar, y su amante Lena, una Penélope Cruz algo perdida en un personaje desdibujado, contada en forma de salto temporal entre el pasado de su romance a espaldas del marido de ella, el magnate Ernesto Martel (siempre eficiente José Luis Gómez) y la actual supervivencia de Harry ayudado por su directora de producción, Judith (Blanca Portillo) y el hijo de ésta (Tamar Novas), se pierde en una continua sucesión de altibajos, desde estimables momentos desperdiciados por el habitual dramatismo impostado de los diálogos e interpretaciones de las películas de Almodóvar, hasta pasajes completamente innecesarios, olvidables y gratuitos.
La película, que falla desde su primera concepción de pretender contrastar con eficacia lo tórrido de un amor irrefrenable con una deliberada frialdad estética y narrativa, fracasa además al resultar alargada en exceso y de manera superflua. Resulta también cargante, más que en ninguna otra de las recientes películas del manchego, esa intensidad lograda a golpe de dramatismos exacerbados, postizos, forzados, en los que los actores se desnaturalizan, se convierten en maniquíes irreales, imposibles, sin credibilidad, algo habitual en los últimos trabajos de Almodóvar pero llevado aquí al extremo (quien escribe jamás entendió cómo la crítica atribuye casi unánimemente a Pedro Almodóvar la cualidad de ser un gran director de actores; ¿mande?), llegando a lo abominable en el caso de los actores jóvenes (Novas y, sobre todo, el otras veces tan estupendo Rubén Ochandiano, aquí sencillamente devaluado por ser destinatario del peor personaje y el que posee las frases más lamentables). Esa solemnidad envuelta en papel de plata no viene acompañada por una solidez narrativa que pica en el cine negro, en el melodrama y en el típico humor vulgar y chabacano del director sin definirse por ningún estilo en concreto, unas interpretaciones en su mayoría, no ya inadecuadas, sino que van simplemente de lo increíble (para mal) a lo vulgar (exceptuando a Homar y Gómez), sostenidas en los habituales diálogos absurdamente declamatorios, y su pretendido homenaje al cine (como si Almodóvar no hiciera otra cosa en sus películas que volver a filmar cosas ya vistas pasadas por su particular estética) flaquea por su excesiva explicitud, sus manidas y más que previsibles referencias. La historia de amor a cuatro bandas no termina de funcionar y le sobra impostación para resultar al menos verosímil, por no abundar demasiado en que resulta excesivamente evidente, previsible.
En suma, grandes temas apuntados (el amor obsesivo, la pérdida, la culpa, los celos, la pasión) torpemente engranados, como si tratarse de Almodóvar le absolviera de la necesidad y la obligación de cerrar bien los argumentos y la construcción psicológica de los personajes, y cubiertos con papel de colorines que esta vez constituyen probablemente el mayor monumento de Almodóvar a su propio ego y que, por eso mismo (porque de donde no hay no se puede sacar) resulta aburrido, tedioso, y promueve, antes que el interés, la indiferencia hacia lo que se está viendo.
Título: Los abrazos rotos
Año: 2009
Duración: 125 minutos
País: España
Director: Pedro Almodóvar
Reparto: Penélope Cruz, Lluís Homar, Blanca Portillo, José Luis Gómez, Rubén Ochandiano, Tamar Novas, Ángela Molina, Chus Lampreave, Kiti Manver, Lola Dueñas, Mariola Fuentes, Carmen Machi, Kira Miró, Rossy de Palma, Alejo Sauras, Dani Martín, Carlos Leal, Asier Etxeandía
Guión: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: Rodrigo Prieto
Producción: El Deseo S.A.
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02 de Mayo de 2009 a las 4:22 pm
Somero análisis de esta película que ví hace un par de semanas.Hubo un tiempo que me interesó el cine de Almodóvar por una razón;en los ochenta surgieron una serie de cineastas españoles que podrían muy bien haber sido escritores,pero se decantaron por el cine.Pero la felicidad dura muy poco en la casa del pobre.
Por cierto,nunca me gustó la movida Madrileña,nido de donde surgió el director manchego y todo eso de lo cheli,Ramoncín y otras zarandajas,pero Mujeres al borde de un ataque de nervios me gustó,quizá porque llevaba muchos años sin ver una auténtica comedia loca.
Un abrazo.
02 de Mayo de 2009 a las 7:32 pm
A mí ésa también me gusta, y hay cosas de “Todo sobre mi madre”, “Hable con ella” y “Volver” que también. Pero son película que me gustan de manera fragmentaria, a ratos. Otros momentos me parecen tan artificiosos que todas las tramas se me caen. En el caso de “Mujeres…” había tanta frescura y agilidad que cualquier defecto de concepción quedaba enterrado enseguida por las carcajadas. Quizá siga siendo hoy en día su mejor película.
Abrazos (pero no rotos).