CrÃtica Exorcismo en Connectitut: más de lo mismo
12 de Agosto de 2009

Connecticuuuut, Connecticuuuut, tramperos de Connecticuuuut… Asà dice el clásico del Gran Wyoming y el maestro Reverendo, exactamente la canción que no dejó de circular por el cerebro de quien escribe durante hora y media, por falta de algo mejor que hacer, mientras asistÃa al innecesario visionado de Exorcismo en Connectitut, mediocre y prescindible debut en la dirección de Peter Cornwell, cúmulo de todos los tópicos e ingredientes del cine de sustos del momento. Más que pelÃcula de terror, parece ser más bien eso, un manual de procedimiento, un compendio de notas tan caracterÃsticas como poco innovadoras de un género agotado por culpa de productos como el presente.
Tenemos de todo: familia con cierto aire turbulento (un marido alcohólico que, sospechamos, no se portó muy bien con la familia, hijo enfermo de una temible dolencia…) que se muda a una vieja casona de Connecticut para estar cerca del hospital que trata al hijo mayor, casa encantada y llena de ruidos en paraje desolado con pasado lleno de muertes traumáticas, joven que sirve de catalizador para la presencia de espÃritus, fantasmones que acechan en los espejos, tras las esquinas o que se aprovechan de los cortes de luz para dar un sustito, visiones y voces de ultratumba, angelotes, espiritistas, fotografÃas de muertos, robo de cadáveres, traslado de tumbas, fenómenos poltergeist, sacerdotes mÃsticos que advierten de la presencia de seres de otra dimensión entre nosotros, su correspondiente cuota de asquerosidad (sangre, bichos, podredumbre, cuerpos descompuestos…), uso de la religión como polo opuesto a los malignos sucesos que acechan a los protagonistas, investigación del pasado cuya resolución promete dar paz a las almas en pena del más allá, etc., es decir, lo de costumbre, mezclado y agitado, para darnos algún que otro sobresalto más que previsible: el estilo de siempre, la música de siempre, las situaciones de siempre, las explicaciones de siempre. La historia, vendida como un hecho real acaecido en 1987, serÃa en todo caso la demostración palpable de que la realidad se nutre de la ficción, y no al revés. Porque en ese caso la realidad habrÃa adoptado la forma de mediocre pelÃcula de terror creada a base de copiar lo más manido de la ficción terrorÃfica de los últimos años.
Peter Cornwell se maneja con oficio a través de cosas ya vistas y oÃdas, con un guión que bucea por lugares comunes, poblado de diálogos planos y habituales, que abusa de la repetición de los sustos hasta volverlos inocuos, y que cuenta con interpretaciones para salvar el expediente tan poco exigente que requiere (lo mejor, sin duda, ver a Virginia Madsen y a Elias Koteas). La pelÃcula deja un sabor a ya visto que la hace tan inofensiva como vacÃa: tramperos de Connecticut…
Título: The Haunting in Connecticut
Año: 2009
Duración: 92 minutos
País: Estados Unidos
Director: Peter Cornwell
Reparto: Virginia Madsen, Martin Donovan, Elias Koteas, Kyle Gallner, Amanda Crew
Guión: Tim Metcalfe y Adam Simon
Música: Robert J. Kral
Fotografía: Adam Swica
Producción: Lionsgate Films / Gold Circle Films
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