Crítica Invictus: el Clint Eastwood más emotivo
En su última película hasta la fecha (porque su director sigue sin hablar de retirada pese a lo avanzado de su edad), Clint Eastwood ha volcado toda la emotividad de la que es capaz. Invictus, su tributo a la figura de Nelson Mandela y al pilotaje que hizo de los primeros tiempos de la democracia sudafricana una vez finalizada la era del apartheid, puede considerarse así, un elogio extremadamente sensible (incluso sensiblero, con ciertos intentos de contención no del todo exitosos) y emotivo de un personaje capital del siglo XX que viene a refrendar la imagen pública que (casi) todos tenemos de él.
La película abarca desde el final del apartheid, las primeras elecciones libres, la toma de posesión de Mandela (Morgan Freeman, correcto pero sin alardes), y el efecto simbólico y aglutinador para la nueva etapa que supuso el triunfo de la selección de rubgy del país en el Campeonato Mundial que organizó en 1995, un equipo liderado por François Pienaar (Matt Damon, también intrascendentemente correcto). A través de fórmulas un tanto manidas (la conversión de los opositores a la aceptación de la nueva situación, el carismático poder de Mandela a la hora de vencer dificultades, el sentimentalismo de algunas metáforas visuales), Eastwood se maneja con buen pulso pero de forma previsible y poco ambiciosa en lo político, lo social y lo biográfico, para contarnos una historia amable pero vulgar de triunfo y superación.
Eastwood se detiene en pequeños detalles para confeccionar un puzzle tan emocionante como superficial, correcto pero facilón y, en el fondo, olvidable o prescindible a poco que variara la nómina de los implicados. Vista Invictus podemos decir que es la primera película del anciano llamado Clint Eastwood.
Ficha de Invictus (The human factor)
Título: Invictus (The human factor)Año: 2009
Duración: 134 minutos
País: Estados Unidos
Director: Clint Eastwood
Reparto: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo
Guión: Anthony Peckham sobre el libro de John Carlin
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens
Fotografía: Tom Stern
Producción: Warner Bros. Pictures / Spyglass Entertainment / Malpaso Productions / Revelations Entertainment










En cuanto a Nelson Mandela, es un ejemplo de estratégia, entereza y liderazgo, a no obviar, dado el resultado de unificación de la nación como cimiento para una corrección de rumbo y una entrada en una era de desarrollo, ambos necesarios y primariamente prioritarios.
En cuanto a Clint Eastwood, Morgan Feeman y Matt Damon, es de aplaudir tanto la ausencia de sensacionalismos que pudieron distorsionar la esencia del relato como la sintonía y la maestría de propósito de sus actuaciones.
¡Todo un logro que merece la pena disfrutar!
Pero que se disfrutaría más sin tanta sensiblería y más hechos, más Sudáfrica real.
A mí me pareció que intentó mezclar demasiadas cosas y se notaba que era un encargo con cierto tipo de directrices.
Técnicamente me parece muy buena, haciendo algunas apuestas en cuanto a planos bastante atrevida para lo que es Clint y la foto como dices muy buena, tanto por los paisajes de Sudáfrica como por cierta escena “nocturna”.
Por cierto, en realidad no hay un buen retrato ni político ni humano de Mandela, porque como político sólo se centra en su utilización como vehículo de unificación el Rugby pero de las medidas políticas, sociales y económicas no se habla en ningún momento, y sobre el apartado humano también falla porque se le presenta como un “semi-dios” sólo haciéndole humano con algunos clichés como “el hombre abandonado por su familia”, “su familia es el pueblo de Sudáfrica”, etc..
Por cierto, lo único que me ha fallado aun siendo Clint es esa banda sonora que a veces llega incluso a ser “popera” pero sabíendo quien es el autor casi que se disculpa el no ponerle pegas.
Un saludo.
Onetwothree, pues sí, más o menos la tónica general sobre la película es ésa, una amalgana poco cohesionada de diferentes aspectos que se ha intentado unir con sentimentalismo. Una lástima, pero quizá el texto original tampoco da para más.
Saludos.