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El recientemente fallecido Michael Crichton ha pasado a la historia como autor literario de enormísimo éxito, siempre buceando en géneros relacionados con las aventuras y la historia pero con un tratamiento encadenado a grandes dosis de fantasía y ciencia ficción. Las ventas de sus libros a lo largo de todo el planeta se cuentan por decenas de millones de ejemplares, y no es de extrañar que el cine pusiera pronto los ojos en él como fuente casi interminable de historias que contar. Crichton, hombre inquieto y multidisciplinar, no se contentó con servir de inspiración a los guionistas de Hollywood, sino que él mismo ejerció de tal adaptando incluso sus propias obras durante treinta años (Parque Jurásico, El guerrero nº 13, por citar dos ejemplos obvios). Lo que quizá menos gente sepa es que Crichton, además de ser el creador de la exitosa serie televisiva Urgencias, cuenta con su propia carrera como director, en la que explotó los temas y la forma de contarlos que utilizaba en su literatura, aunque de calidad irregular y con bastante menos éxito. La idea de partida de Crichton para su cine es la misma que para sus libros: adoptar un tema de actualidad (el estado de la sanidad norteamericana para la su serie de televisión, la invasión empresarial japonesa para el guión de Sol naciente, las nuevas teorías antropológicas o genéticas para El guerrero nº 13 o Parque Jurásico, respectivamente) y proponer reflexiones sobre él en el marco de una historia fantástica o de ciencia ficción. Su literatura quizá no sea formalmente notable, pero de sus libros siempre se extraen ideas, datos y conclusiones interesantes.

Su debut como director fue esta película en la que ya adelanta una idea por la que pasará a la posteridad: una historia situada en un parque de atracciones de un futuro próximo. En este caso, por él no se pasean ejemplares “reales” de diversas especies de dinosaurios, sino androides muy realistas que nos trasladan a distintas épocas de la historia: basta con elegir el personaje que se quiere interpretar, y un mundo virtual meticulosamente diseñado conforme a su momento histórico y unos personajes, robots programados para actuar de maneras concretas y calculadas, nos otorgan la posibilidad de viajar en el tiempo. La perla del parque es el lejano oeste, donde uno puede convertirse en pistolero y desafiar, cual videojuego, a todo rufián que sepa manejar un revólver. Al menos, hasta que por un error en el control de las máquinas, éstas empiezan a gozar de pensamiento y autonomía de movimientos que traerá consecuencias imprevisibles.

La película resulta interesante, pero fallida. Como tantas otras veces, el punto de partida resulta mucho más atractivo e intrigante que el desarrollo, que apenas transcurridos los minutos de tanteo, resulta repetitivo, excesivo e incluso en algunos momentos absurdo, atropellado, confuso y gratuito. La falta de pericia de Crichton en la dirección y las economías de la serie B no ayudan a mitigar la sensación de improvisación y la pobreza del guión, sino que evidencian sus vergüenzas más a las claras.

Precursora del tema de la rebelión de las máquinas (estamos en 1973, el mismo Crichton volvería al tema en Runaway, película híbrido de Blade Runner y la saga Terminator de James Cameron rodada en 1984; no es la única vez que Crichton sirve de inspiración a otros cineastas, su película Coma, de 1978, sobre la existencia de una mafia hospitalaria que trafica con cuerpos y órganos, fue fusilada por Michael Apted en Al cruzar el límite en 1996, con Gene Hackman, Hugh Grant y Sarah Jessica Parker), una película menor, es sin duda la mejor obra de Crichton tras la cámara y, desde el inevitable punto de vista del entretenimiento, ofrece los primeros vestigios de un tema sobre el que Crichton profundizará en su obra literaria y cinematográfica: la forma en que el futuro, el progreso desbocado, puede llegar a transformar la vida del ser humano incluso hasta poner en riesgo el mantenimiento de la civilización; la manera en que la ética o la moral quedan subordinadas a la tecnología y al avance económico.

Además, supone una muestra de primera mano del nacimiento de un personaje del que beberán presuntos cineastas tachados de creativos y originales. Once años antes de que James Cameron “inventara” a Terminator en la piel, huesos y cables de Arnold Schwarzennegger, Michael Crichton ideó una criatura sustancialmente similar en el pistolero encarnado por Yul Brynner, el héroe de Los siete magníficos de John Sturges, reconvertido en atracción de feria que no se resignará al destino de servir de carne de cañón a todo aquel turista de fin de semana que quiera sentirse John Wayne por un rato.

La película dio lugar a una secuela tres años más tarde, protagonizada por el propio Brynner, titulada Futureworld, y que además de incidir en los mismos temas e ideas de Crichton, carece de las virtudes en cuanto a la profundidad del mensaje, pero que reitera los mismos defectos.



Título: Westworld
Año: 1973
Duración: 88 minutos
País: Estados Unidos
Director: Michael Crichton
Reparto: Yul Brynner, Richard Benjamin, James Brolin, Norman Bartold, Alan Oppenheimer, Victoria Shaw
Guión: Michael Crichton, sobre su propia novela
Música: Fred Karlin
Fotografía: Gene Polito
Producción: Metro Goldwyn Mayer


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    2 Respuestas a “El cine de Michael Crichton: Almas de metal”

    1. Francisco Machuca dice:

      Almas de metal fue una de las primeras películas rodadas con imágenes digitalizadas.Yul Brynner,impagable.
      Michael Crichton fue un novelista magnífico,padre del tecno-thriller y de las aventuras fuertemente enraizas con la ciencia.La amenaza de Andrómeda,Esfera,Coma,Jurassic Park,Estado de miedo,Congo,etc.,llegó a demostrar lo que podemos hacer en nombre de la ciencia y sin sentido común.Siempre he sido un defensor de su obra a escepción de El mundo perdido,y todos sabemos el motivo que le impulsó a escribirlo.
      Y volviendo a Almas de metal,no se ha vuelto a realizar una película que trate el tema del parque temático,ahora más en boga que cuando Crichton dirigió la película,y,con la escepción del escritor George Saunder.Una vez escribí un post sobre este tema.

      Un fuerte abrazo.

    2. 39escalones dice:

      Lástima que el cine, en la mayor parte de los casos, no haya hecho justicia a las obras de Crichton.
      Un abrazo


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