El Clint Eastwood que viene: Gran Torino
22 de Enero de 2009

Es una suerte que Clint Eastwood siga haciendo cine y una lástima que sea tan mayor como para pensar, razonablemente, que nos quedan pocas pelÃculas suyas por venir. Su talla como cineasta crece con cada pelÃcula a pasos agigantados, con una proyección exponencial, y Gran Torino, pelÃcula a todas luces pequeña, modesta, concentrada, sin dispendio ni puerta alguna a la exageración, no es una excepción. Sin grandilocuencias visuales, con una estética y una dirección efectivas, que directas van a lo concreto, sin recursos estilÃsticos desmesurados, artificiosos, Eastwood nos regala otra joya en la que ninguna pieza por separado resulta sobresaliente pero que como conjunto es una obra auténtica y demoledora, a pesar de resultar algo más que previsible.
Eastwood da vida a Walt Kowalski, veterano de la guerra de Corea, hombre huraño, resentido, peleado contra el mundo, que acaba de perder a su mujer y que no encuentra consuelo salvo en su soledad: sus hijos viven devorados por las celeridades y banalidades de su vida moderna, sus nietos son una máquina asimiladora de modas y vaciedades y no tienen una sola neurona en la cabeza que trabaje por sà misma, su vecindario de toda la vida, familias americanas de honrados y sacrificados trabajadores, está poblado ahora por inmigrantes sudamericanos o asiáticos cuya juventud carece de valores y se mata en las calles en continuas luchas tribales. Todo ello es muestra de la decadencia de su paÃs, de la pérdida de una tradición y unos valores que se ejemplifican en su propia familia: él luchó por su paÃs en Corea y trabajó durante décadas en la Ford; sus hijos rechazan la idea de la guerra e incluso uno de ellos es agente de ventas de una marca japonesa de automóviles. En este contexto, su vecino Taoh, un joven chino, intenta entrar en la banda de su primo con un golpe de iniciación: robar el Ford Gran Torino de Walt, que él mismo terminó de fabricar en 1972 y que cuida como a un hijo. El robo dará pie a que Walt, encerrado en sà mismo y en su propia casa sin mezclarse con sus vecinos, aquellos mismos contra los que combatió en la guerra, tenga que abrirse al mundo y verse envuelto en una lucha que siempre fue la suya.
Eastwood, con una brillante interpretación, hace en Walt un resumen de las caracterÃsticas de los principales personajes de su carrera. Suena a despedida tal como sucediera con el William Munny de Sin perdón. Un homenaje a sus personajes de más de cuarenta años de trayectoria, no sólo por la personalidad de Walt, sino también por sus gestos más mÃnimos, su forma de empuñar las armas, las escenas que retrotraen a momentos del pasado, su manera de escupir el tabaco de mascar o de guiñar de manera refleja un ojo con cada cabreo. Y sobre todo, en ese grandioso y monumental final, el final apropiado para un mito, para un personaje que forma parte de la historia del cine.
La pelÃcula, un drama intimista y sentimental con tintes de humor, un thriller social, un western urbano o la crónica de un Harry Callahan jubilado, todo en uno, es además un reflejo, sin pretensiones de estudio sociológico, de la sociedad norteamericana, de su mestizaje, del lugar central que en ella ocupa la violencia, una reflexión sobre la deriva a la que conduce la pérdida de puntos de referencia, ya sea dios, en sus diversas formas, ya sea la familia, el propio orgullo o el respeto a los demás. Pero, sobre todo, vaticinamos que desde su próximo estreno en España la pelÃcula será recordada por ese final, el colofón épico de un personaje inmortal, de ese justiciero, de ese jinete pálido que, con la placa de la policÃa de San Francisco o con su poncho y su cigarro, con su rudeza, su sarcasmo y su corazón sensible bajo una pétrea muralla de cinismo y mal humor, es, quizá el último gran héroe del cine.
Título: Gran Torino
Año: 2008
Duración: 116 minutos
País: Estados Unidos
Director: Clint Eastwood
Reparto: Clint Eastwood, Cory Hardrict, Geraldine Hughes, Brian Haley, Dreama Walker, Brian Howe, Doua Moua, Sarah Neubauer
Guión: Nick Schenk
Música: Michael Stevens y Kyle Eastwood
Fotografía: Tom Stern
Producción: Warner Brothers / Malpaso / Double Nickel Ent.
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22 de Enero de 2009 a las 4:14 pm
Sigo Cinissimo desde hace mucho tiempo aunque no me habÃa animado a comentar. Hasta que he leÃdo la crÃtica sobre Gran Torino.
PodrÃa extenderme pero quizás pueda decir lo mismo de forma breve: es una de las mejores y más acertadas crÃticas que he podido leer (dentro y fuera de Cinissimo, online y en papel).
Enhorabuena a “39escalones” por su extraordinario trabajo.
Saludos.
22 de Enero de 2009 a las 7:21 pm
MuchÃsimas gracias, Juan. No todos los dÃas hablan tan bien de uno, asà que, aunque creemos que exageras un poco (cosa que te agradecemos todavÃa más), nos congratulan y reconfortan comentarios como el tuyo y nos animan a seguir.
Un abrazo.