El drama del desarraigo: Casa de arena y niebla
03 de Diciembre de 2008

El debut de Vadim Perelman en la dirección fue este aclamado y reconocido drama centrado en los sentimientos de pertenencia y desarraigo a través del drama íntimo y sin salida de dos personas que luchan desesperadamente por la propiedad de una casa del norte de California: para Kathy (espléndida Jennifer Connelly) es lo único que le queda de una vida atormentada desde temprana edad y tras su paso por la vorágine de las drogas. Desahuciada por un tecnicismo legal, no puede impedir que Massoud (Ben Kingsley), un exiliado iraní huido del país tras la llegada de Jomeini, se haga con la propiedad por una mínima fracción del precio de venta de la subasta. Para él y su familia, poseer una casa es la consecución del deseado sueño americano que lleva persiguiendo junto a su esposa desde que huyeron de Irán, aunque tenga que cambiar su categoría de coronel del ejército por la de peón de obras públicas y asumir un perpetuo pluriempleo para mantener las apariencias de su estatus ante sus aristocráticas amistades también exiliadas en América. Con la ayuda de uno de los policías que acudieron a desalojarla, Kathy inicia una ofensiva contra Massoud para hacerse de nuevo con la casa. La creciente tensión y la escalada de las medidas que cada uno toma, cada vez más desesperadas y contundentes, hará que una lucha patrimonial derive en un brutal choque de culturas en la que se explotan los más bajos instintos y que tendrá penosas consecuencias. Y todo por la pretensión, tan humana y tan antigua como el mundo, pero ya criticada por Rousseau entre otros, de poder decir “esto es mío”.
Excelentemente acogida por la crítica, las interpretaciones lograron múltiples premios, entre ellos nominaciones al Oscar para Ben Kingley y Shohreh Aghadashloo o el reconocimiento del Círculo de Críticos de Nueva York de la interpretación de Connelly. Pero la mayor virtud de la cinta es conseguir, a través de dramas personales, bucear en cuestiones tan arduas y enrevesadas como el enfrentamiento cultural, las diferencias de valores, las barreras mentales y filosóficas, pero también sobre el poso de humanidad y de conciencia que es común al ser humano más allá de su estructura de conocimientos adquiridos o de sus contextos vitales. Contada con buen pulso, tensión, belleza visual, tristeza y osadía, resulta dura e implacable en el retrato del drama del desarraigo, la necesidad de moverse con la casa cuestas para sentirse parte de algo, de un lugar, y en la problemática de pretender trasplantar una cultura íntegra a un marco que le es ajeno, algo que vivimos a diario en occidente a través del fenómeno de la inmigración, la pervivencia de costumbres y de la difícil conjunción a veces de valores autóctonos, legalidad, costumbre, tradición y cultura.
Título: House of sand and fog
Año: 2003
Duración: 126 minutos
País: Estados Unidos
Director: Vadim Perelman
Reparto: Jennifer Connelly, Ben Kingsley, Shohreh Aghdashloo, Ron Eldard, Frances Fisher, Jonathan Ahdout, Kim Dickens, Navi Rawat
Guión: Vadim Perelman y Shawn Lawrence sobre la novela de Andre Dubus
Música: James Horner
Fotografía: Roger Deakins
Producción: Dreamworks
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