El extraño caso de Michael Cimino y su Mr. Hyde
20 de Julio de 2008

El caso de Michael Cimino es el paradigma hollywoodiense del ascenso meteórico y vertiginoso para a continuación caer en el más profundo lodazal, en el pozo infernal más insondable. Cineasta de notables cualidades, tiró su carrera por la ventana apenas dos años después de su súbita consagración con el Oscar al mejor director y a la mejor pelÃcula por El cazador (1978). Con un talento sobresaliente para el estudio (graduado con honores en Yale) y la escritura, su entrada en el cine vino de la mano de Clint Eastwood y su productora Malpaso. Tras el guión de Harry el fuerte (1974), Cimino se hizo con la dirección de Un botÃn de 500.000 dólares, clásico del cine de atracos que en principio iba a dirigir el propio Eastwood con un guión de Cimino pero que terminó siendo realizado por éste. Su gran éxito de crÃtica y público le proporcionaron suculentas ofertas, y gracias a ello pudo sacar adelante El cazador, su personalÃsimo y deslumbrante proyecto con un reparto inmejorable (Robert De Niro, Christopher Walken, Meryl Streep, entre otros) y un presupuesto desmesurado para un casi debutante. El éxito del film entre la crÃtica y su victoria en la gala de los Oscar, le dieron un cheque en blanco del que muy pocos tienen la suerte de disponer. Sin embargo, con su siguiente trabajo, el de su presunta consagración, La puerta del cielo, un western social de 1980 en el que vuelve a plantear el problema del encaje de las minorÃas inmigrantes en la sociedad de acogida, pese a contar con todos los medios técnicos y humanos que solicitó y los parabienes de United Artists, Cimino se despeñó. Superó estratosféricamente tanto el tiempo de rodaje como el presupuesto y el desastre financiero fue tan inmenso que casi provoca la desaparición del estudio e hizo que las puertas de Hollywood se le cerraran, no sólo a él, sino a una forma de trabajar con cierta libertad que resultaba demasiado arriesgada para los productores. Ni el fenomenal reparto (Kris Kristofferson, Christopher Walken, Isabelle Huppert, Sam Waterston, Jeff Bridges, John Hurt, Mickey Rourke, Joseph Cotten, Brad Dourif, John Hurt, Willem Dafoe…), ni el criminal montaje que destrozó la narración volviéndola dispersa, fragmentaria, discontinua, mutilada, que echa por tierra un prometedor comienzo, sirvieron para impedir la caÃda de United Artists y del propio Cimino, que, insistiendo en cada trabajo en continuar con su desmesura narrativa y su falta de lÃmites técnica (por ejemplo, en sus interminables secuencias colectivas), se diluyó en guiones jamás adaptados a la pantalla (una biografÃa de Dostoievski, La vida y milagros de Frank Costello o una pelÃcula para Dustin Hoffman), en proyectos nacidos de origen como fracaso que nunca se rodarÃan (una adaptación de Truman Capote), o en humillantes despidos de proyectos que él habÃa iniciado en la dirección y que fueron terminados por otros cineastas (la nueva versión de Rebelión a bordo, iniciada por David Lean, La rosa, una biografÃa de Janis Joplin, o La zona muerta, sobre un relato de Stephen King que está considerado un clásico del cine de terror).
Su filmografÃa, apenas ocho pelÃculas, es buena muestra de su decadencia y de las limitaciones que se le impusieron por su fama de problemático en cuanto a aceptar los lÃmites técnicos y presupuestarios en aras de una creatividad desbordante que terminó con su carrera. Tras La puerta del cielo, sólo Manhattan Sur (1985), thriller sombrÃo ambientado en Chinatown, El siciliano (1987), adaptación de la obra de Mario Puzo con Christopher Lambert como protagonista (otra seña de decadencia) y 37 horas desesperadas, remake del clásico de William Wyler con Mickey Rourke en el papel de Humphrey Bogart, contienen algún fragmento del antiguo brÃo y lucidez de Cimino, desaparecido de Hollywood desde 1996.
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20 de Julio de 2008 a las 11:01 am
Gran post Alfredo,sobre todo porque traes a la memoria un director de filmes excelentes.Tras el fracaso de Las puertas del cielo,quizá no tanto,pero similar al desastre de Cleopatra.Hubo una serie de directores de los setenta fascinantes que de repente perdimos el rastro;Arthur Penn,Peter Bogdanovick y otros que de vez en cuando van apareciendo como ráfagas fugaces en la noche;Mike Nichols,Bob Rafelson,Brian de Palma o el realizador de una de mis pelÃculas favoritas,El rey del juego,de Norman Jewinson.
Un post que da para mucho,amigo.
¿Que tal el domingo?
Un fuerte abrazo.
20 de Julio de 2008 a las 1:07 pm
Gracias, Francisco. El domingo ocupado, como casi siempre (no tengo remedio ni conozco la palabra descanso…). Creo que buena parte de lo que dices es culpa del nacimiento, gracias a “Tiburón” y a “Star Wars”, de otra forma de concebir el cine, como caja registradora, de quienes dirigÃan los estudios. Y quien no entró en ese juego se vio perjudicado.
Abrazos
20 de Junio de 2009 a las 2:03 pm
Grácias por el articulo a Cimino. Sin duda el fracaso ( comercial ) de La puerta del cielo, es lo que necesitaban los ejecutivos para cargarse al DIRECTOR de cine que trabajaba con libertad y con temas importantes y personales.
Lo que le hicieron a Cimino, a Coppola ( tras Corazonada, se le acabaron los proyectos personales ), Scorcese ( tras Toro Salvaje, en la cuerda floja y haciendo una para el estudio, otra para mi …), Bogdanovich, etc .. no está lejos de como negaron a Orson Welles tras CK, la posibilidad de brindarnos más obras maestras ( que lo hizo, pero gastando su vida en el empeño) .. Muy triste money, money
21 de Junio de 2009 a las 10:28 am
AsÃ, es Jose Cabal, la historia de siempre. Más flagrante si cabe, viendo en qué ha derivado mayoritariamente el Hollywood actual. Pensemos en lo que serÃa tener a toda esta gente trabajando libremente y a pleno rendimiento.