Entrevista con Laura Sipán, directora de ‘El talento de las moscas’
10 de Marzo de 2008
Inauguramos el apartado de entrevistas de este blog de modo inmejorable, con una de las más prometedoras realizadoras y guionistas del actual panorama cinematográfico, como ha quedado probado con su primer trabajo de ficción.
Esta zaragozana, licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona, tras completar su formación en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba y el Instituto de Cine de Madrid, y acumular experiencia en la asistencia de cámara en películas como Elsa & Fred, ¿Por qué se frotan las patitas?, Tirant lo Blanc, Isi Disi 2, Trastorno o La máquina de bailar, ha logrado con su primer y extraordinario cortometraje, El talento de las moscas, más de dieciocho premios nacionales y una cuarentena de selecciones nacionales e internacionales para la participación en certámenes diversos, sólo en el año 2007. Además, acaba de ser seleccionado para competir en el 11º Festival de Cine Español de Málaga, que se va a celebrar en la ciudad andaluza entre el 4 y 12 de abril próximos, y en el que, confiamos, obtenga un reconocimiento proporcional a su enorme calidad narrativa y estética.
Agradecemos la generosidad y la buena disposición de Laura Sipán para permitirnos iniciar con ella esta sección.
CINISSIMO: ¿Cómo y cuándo surge tu gusto por el cine, y más en concreto por la escritura y la dirección?
LAURA SIPÁN: Siempre me gustó escribir. Aunque soy una persona de acción, desde bien pequeñita me colaba con una linterna entre las sábanas para poder leer después de que mis padres me hubieran reñido ya varias veces por no dormir. Ahí empezó en realidad mi particular viaje hacia la imaginación, sacarlo luego por la fotografía, la escritura o el cine ha sido más cosa del tiempo.
C: Estudios en Barcelona, Madrid, La Habana… Varios realizadores españoles han acudido a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba. Por ejemplo, Benito Zambrano siempre relata maravillas de su periodo de formación en Cuba, ¿qué tiene esa escuela de diferente con respecto a otros centros de estudios audiovisuales que conoces?
LS: La EICTV es un monasterio de cine, una isla dentro de otra isla, un lugar donde nada más entrar te dan la bienvenida y te dicen: “aquí has venido a soñar, ahora empieza a trabajar duro.” Lo primero que lees al llegar es un cartel enorme sacado del acta fundacional de la Escuela que pone: “Para que el lugar de la Utopía, que por definición está en Ninguna Parte, esté en alguna parte…” Y ese lema lo siguen honestamente, porque esa escuela es imposible, es una utopía viva, un paraíso con piscina olímpica (regalo de Francis Ford Coppola en su primera visita) y cine y ron, un intercambio brutal con la gente, con personas de toda Latinoamérica, también algún europeo, con cubanos, la formación llega desde el trabajo y la humildad, el esfuerzo diario de cada uno, todos la misma comida, los mismos apagones de luz por el temporal, los mismos cortes de agua cuando llega la noche. Y se potencia la imaginación, la ilusión y la mirada crítica siempre, cada día, en los ciclos de cine nocturnos. Por allí pasan cineastas reales, verdaderos artistas como en todas las disciplinas como Chris Doyle, Wong Kar Wai, Coppola, Trueba, Ettore Scola, Federico Luppi, Carlos Sorín… para dar talleres y desayunan y comen y cenan con sus alumnos. Como despedida cena con langosta y mojito en algún pueblo. Ese lugar es un sueño, directamente.
C: ¿Cuáles son tus influencias cinematográficas? ¿Qué director o directores son los que más tienen que ver contigo?
LS: Además de los grandes maestros de toda la vida, que creo que todos aprendemos con ellos, me siento más identificada con el cine sencillo de forma, sin exageraciones ni grandes elocuencias, el cine que roza el documentalismo como el de Carlos Sorín, Agnés Varda, Erice o Kiarostami. En el extremo opuesto, me entusiasma el cine de Wong Kar Wai o de Zhang Yimou, con esa reinvención del tiempo y de las emociones, con el color expresando y enfatizando la historia, con la magia oriental y la tradición samurai de luchas y honores, aplicada al amor y al deseo. Y por supuesto Kieslowski, Burton y Lynch. Brutales.
C: Aun sabiendo que en función del momento no hay una respuesta única y concluyente a semejante pregunta, ¿podrías quedarte con una película, un actor y una actriz favoritos?
LS: No. Imposible. Podría hacerte una larga lista de inolvidables. Desde “Los Padrinos” o Apocalypse Now hasta In the Mood for Love pasando por Historias Mínimas, ¿Dónde está la casa de mi amigo?, Sonrisas de una noche de Verano, 8 y 1/2, Hero, Tyffany’s, E.T., Turttles can fly, Azul, Before the Rain, The Straight Story, Big Fish, La princesa prometida, Ladrón de Bicicletas, Singin’ in the Rain, El espíritu de la colmena, El Sur… Qué regalos…
C: ¿Cuándo y cómo surge la idea de llevar a la pantalla el relato El talento de las moscas?
LS: Después de leer el relato de Óscar Sipán, mi primo, decidí que tenía que hacer algo con aquella joyita. Al año encontré un poco de tiempo y comencé con la adaptación.
C: Si hablamos de dificultades a la hora de rodar cortometrajes, lo primero que viene a la cabeza es la financiación y la distribución. ¿Cuáles fueron las mayores dificultades a la hora de sacar adelante el proyecto? ¿Tuviste que echar mano de alguna “solución imaginativa” (como quien hipoteca su casa, vende el coche, hace trabajos por encargo, financia íntegramente sus trabajos…)?
LS: Yo tenía muy claro que si hacía este corto era con todas las consecuencias, no hipotequé el coche que no tengo ni la casa que no tengo ni la vida que nunca quise tener, pero me tocó presentar papeles y dossieres para subvenciones y más subvenciones y más subvenciones y más subv… aposté fuerte con mis ahorros y los ahorros que mis padres me dejaron y que por suerte ya saldé. La imaginación vino de la mano de mi primo Óscar y de mis amigos, que me ayudaron todo lo que pudieron y más, sobre todo Eva Vargas y Jesús Bosque en producción y Óscar Sanmartín y Cristina Perrona en el equipo de arte. Si no tienes todo el dinero necesario y lo que te sobra es tiempo… inviértelo. Busca, muévete, piensa, dale vueltas a la imaginación, visita chatarrerías, inventa… y trata de divertirte siempre.
C: ¿Cómo fue el proceso de casting? Los actores están espléndidos. ¿Fue fácil encontrar los idóneos o tenías una idea clara en la cabeza de quiénes iban a interpretar el corto? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con la gran Mercedes Sampietro como voz en off?
LS: Daniel Vargas, el niño, fue en realidad la semillita de todo. Lo encontré por casualidad viendo las fotos de mi amiga Eva Vargas. Le dije, Eva, pero si éste es el niño que lleva en mi cabeza casi un año! Era su sobrino, vivía en Monegros, cambié mis billetes de vuelta a Madrid y al día siguiente nos fuimos para allá. A partir de ahí, todo encajó solo. A Cristina Brugarolas (Sofía) la descubrí por un casting y nada más verla me fascinó, pensé… es ella. Con Tomás fue distinto, tuvimos problemas con el actor que iba a hacerlo porque le salió un largometraje y se tuvo que marchar. Quedaban dos semanas para empezar el rodaje, fue una suerte contactar con él y que accediera, es una persona humildísima. Y Mercedes… bueno, Mercedes fue un regalo que me hizo la propia Mercedes. Yo no la conocía pero le envié el guión a su mail, la expliqué el proyecto y al día siguiente mismo ya me había dicho que sí. Increíble. Como actriz y como ser humano.
C: ¿Cuánto tiempo duró el rodaje? ¿Pudiste elegir las localizaciones o vinieron impuestas por las necesidades financieras?
LS: El rodaje duró una semana. Las localizaciones las elegimos nosotros, entre Óscar (el dire de arte) y yo. Sin Eva hubiera sido imposible, recorrió más de 20 interiores naturales para hacer una selección previa, hizo un trabajo de localizaciones muy bueno y muy intenso. Los exteriores fueron los primeros que vi. Fue increíble porque ese lugar reunía todo lo necesario para la historia, una casa aislada, un jardín, una palmera, un árbol, un pozo… ¡¡¡en Monegros!!! Eso era imposible pero ahí estaba, para nosotros. Luego engañé a 10 amigos míos, incluidos mi primo y mi padre, para preparar los espacios por dentro y por fuera. Andamios y pintura, desbrozar la palmera y el árbol, arreglar el jardín, todo. Aquello eran lugares medio abandonados y debíamos volver a ponerlos en su sitio para la historia.
C: El talento de las moscas ha recibido múltiples premios. ¿Te ha facilitado la posibilidad de rodar nuevos proyectos? ¿El éxito del corto te ha abierto alguna puerta que anteriormente se te hubiera resistido?
LS: Bueno, de momento me permitó seguir escribiendo guiones y me ha permitido devolver cada uno de los céntimos que debía por ahí. Sobre todo he podido recuperar la energía, tan al límite después de la experiencia y conocer a personas de verdad interesantes, con muchas cosas que contar.
C: ¿Cuál dirías que ha sido la reacción del público ante este trabajo?
LS: Bueno, esa pregunta es extraña porque ¿qué es el público? No es lo mismo el público de Sitges que el que va a los actos gratuitos de La CAI pero me consta que algunas personas absolutamente ajenas a mí se han emocionado con la historia, y eso me deja muy feliz.
C: En Elsa & Fred, Tirant lo Blanc, Isi Disi, y otros proyectos has participado como asistente de cámara. ¿Cuál ha sido el más gratificante para ti desempeñando esa función? ¿En cuál de ellas te sientes más satisfecha de tu trabajo?
LS: En Elsa & Fred, que fue mi primer largo, y en ¿Por qué se frotan las patitas?, ambas películas de Tesela. Estuve realmente cómoda en esos trabajos, esta productora se preocupa mucho de que todo esté cuidado y bien. Así da gusto trabajar. Y en La máquina de bailar, de Amiguetes. Ahí trabajé como nunca antes lo había hecho, fue una peli más complicada, con tres cámaras diarias en rodaje, yo era la auxiliar de las tres y ayudante en una, al mismo tiempo. Fue una locura pero bien constructiva.
C: ¿Prefieres la escritura de guiones, la dirección, o la integración de ambas funciones?
LS: La fusión de ambas, escribir, generar una historia y tratar de darle vida desde mi propia voz. Escribir un buen guión es algo realmente complicado, quiero seguir aprendiendo por ahí.
C: ¿Hay algún nuevo proyecto en marcha con el que podamos disfrutar nuevamente de tu trabajo como realizadora? ¿Quizá un salto al largo?
LS: Necesito seguir aprendiendo antes de hacer un largo. Creo que el cine es un oficio de mucho aprendizaje diario, un camino muy largo, una carrera de fondo. Quiero seguir contando historias más cortas, tanteándome a mí misma, descubrir por dónde quiero y puedo caminar.
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15 de Mayo de 2008 a las 1:03 am
[...] Laura Sipán Este hermoso y multipremiado cortometraje de la zaragozana Laura Sipán (pincha aquí para leer una entrevista exclusiva con la directora), basado en una historia de Óscar Sipán, deja [...]
16 de Mayo de 2008 a las 11:36 am
Me parece un corto extraordinario, lleno de sensibilidad.La música, la fotografía, el ambiente, dignos de cineastas expertos. Choca que la directora sea novata, aunque se ve gran experiencia de trabajo en cine. Le deseo mucha suerte en su joven carrera
16 de Mayo de 2008 a las 1:08 pm
Así es Javi. Por eso nos gustaría que tuviera más oportunidades de demostrarlo, lo que, tal y como están las cosas no es nada fácil.
07 de Julio de 2009 a las 3:24 pm
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