Ernest Borgnine. Secundario de lujo, protagonista inolvidable
26 de Octubre de 2008

Ernest Effron Borgnino, conocido por el gran público como Ernest Borgnine, actor norteamericano de origen italiano nacido en 1917 y ganador de un Oscar, un BAFTA y un Globo de Oro (cuando éstos significaban algo), es uno de los rostros más populares del cine clásico, actor de reparto impagable, el rostro más duro o tierno, según el caso, imprescindible para una cinematografía y para una época en superproducciones, obras maestras, Serie B y películas para televisión. Con una infancia entre Connecticut y Módena a causa del divorcio de sus padres, vivió definitivamente en Estados Unidos a causa del ascenso del fascismo en Italia tras la Primera Guerra Mundial y tras un intento de ingresar en la marina norteamericana, combatió en ella durante la Segunda Guerra Mundial contra su otro país.
A instancias de su madre entra en escuelas y grupos de teatro de Connecticut y Virginia antes de debutar en Broadway en 1949. Tres años más tarde emigra a Los Ángeles, y tras un irrelevante debut y algunos papeles en la Serie B, consigue el papel que le abre las puertas de la fama: el sargento Fatso Judson que maltrata a Frank Sinatra en De aquí a la eternidad, de Fred Zinnemann. Este personaje le abre las puertas del gran cine, y durante los cincuenta participa, siempre en papeles de hombre rudo en clásicos como los westerns Veracruz o Johnny Guitar a las órdenes de Robert Aldrich (uno de sus directores más habituales) y Nicholas Ray, respectivamente, o el thriller Conspiración de silencio (John Sturges, 1954), además de, cambiando radicalmente de registro, convirtiéndose en un joven bonachón y amargado por su soledad en Marty, de Delbert Mann, conseguir el Oscar al mejor actor. Sin embargo, a lo largo de su carrera los papeles en cintas de aventuras y acción, en westerns y en cintas bélicas serán el vehículo de popularidad de Borgnine, que atesora títulos como El vuelo del Fénix (Robert Aldrich, 1956), Los vikingos (Richard Fleischer, otro de sus habituales en la dirección, de 1958), Doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967), Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969) o La aventura del Poseidón (Ronald Nearne, 1972), e incluso aparece en una cinta de corte bíblico como Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli.
Con la llegada de su “decadencia” física y su imposibilidad para seguir interpretando tipos duros, Borgnine no ha dejado de trabajar y ha alternado la producción con la participación en dramas con series de televisión, telefilmes, cortometrajes, doblaje de dibujos animados o en documentales como Ernest Borgnine on the bus, un viaje por América realizado por el actor en 1996.
Además de algunos de los títulos ya mencionados, su filmografía en cine incluye películas de género de todo tipo, de mayor o menor presupuesto, calidad y aceptación, dirigidas por grandes y pequeños nombres de la historia del cine, como Demetrio, el gladiador (Delmer Daves, 1954), El último comando (Frank Lloyd, 1955), El encanto de vivir (Michael Curtiz, 1956), El juicio universal (Vittorio de Sica, 1961), Barrabás (Richard Fleischer, 1962), Estación polar zebra (John Sturges, 1968), Los vengadores (Daniel Mann, 1972), Sin novedad en el frente (Delbert Mann, 1979), El superpoderoso (Sergio Corbucci, 1980), Bendición mortal (Wes Craven, 1981), Gente de Sunset Bulevard (Barry Primus, 1992), Gatacca (Andrew Niccol, 1997), o 11/09/2001, película colectiva sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el cortometraje dirigido por Sean Penn.
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26 de Octubre de 2008 a las 2:26 pm
Su interpretación en Marty es inolvidable,y sobre todo por lo que representó la película en su tiempo.Está magnífico también en El emperador del norte de Robert Aldrich.
En la historia del cine sólo tres actores me causaban mucho miedo cuando sonreían:Richard Whitman, Jack Palance y Ernest Borgnine.
Un fuerte abrazo.
26 de Octubre de 2008 a las 7:43 pm
Es un clásico, Francisco. Una de las caras del cine, sin duda.
Abrazos