‘Fallen angels’: los ángeles caídos de Wong Kar-Wai
16 de Marzo de 2008

La magia de Wong Kar-Wai nos regaló en 1995 este experimento visual en el que, haciendo gala de sus habitual estética poética gracias al magistral empleo de los colores, las luces y las sombras de Christopher Doyle, nos ofrece otra de sus historias en las que se entrecruzan los dramas internos y los deseos y anhelos de una serie de personajes, narrados en clave intimista.
La película cuenta la historia de un asesino por encargo que medita dejarlo, de la chica que le proporciona los trabajos y que secretamente está enamorada de él aunque apenas lo conoce, de la mujer con la que él a su vez ha comenzado una relación, y de un joven mudo que lucha por abrirse paso en la sociedad a pesar de su discapacidad y de la tortuosa relación que tiene con su padre. Poco a poco se irá tejiendo la red de frustraciones y sueños de todos ellos, y cuando ambas mujeres coincidan y sepan cuál es el hilo invisible que las une, el asesino dispondrá de una última misión muy especial.
Con una perfecta construcción de guión, una estética intimista que es al tiempo poesía visual y arte de videoclip, esta triste balada de sentimientos sigue la senda del cine de Godard combinando los dramas de unos personajes al límite con el retrato de la violencia, a un ritmo lento y reflexivo y una preferencia por la oscuridad y los destellos luminosos que saca de quicio a quienes disfrutan con un cine reducido a la mera sucesión de acontecimientos, pero recomendable para ver un catálogo de sentimientos y emociones puesto en imágenes.
Título: Duo luo tian shi
Año: 1995
Duración: 92 minutos
País: China (Hong Kong)
Director: Wong Kar-Wai
Reparto: Leon Lai, Michelle Reis, Takeshi Kaneshiro, Charlie Yeung, Karen Mok, Fai-hung Chan
Guión: Wong Kar-Wai
Música: Frankie Chan, Roel A. García
Fotografía: Christopher Doyle
Producción: Jet Tone Productions, Chan Ye-Cheng
369 lecturas


Envía el artículo a Claqueta



09 de Abril de 2008 a las 2:29 pm
Toda la razón: este hombre no hace cine, nos da regalos. Y a ritmo del karma.coma de los Massive Attack nos entrega una película en la que uno se pregunta cómo es posible no haya más malos y sucios de este estilo
09 de Abril de 2008 a las 5:06 pm
Tienes razón, Andrés. Su cine es un regalo continuo. Seguiremos hablando de él.