Homenaje a Paul Newman: ‘Los indeseables’
28 de Septiembre de 2008

Quizá esta no fuera su mejor pelÃcula. Quizá no sea ni siquiera una de sus cinco o diez mejores pelÃculas. Pero en Los indeseables, dirigida por Stuart Rosenberg (que ya contó con Newman en la espléndida La leyenda del indomable, de 1967 y repetirÃa con él en Con el agua al cuello, de 1975) en 1972, Paul Newman es más Paul Newman que nunca en la piel de un hombre derrotado, vencido, hundido por las circunstancias que, por orgullo y por dignidad, no tolera rebajarse ni plegarse a las corruptelas ni a las bajezas de un mundo dirigido por sinvergüenzas y gente sin escrúpulos, aunque ello pueda cobrarse el precio de la soledad y el abandono. Newman interpreta a un agente de ganado de Texas que encuentra en la oferta de un dudoso hombre de negocios de enorme Cadillac y pequeños escrúpulos (Strother Martin) que le contrata para ir a México a comprar ganado para él su último tren hacia la salvación de su autoestima. A pesar de que no se fÃa de que su nuevo jefe cumpla las generosas condiciones que le ofrece, aun con la mosca tras la oreja, busca en un ruinoso hotelito de la frontera mexicana a un viejo amigo experto en caballos y vacas (Lee Marvin) para que le ponga en contacto con algunos criadores de ganado del otro lado de la frontera, y junto al que recorrerá desérticos parajes y pequeñas ciudades del norte de México para reunir unas cabezas y retirarse del negocio si todos cumplen su parte del trato. Los paisajes áridos del norte de México y de las tierras arrebatadas poco más de cien años antes a los mexicanos por Estados Unidos sirven de magnÃfico escenario a esta incómoda historia de fracasados que buscan su última tabla de salvación en medio del calor y del polvo del desierto y en lucha con hombres que no se detienen ante nada para conseguir lo que quieren.
No es la mejor pelÃcula de Newman ni, desde luego, su mejor papel. Pero sus ojos azules lucen en todo su esplendor. Un Newman ya maduro y con aún mucha carrera por delante ofrecÃa en 1972 una interpretación que era mucho más vista hoy; es una especie de resumen de todos esos personajes de joven rebelde, impulsivo, aficionado a la vida nocturna, a la bebida e incluso al otro lado de la ley, al hombre atormentado, devorado por secretos y deseos interiores, pero optimista, simpático, luchador, pendenciero e inconformista, que llevaba interpretando dos décadas en El buscavidas, Marcado por el odio, La leyenda del indomable, Dos hombres y un destino, La gata sobre el tejado de zinc, Dulce pájaro de juventud, y muchas otras, antes de entrar en la plena madurez y seguir regalándonos magnÃficas interpretaciones hasta prácticamente el final, siempre muchos pasos por delante de los demás. En Los indeseables, Newman es la conclusión de toda su trayectoria anterior, un homenaje a sà mismo, un devenir lógico de todos sus anteriores papeles, el Newman de siempre. Uno de los indeseables más deseados de todos los tiempos. Un actor soberbio. Un tipo genial.
La última escena de la pelÃcula, un Lee Marvin adormilado en una silla y un Paul Newman de pie en el andén de una estación ruinosa, carcomida, esperando la máquina de tren que se acerca lentamente, resulta hoy más evocadora que nunca. Paul Newman ha tomado su tren. Buen viaje, maestro.
Título: Pocket money
Año: 1972
Duración: 102 minutos
País: Estados Unidos
Director: Stuart Rosenberg
Reparto: Paul Newman, Lee Marvin, Strother Martin, Wayne Rogers, Christine Belford, Hector Elizondo, Fred Graham, Kelly Jean Peters
Guión: Terrence Malick sobre la novela de J.P.S. Brown
Música: Alex North
Fotografía: Laszlo Kovacs
Producción: National General Pictures
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28 de Septiembre de 2008 a las 11:37 am
Estaba esperando este post,Alfredo.Lo sabÃa.Nos ha dejado el último mito de una era ya desaparecida e irrepetible.Newman deberÃa de ser todo un precedente de estos actores de hoy en dÃa,tan guapos y tan vacÃos de sesera.Ni Brad Pitt,ni Tom Cruise,ni Keanu Reeves,ni Johnny Depp.Newman sólo con su sonrisa decÃa más que todos ellos.Newman fue un actor inteligente y creativo.
Dulce pájaro de juventud.
Un fuerte abrazo.
28 de Septiembre de 2008 a las 7:23 pm
Un ejemplo, Francisco, para todos. Para esos que citas y muchos otros, como actor. Para los demás, como persona. Un maestro.
Abrazos
29 de Septiembre de 2008 a las 9:00 pm
Creo que en la actualidad hay pocos como el, lo vamos a extrañar y a recordar como el gran actor y persona que fue, encontre una noticia interesante que tal ves les gustaria conocer el link es el siguiente http://www.premiere.com.mx/?q=node/337
30 de Septiembre de 2008 a las 1:03 pm
Efectivamente, Jorge, la faceta de Newman como amante de la velocidad es bien conocida. Sin llegar a los excesos de Steve McQueen, ha mantenido durante décadas su vinculación con el motor, e incluso ha tenido una escuderÃa propia en la que competÃa el español Oriol Serviá.
Saludos.