‘La sombra de la noche’, (auto) remake con Ewan McGregor
24 de Junio de 2008

Cuatro años después de haber sorprendido con El vigilante nocturno (Nattevagten), el director danés Ole Bornedal sucumbió a la tentación, al estilo del austriaco Michael Haneke con el estreno de su versión made in Hollywood de Funny games, de filmar un remake de un éxito propio con producción, presupuesto y actores norteamericanos, en esa práctica siempre existente pero actualmente cada vez más común por parte de los estudios norteamericanos que le sirven para cubrir su evidente falta de ideas originales y de paso para dar empleo a un buen montón de actores que acusan la escasez de proyectos interesantes.
Martin (Ewan McGregor) es un joven estudiante que debe alternar su preparación universitaria con un trabajo por horas para poder costearse sus estudios. Consigue un trabajo muy poco solicitado en el depósito de cadáveres de una clÃnica como vigilante en el turno de noche, lo cual le permite asistir a clase de dÃa y además le permite disponer de muchas horas de calma para estudiar. Sin embargo, en la ciudad comienzan a sucederse una serie de crÃmenes de Ãndole sexual, y poco a poco las piezas empiezan a encajar alrededor de Martin.
Josh Brolin, Nick Nolte, John C. Reilly y Patricia Arquette completan el excelente reparto de este entretenido thriller que, no obstante, y a pesar de la colaboración en la adaptación del cineasta y guionista Steven Soderbergh, no supera a la primera versión danesa, careciendo de su originalidad, de su ritmo trepidante y de su estética perturbadora y siniestra, quedando reducida al habitual producto de entretenimiento lleno de sobresaltos y ambigüedades.
Título: Nightwatch
Año: 1998
Duración: 101 minutos
País: Estados Unidos
Director: Ole Bornedal
Reparto: Ewan McGregor, Nick Nolte, Josh Brolin, Patricia Arquette, Lauren Graham, John C. Reilly
Guión: Steven Soderbergh y Ole Bornedal
Música: Joachim Holbek
Fotografía: Dan Lausten
Producción: Dimension Films
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25 de Junio de 2008 a las 5:14 pm
No he tenido la oportunidad de ver ninguna de las dos versiones,y no será por falta de ganas.Creo que el otro dÃa la emitieron por televisión,pero yo no veo cine por este medio.Aquà los video clubs están cerrando todos.Tenemos un cine y medio que sólo proyectan cine de lo más comercial.Hulk y compañÃa.Y viajar hasta Barcelona es un palo.La ciudad Guiri por autonomasia.Que cansado me siento Alfredo.Sólo puedo escribir sobre cine clásico y partiendo de la memoria.¿Estaré caducado?
Un fuerte abrazo,amigo.
25 de Junio de 2008 a las 6:56 pm
Yo no dirÃa caducado, Francisco. Yo dirÃa que tienes buen gusto… Si en alguna ocasión puedes ver alguna de éstas, te recomiendo la danesa, es más cine. Pero ninguna de las dos es imprescindible.
Y en cuanto a lo que comentas, en efecto cada vez hay menos vÃdeo-clubs (aunque en ZGZ yo tengo localizados tres de ellos que, aun imbuidos de la marea de cine comercial, conservan un buen puñado de clásicos de alquiler y venta que merecen la pena) y los cines están cerrando en masa, sustituidos por esa basura de las multisalas (creo que voy a escribir un post sobre ello). En ZGZ hemos perdido en el centro de la ciudad en apenas década y media: 4 salas de los cines Goya, 3 salas de los cines Aragón, 4 salas del cine Buñuel (que apostaba por cine poco “popular”, la sala con más butacas de España (Mola), y han sido sustituidas por once multisalas en el Palafox (que no obstante, conserva su magnÃfica sala principal, una de las mejores de España por tamaño de pantalla, confort y sonido), unos multicines Warner y otros Cinesa en sendos centros comerciales apartados del centro. Incluso el cine Don Quijote se transformó en casino hace un lustro. Si a eso añadimos las salas que existÃan además de éstas cuando yo era pequeño (y “sólo” tengo 32 años) y que ya no están: Fleta, Palacios, Coliseo, Argensola, Roxy, y las que desaparecieron en la década anterior a mi nacimiento (más de una decena, cosa no de extrañar en una ciudad de cine como es Zaragoza), el panorama es catastrófico. Por desaparecer, desapareció hasta la sala de arte y ensayo del barrio de San José, derivando en sala X. Nos queda la filmoteca, cuyas instalaciones dejan bastante que desear. Y los cines Renoir, de los pocos que ponen cine de verdad, aunque al menos, por razones comerciales, un par de salas proyectan estrenos. En resumen, desolador. Por eso yo, como tú, necesito refugiarme en el cine clásico y en una sala imaginaria que me hago a mi medida. De todos modos, ánimo, porque nada dura siempre.
Abrazos
26 de Junio de 2008 a las 4:27 pm
Gracias a tÃ.
Sólo por sus nombres merecerÃan mayor respeto;Don Quijote,Buñuel.Aquà has desaparecido ya cuatro cines,es decir,la memoria de toda mi infancia.Uno de los antigüos proyectores se exibe en el único cine que queda; Kubrick.Cada vez que entro en la sala miro el viejo proyector oxidado y me pongo a rememorar todas las pelÃculas que vi de niño y que en cierta manera me salvaron la vida.La gran evasión.Papillón.Marcado por el odio.Los hermanos Marx,la lista es interminable.También me fijo en los demás que pasan al lado del viejo proyector,todos ellos,más o menos de mi misma edad, y ni tan siquiera se lo miran.No sé,creo que la verdadera muerte de las cosas es cuando ya no recordamos nada.Quizá tenga algo que ver que escriba sobre un cine que me emocionó.
Por cierto,mi próxima entrada es un homenaje a Stanley Kubrick y a su obra maestra;2001:una odisea del espacio.
Un fuerte abrazo,amigo.
26 de Junio de 2008 a las 6:20 pm
Espero esa entrada ansioso, Francisco. Es una pelÃcula controvertida, fascinante y a veces incomprendida.
Lo del proyector es una muestra más de que la peor muerte es el olvido.
Un abrazo grande
12 de Septiembre de 2008 a las 2:03 am
[...] falta de creatividad de los autores americanos, protagonizado por Ewan McGregor y titulado La sombra de la noche, renunciara a la mayor parte de las pequeñas virtudes de su hermana mayor e incidiera en fórmulas [...]