Lee Marvin, el actor ‘duro de pelar’ por excelencia

Lee Marvin, el actor duro de pelar por excelencia

En un momento de Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino, Michael Madsen le dice a Harvey Keitel: “apuesto a que eres fan de Lee Marvin… Me encanta ese tío”. Lee Marvin es uno de los grandes tipos duros del cine, imagen del villano perverso, fuerte, de personalidad compleja alejada de los caricaturescos retratos habituales, brutal y violento, y también del héroe íntegro, voluntarioso, capaz, competente, digno y determinado de “el fin justifica los medios”, sin dejar de poseer una vis cómica muy desaprovechada que sacaba lo mejor de él y que, continuando en la línea de los detectives duros, cínicos e irónicos encarnados por Humphrey Bogart, o en versión ligera y refinada, William Powell, avanzaría ya la llegada del tipo duro positivo setentero lacónico, irónico y violento modelo Clint Eastwood-Harry Callahan.

Nacido en Nueva York en 1924 hijo de un ejecutivo publicitario y una periodista especializada en moda, hizo gala muy pronto de esa vena díscola con la que dio vida a algunos de sus personajes de malvado siendo expulsado de varios colegios a causa de su mal comportamiento. Como en tantos otros casos, fue el ejército el que encauzó el carácter rebelde del joven, y herido de guerra en 1944 en el frente del Pacífico (herida que le dejó secuelas permanentes en la espalda), se dedicó a los oficios más variopintos, entre ellos el de fontanero, forma un tanto exótica de entrar en contacto con el teatro, a través de una reparación de urgencia en el Teatro Municipal de Woodstock. Consumido por la vocación artística, interpretó pequeños papeles en el teatro y la televisión, llegando incluso a aparecer en algunos montajes de Broadway. Viendo que su carrera no terminaba de despegar, apostó por Hollywood, y allí empezó a dar vida a esos personajes oscuros, violentos pero carismáticos que sin ser protagonistas, daban cuerpo y personalidad a las películas donde aparecían (Duel at Silver Creek, 1952, Semínola, 1953, The big heat, con Fritz Lang, 1953, El motín del Caine, 1954, Conspiración de silencio, de John Sturges, 1955). Tras su papel para John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance (1962) se produce un salto cualitativo en su carrera. Sus papeles no varían demasiado, pero sí su dimensión dentro de cada película. Con Código del hampa (Don Siegel, 1964, revisión de Los forajidos de Robert Siodmak, basado en Los asesinos, el relato de Hemingway), Cat Ballou (La ingenua explosiva, 1965, western cómico junto a Jane Fonda en el que interpretaba un doble papel de héroe borracho y pistolero malvado que le valió el Oscar), Los Profesionales (Richard Brooks, 1966), Los doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967), A quemarropa (John Boorman, 1967), Infierno en el Pacífico (John Boorman, 1968), La leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969) o Monte Walsh (William Fuest, 1970) se consagró como el mejor tipo duro del cine y se ganó por derecho propio un lugar entre los más grandes actores del cine de acción.

Tras este periodo de reconocimiento a su trabajo, llegó durante los años setenta la decadencia y el encasillamiento en productos del mismo género pero de cada vez menor nivel, con ocasionales destellos, como Gorky Park (Michael Apted, 1983). Falleció de un repentino ataque al corazón en 1987. Su último tabajo fue junto a Chuck Norris en la película de comandos Delta Force.

Canal Cinissimo

Deja tu opinión

×