‘Los Goonies’: aventuras adolescentes factoría Spielberg
11 de Septiembre de 2008

Casi una película de culto, este clásico del cine para adolescentes es la suma de esfuerzos que supone la inventiva de un genio del entretenimiento llamado Steven Spielberg, la escritura de un especialista en cine juvenil, Chris Columbus, y el buen hacer de un director todo-terreno, Richard Donner. Todo ello, sumado a un plantel de caras jóvenes y, por entonces, prometedoras, convirtió a Los Goonies en una de las películas con el “sello Spielberg” más exitosas y recordadas de los ochenta.
La trama es muy esquemática y cumple lo esperable de una película para jóvenes. Un grupo de chicos (entre ellos valores posteriormente consagrados como Sean Astin o Martha Plimpton, antiguos “niños prodigio” reconvertidos en expertos de artes marciales para el cine de acción como Jonathan Ke Quan, o actores de culto de terror de serie B como Corey Feldman), autodenominados “Goonies” cual peña cervecera de pueblo, descubre mientras pasa la tarde en casa de uno de ellos un viejo mapa entre los trastos viejos que el padre guarda en el desván y que no indica sino la posición de un antiguo tesoro escondido por los piratas en las grutas de la escarpada costa cercana. Intentando burlar la vigilancia del hermano mayor (nada menos que un imberbe Josh Brolin), los muchachos parten en busca de unas riquezas que contribuirán a salvar el barrio en el que viven de las garras de un especulador que amenaza con tirar abajo las casas de los muchachos. Sin embargo, no saben que un grupo de ladrones formado por una madre (Anne Ramsey) y dos hijos (Joe Pantoliano y Robert Davi) recién evadidos de la cárcel, andan por los alrededores y que verán con buenos ojos hacerse con un suculento botín, a pesar de la maldición que amenaza a quien perturbe el descanso de los piratas.
Ingredientes para la diversión no faltan: amistad, acción, persecuciones, un antiguo tesoro, un mundo oculto de grutas, simas y túneles, amor, riesgo, aventura. Todas las notas que han convertido a Spielberg en el maestro del entretenimiento. Película para nostálgicos de los ochenta que, aunque ha envejecido horriblemente, puede transportarlos con las palomitas correspondientes a su propia adolescencia y convencerles de que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor.
Título: The Goonies
Año: 1985
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Director: Richard Donner
Reparto: Corey Feldman, Sean Astin, Josh Brolin, Martha Plimpton, Joe Pantoliano, Jeff Cohen, Kerri Green, Jonathan Ke Quan, Anne Ramsey, John Matuszak, Robert Davi, Lupe Ontiveros
Guión: Chris Columbus
Música: Dave Grusin
Fotografía: Nick McLean
Producción: Warner Bros. / Amblin Ent.
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11 de Septiembre de 2008 a las 4:53 pm
Pocas veces se revive la magia de la infancia cuando se revisan, años más tarde, películas como ésta. Si bien nos retrotrae torpemente a la inocencia feliz de la juventud, nos termina decepcionando con el amargo sabor de quien derroca al mito idealizado. Efectivamente, por “Los Goonies” pasa el tiempo y de qué modo.
Por otro lado, aprovecho para maltratar a uno de mis más odiados directores. El Sr. Donner tuvo la suerte o desgracia de hacer una gran película -Superman, su segunda película para cine que intuyo que le debe demasiado a su equipo artístico y técnico- para después caer en progresión geométrica hasta los bodrios mediocres a los que nos tiene hoy en día acostumbrados. Sólo cabe preguntarse por qué Mel Gibson -mucho mejor director- aun le es fiel a este señor.
La historia de Richard Donner no dista mucho de la de otros realizadores aceptados por la industria -por alguna razón que no logro enteneder- y que consiguen sacar lo peor de cada proyecto con una frecuencia drástica. Ahí va la criba…
1) R. DONNER o el arte de empezar realizando “Superman” para terminar haciendo “Timeline”, “Asesinos” o “Maverick”…
2) J. McTIERNAN o la paradoja de parecer buen realizador (”La Jungla de cristal”) para poder hacer remakes memorables (”Rollerball” o “El caso de Tomas Crown”…)
3)J. SCHUMACHER o cómo pasar de la más que aceptable “Un día de furia” a vomitar films como “23″, “El fantasma de la Ópera” o “Batman y Robin”…
Perdonad la negatividad del post. Me he levantado con mal pie -el mismo que debe tener nuestro Banderas sufriendo cómo el primero se carga un guión de los Warchovski, el segundo destruye un gran proyecto de M. Crichton y el tercero lo expulsa, gracias a dios, de una ópera que casi llevaba su nombre-.
11 de Septiembre de 2008 a las 6:02 pm
Yo no lo veo negativo, Manué; más bien realista. Al fin y al cabo te limitas a señalar caídas más que evidentes. Aquí ya hemos hablado de dilapidaciones de prometedoras carreras sin explicación aparente (William Friedkin o Michael Cimino, por ejemplo, aunque Donner esté notablemente por debajo de ellos); es uno de los fenómenos más curiosos e inexplicables del cine de Hollywood. Auge y caída con apenas meses de diferencia.
Saludos
12 de Septiembre de 2008 a las 5:08 pm
Los Goonies y,corrígeme si me equivoco,es una película encantadora desde los títulos de crédito,que nos va presentando a sus personajes de una manera muy original y ritmo trepidante.Ahora sí,la película decae en picado hacia la mitad del filme y su final es tan estúpido que te hace olvidar el buen momento del principio.
Es interesante reflexionar sobre la faceta de Spielberg como productor.De entre las películas que más me gustan de él son:Mi padre, El secreto de la pirámide y Regreso al futuro.
Un abrazo.
12 de Septiembre de 2008 a las 6:59 pm
Me alegra mucho, Francisco, que nombres “El secreto de la pirámide”, película catalogada (y por tanto, infravalorada) como cine para críos y que sin embargo es un tributo más respetuoso y sincero a la figura de Sherlock Holmes que todos esos nuevos proyectos que se preparan para este próximo año y que oscilan entre la comedia boba y la acción desaforada. A mí esa película me resulta especialmente interesante en lo que de juego de precuelas plantea sobre el Holmes mítico. Por supuesto, tiene altibajos, pero al menos da una perspectiva fantasiosa muy respetuosa sobre el origen de un personaje inmortal.
Abrazos