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‘Los Inmortales’: solo puede quedar uno

Esta cinta del antaño prometedor y hoy desaparecido en combate Russell Mulcahy, habitual director de thrillers de segunda fila y películas de acción de serie B y más centrado últimamente en la televisión, se ha convertido con el paso de los años, tras haber sido durante una década reina indiscutible de los video-clubs, en una obra de culto a pesar de sus evidentes deficiencias y gracias a una historia cuyo planteamiento inicial es más que sugerente, aunque el desarrollo termine desvirtuándola. La trama resulta más ridícula contada que vista: la investigación de una extraña muerte en el aparcamiento de un polideportivo en el Nueva York moderno, producida al parecer tras un combate con arma blanca (pero no unas armas cualesquiera, sino auténticas espadas con siglos de antigüedad), lleva a la policía hasta Conner McLeod (el acartonado Christopher Lambert, reducido desde entonces, aunque en verdad no da para mucho más, a la categoría de héroe de cartón en producciones de acción o intriga), un joven que no ceja de verse asaltado por antiguos recuerdos como guerrero de los highlands de Escocia en pleno siglo XVI. Los distintos clanes, mientras miran de reojo hacia el sur esperando una nueva invasión inglesa, no cesan de guerrear entre sí. Sin embargo, tras lo que parece una lucha tribal más se esconde un secreto capital. Una misteriosa raza de hombres del más allá, enviados a La Tierra y diseminados entre los seres humanos para purgar sus penas y cuyo magnífico don no es otro que la inmortalidad, deben buscarse entre ellos durante siglos con el fin de exterminarse mutuamente de la única forma posible, decapitándose, porque sólo el último de ellos, el único, será absuelto de sus pecados y reintegrado a su mundo. La película nos cuenta los avatares de estos personajes, sus luchas seculares, sus encuentros y sus combates en busca de la inmortalidad, la persecución a la que se ve sometido McLeod sin recibir más ayuda que la de Ramírez (Sean Connery), antiguo espadero del emperador Carlos I de España, que también pertenece a la misma raza pero dentro de las fuerzas del Bien.

Esta historia de fantasía-ciencia ficción con tintes místico-religiosos, realizada con escaso presupuesto, notablemente influenciada por la estética de los vídeos musicales y con efectos especiales casi artesanales, se resiente de la falta de medios, plantea una intriga interesante no exenta de incongruencias y de lagunas inexplicables, pero su combinación de mística, viajes en el tiempo y búsqueda de la trascendenciay del amor encandiló a millones de espectadores de todo el mundo y dio a conocer a Mulcahy y Lambert. El éxito llevó a filmar varias secuelas y una serie de televisión, realmente prescindibles, sin ninguna de las pequeñas dosis de encanto que posee la cinta original gracias a, entre otras cosas, la música compuesta por Michael Kamen y las canciones de Queen, Princes of the Universe o Who wants to live forever?, convertidas desde entonces en clásicos. Con todo, hoy la película da evidentes muestras de su mal envejecimiento, y lo que décadas atrás podrían computarse como virtudes de buen cine de aventuras y acción, hoy resultan en ocasiones hastiantes, absurdas, endebles, si no risibles.



Título: Highlander
Año: 1986
Duración: 110 minutos
País: Reino Unido
Director: Russell Mulcahy
Reparto: Christopher Lambert, Sean Connery, Roxanne Hart, Beatie Edney, Clancy Brown, Alan North
Guión: Gregory Widen, Peter Bellwood y Larry Ferguson
Música: Partitura de Michael Kamer y canciones del grupo Queen
Fotografía: Gerry Fisher
Producción: 20th Century Fox


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    6 Respuestas a “‘Los Inmortales’: solo puede quedar uno”

    1. kermit dice:

      Y no nos olvidemos de Kurgan, el malo de la película. Grandísimo papel interpretado por Clancy Brown, quien no se ha prodigado mucho después (o, al menos, que yo recuerde, yo sólo lo he vuelto a ver en “Cadena perpetua”).

      Tiene muchos fallos (el final es una patatita), pero la película tiene muchísimo encanto.

    2. 39escalones dice:

      Es verdad, “Cadena perpetua” y alguna película de acción, siempre haciendo de macarra, como policía secundario, de matón de alguna banda… Es de esos secundarios que apetece ver más a menudo.
      Desde luego, mucho más que a Lambert podando setos con una katana…
      Saludos

    3. Ivan dice:

      A mi los Inmortales me aburrieron siempre bastante, bueno, menos cuando ponían la música de Queen XXDD, pero el Mulcahy este es el que hizo aquella “Razorback” sino recuerdo mal, no? era una serie B resultona.
      Saludos!!

    4. 39escalones dice:

      De verdad creo, Iván, que la idea no era mala. La ejecución es lo penoso, y la cantidad de incongruencias y cabos sueltos que deja. Además, el desarrollo termina derivando de mala manera, como bien dices, al aburrimiento. La segunda parte es un tratado para aburrir ovejas de proporciones impensables.
      Ah, y sobre Mulcahy tienes razón, no recordaba ya esa película. Psé, podía verse, sí.
      Abrazos.

    5. RH dice:

      LOs orígenes de los inmortales se desconocen. Una pésima secuela es la que nos cuenta eso “del mundo de los inmortales”. Highlander I tiene sentido por sí misma; el origen de los inmortales no necesita explicarse. Además es una peli buena para pasar un rato

    6. 39escalones dice:

      Tú lo has dicho, para pasar el rato. ¿Que sus orígenes no necesitan explicarse? Veo que eres poco exigente. Gracias a eso estas películas recaudan lo que recaudan y nos vemos inundados de ellas. Porque no exigimos.
      Aunque, claro, todo el mundo es libre de exigir lo que quiera. Solo que si no exiges, no puedes quejarte cuando te dan cosas como ésta.


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