Louis B. Mayer: el león de Hollywood
Este monumental libro que Scott Eyman ha dedicado al magnate de la Metro Goldwyn Mayer es una lectura imprescindible y absorbente para todo aquel aficionado a la época clásica de Hollywood. Editado por Debate, además de un paseo a lo largo de la vida y obra de Louis B. Mayer, productor despótico, arrogante y autoritario que, no obstante escondía un profundo talento para la detección de éxitos, recrea detalladamente los acontecimientos más importantes que coincidieron para el surgimiento de Hollywood como la Meca del Cine, el nacimiento del star-system y la configuración del sistema de los grandes estudios.
Además de un detallado recorrido por la historia de la Metro Goldwyn Mayer reconstruido a través de más de cien entrevistas a amigos, colaboradores y familiares y la utilización de fuentes hasta ahora cerradas para el público, el libro incluye un catálogo muy interesante de ilustraciones y un amplio anecdotario (como la sopa de pollo tan rica ofrecida en el comedor como extra para que los empleados no se marcharan a otros estudios).
Lectura obligada, aunque un tanto esforzada por el carácter casi monumental de la obra, para acercarse al vibrante mundo del nacimiento de Hollywood y dejarse llevar en un recorrido entre los grandes mitos clásicos del séptimo arte.
Título: El león de Hollywood. La vida y la leyenda de Louis B. Mayer
Autor: Scott Eyman
Editorial: Debate
Páginas: 864
Precio: 34,00 euros







En el apartado negativo: Aún fué peor su yerno, Irving G. Thalberg; -peor para quienes le conocieron, quiero decir-.
Como productor éra un "gran monstruo", un "emperador", "un faraón",-en todos los sentidos de los términos empleados-; la única cosa que no tuvo nunca demasiado clara el yerno de Louis B. Mayer és que no éra buen guionista.
En el apartado positivo: En aquellos buenos tiempos había espacio tanto para las grandes superproducciones como para los proyectos más arriesgados, "índies" o "fuera de la ley" en la M.G.M.
Con "más estrellas que en el cielo" ya se podía.
Pues sí, dos tiburones insoportablemente tiránicos (y ojo, lo entiendo, que cada uno con su dinero…). Lo malo es que en sus jueguecitos se cobraron víctimas inocentes, como la prometedora Louise Rainer.
Sí, el ferreo control que ejercían sobre todos sus asalariados provocó muchos "daños colaterales" a su alrededor.