Nueva versión de ‘Moby Dick’: ¿por qué?, ¿para qué?
11 de Octubre de 2008

Resultan difíciles de entender las razones por las que alguien puede querer volver a rodar una película sobre este clásico eterno de la literatura universal escrito por Herman Melville y rodado ya en su día magistralmente por John Huston, con guión suyo y nada menos que de Ray Bradbury, y con el mejor Gregory Peck posible como protagonista, acompañado de Richard Basehart, Harry Andrews, Leo Genn, y un sobresaliente e inolvidable Orson Welles como encendido predicador cuyo púlpito simula ser el mascarón de una nave hacia la virtud. Esta cinta británica de 1956 es la magnífica adaptación del drama marino de obsesión y tenacidad, magistral y eterna metáfora de Melville sobre la condición humana, que narra la persecución a la que el tosco y estricto Ahab, capitán del ballenero Pequod, somete a la ballena blanca que lleva persiguiendo tanto tiempo, objetivo al que se supedita cualquier otro aspecto, incluyendo la conservación de su nave y las vidas de sus hombres y la suya propia, una odisea narrada por el marino Ismael.
El grandioso resultado y la gran calidad de quienes intervinieron en aquella obra maestra es otro argumento para sostener el por qué de una nueva adaptación que, salvo sorpresa mayúscula, estará seguro a años luz de su antecesora. El responsable es el suficientemente desprestigiado ya Timur Bekmanbetov, director de ese engendro llamado Wanted, y cuyas palabras sobre su nuevo proyecto no invitan al optimismo de quienes adoran el original literario o la adaptación de Huston: nuestra visión de Moby Dick no es la que tendrían nuestras abuelos. Se trata de una oportunidad para coger un clásico intemporal y capitalizar en los avances en efectos especiales para dar forma a lo que es, en esencia, una historia de venganza, acción y aventura. En resumen, efectos a mansalva, mares embravecidos con estética de videojuego, ballenas virtuales, barcos de dibujos animados y escaso o nulo respeto y atención a los valores últimos de una obra inmortal.
La pregunta es, ¿por qué? ¿Interesa Moby Dick a las nuevas generaciones que, desde luego, no han visto la cinta de 1956 y mucho menos han leído la obra? Probablemente no. ¿Cómo fomentar ese interés en quien carece de él? Como apunta Timur, contándole otra cosa que no tenga nada que ver rebozada de efectos pirotécnicos y espectacularidad vacía. Pongámonos por un momento en la piel de otro héroe de Melville, su querido escribiente Bartleby, y digamos alto y claro: “preferiríamos que no la hicieran”. Un arponazo en todo lo alto les daba yo.
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12 de Octubre de 2008 a las 11:58 am
Mira que llegas a ser malo Alfredo ¡un arponazo!Yo les haría pasar por la pasarela en un mar de tiburones ¡ja,ja!
La gran novela de Melville sigue siendo una de las historias más fascinantes e inabarcables de toda la épica literaria.Inagotable,inolvidable la tripulación del Pequod capitaneada por el capitán Ahab que va en busca de sus propios demonios interiores.
John Huston tenía unas terribles broncas con Ray Bradbury que hizo del rodajo el otro infierno de Ahab,alter ego de Huston.
Si me permites una pequeña crítica a la película de Huston,es que Gregory Peck,cuando le propusieron interpretar a Ahab,debería haber dicho:”preferiría no hacerlo.”
No se si sabes que cuando se terminó el rodaje de la película la maqueta de la ballena blanca se la llevó un temporal y no la vieron nunca más.´
Un fuerte abrazo.
12 de Octubre de 2008 a las 12:43 pm
Creo que tienes razón, Francisco. El punto más flaco es Gregory Peck, que interpreta más a Abraham Lincoln que a Ahab…
No sabía lo de la maqueta. Tomo nota. Lo que se aprende contigo.
Un abrazo
01 de Octubre de 2009 a las 5:48 am
Hubo también una versión de Moby Dick para la televisión, con Patrik Stewart( creo está mal escrito)como el capitán Ajab. Sin menospreciar a ese actor creo que en la caracterización le faltó la típica barba marinera y cuáquera que luce Grgory Peck, tal vez este aditamento físico no lo usó Stewatt paro no imitar a Gregory Peck;quién a su vez en esta versión hace de predicador.
Si la nueva versión es con los efectos especiales estupidamente exagerados del Hollywood de hoy, creo que la película arruinará la obra literaria de Melville
01 de Octubre de 2009 a las 8:23 am
Bueno Jaime, efectivamente, Patrick Stewart y compañía intentaron desvincularse del recuerdo que el espectador tiene del inolvidable Ahab de Gregory Peck, y de ahí el cambio de caracterización. Y lo mismo con respecto al predicador (interpretado de manera grandiosa por Orson Welles en ese púlpito construido con el mascarón de proa de un barco; la mejor escena de la película, para mí). El problema de esta versión no es tanto el intérprete como el hecho de que a los mandos no hay un director solvente como Huston y que el modo y las maneras son más televisivos que cinematográficos. Como virtud, apuntar que al menos no intentaron versionar la película, sino aportar su propia visión del libro.
En cuanto a esta nueva versión, no puedo estar más de acuerdo contigo: los efectos especiales son a veces una tentación excesiva, el fin de la película y no el medio. De la opción que tomen los responsables estaremos ante la recuperación de un clásico siempre digna de atención o la excusa temática para contemplar un videojuego barato. Démosles un voto de confianza, aunque, visto lo visto, ya no sé si se la merecen…