Otro producto de la cantera Shakespeariana: Brian Cox
05 de Octubre de 2008

Este escocés de Dundee, de origen irlandés, es otro de esos magnÃficos actores británicos curtidos en los dramas de Shakespeare (Tito Andrónico, El rey Lear, entre muchos otros) que a un tiempo ofrecen magnÃficas interpretaciones en cine de calidad y se prestan a papeles menores en pelÃculas meramente alimenticias o en superproducciones de Hollywood. Prematuramente huérfano y criado por una de sus cuatro hermanos, ingresó a los catorce años en el Dundee Repertory Theatre, de donde pasó al Birmingham Repertory Theatre antes de desembarcar en la London Academy of Music and Dramatic Art. Con cierta popularidad televisiva gracias a su aparición en la serie El prisionero y en el drama de la BBC Enrique II de Inglaterra, debutó en el cine nada menos que interpretando a Leon Trotsky en Nicolás y Alejandra (Franklin J. Shaffner, 1971).
En 1986 interviene en Manhunter, la primera aproximación del cine al personaje de Hannibal Lecter creado por Thomas Harris, y Cox da vida al entonces llamado Lecktor, dando la réplica a un joven llamado William L. Petersen, famoso a nivel planetario ahora por ser Grissom en C.S.I.. La casualidad de que en 1991 estuviera interpretando a Shakespeare mientras estaba previsto el rodaje de El silencio de los corderos y la coincidencia de agente con Anthony Hopkins, facilitaron que éste lograra pasar a la posteridad interpretando en esa exitosa pelÃcula al psiquiatra canÃbal.
A partir de ahà ha alternado obras de Shakespeare en los escenarios británicos con participaciones televisivas (generalmente para la BBC en adaptaciones literarias pero también en telecomedias como Frasier o interpretando a Hermann Göring en Nuremberg) e intervenciones, siempre dando vida a personajes de fuerza y carácter, autosuficientes y enérgicos, en pelÃculas de toda condición, desde la épica histórica con mejor o peor fortuna (Braveheart, Rob Roy, Troya), pasado por el drama humano (La última noche, El ladrón de orquÃdeas, The boxer), la acción espectacular (la saga Bourne, Glimmer man, Reacción en cadena), comedias tirando a bobas (Super maderos), el thriller (Zodiac, Medidas desesperadas), el cine fantástico y de terror (Las Crónicas de Narnia, The ring) o de tintes polÃticos (Agenda oculta), hasta el cine de autor de calidad suprema (Match Point).
Sin duda, un actor todo terreno que por su particular fÃsico, su poderosa voz y su gran experiencia, sobre todo en textos clásicos, encaja a la perfección en personajes con carácter y, desde luego, es de esas presencias que contribuyen a enriquecer cualquier escena, a dar un plus de calidad a cualquier trabajo, aunque se trate de pelÃculas mediocres o de parodias de sà mismo.
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