Quantum of solace: un Bond que no es un Bond
29 de Noviembre de 2008

James Bond convertido en Jason Bourne, o viceversa. Esa parece ser la conclusión tras el visionado de esta devaluación del personaje que supone la pelÃcula número 22 de la serie. Despojada de la ironÃa, el sentido de la elegancia y el estilo un tanto alucinógeno propias de su tradición, y con una historia bastante plana y falta de encanto y alicientes, Bond se convierte esta vez en un mero vehÃculo para la acción y la violencia, resultando un entretenimiento atosigante, de ritmo continuo sin respiro ni descanso, más en la lÃnea de atosigar con el encadenado constante de escenas vertiginosas que en la de sorprender a cada momento. De hecho la pelÃcula puede llevar incluso al agotamiento fÃsico del espectador.Â
La innovadora vuelta de tuerca visual y los deseos de profundizar en la psique del agente con licencia para matar conllevan por el contrario el vaciado de sentido de un personaje icónico con unas notas caracterÃsticas muy determinadas que aquà brillan por su ausencia en detrimento de un perfil más fÃsico, violento e irreflexivo, más cercano quizá al Bond literario de Ian Fleming, pero muy alejado de la mayorÃa de las pelÃculas de la serie. La pelÃcula termina siendo simplemente la crónica de una venganza personal visualmente cercana a Bourne pero pariente más cercana, por la temática, de los filmes violentos de Charles Bronson. Una pelÃcula cuyo protagonista podrÃa ser cualquier mediocre héroe de acción, cualquiera excepto Bond, que por definición ha de excluir lo mediocre y lo vulgar.
Y es que Bond es mucho más que un héroe de acción y necesita tramas, argumentos y, sobre todo, rivales, dignos. El encanto de las pelÃculas de Bond reside tanto en la caracterización del personaje como en las mitomanÃas que lo rodean, pero también en la personalidad, el carisma, la sofisticación del villano y en el juego erótico de corte machista con respecto a las mujeres. Una pelÃcula de Bond sin esas notas, sin chicas, sin Q, sin artefactos increÃbles y con unos malvados sin atractivo ninguno, vulgares y simplones como un narcotraficante de cualquier serie de televisión de baja pretensión, no es una pelÃcula de Bond. Como producto de acción está pasable, incluso bien. Como pelÃcula de Bond, no está a la altura, ni siquiera por banda sonora. Reducir a Bond a una fotocopia de héroe de acción acabará con el personaje. Lo verdaderamente importante de él es que es increÃble y le suceden cosas increÃbles de las que se salva de forma todavÃa más increÃble. Esa es su nota distintiva con respecto a todos los héroes que han nacido a su sombra. Si la pierde se limita a ser uno más y deja de tener identidad propia. Esperemos que los productores lo tengan en cuenta. El hecho de que haya sido la pelÃcula de Bond con mejor arranque en taquilla de la historia es precisamente el mayor peligro para su futuro.
90 lecturas
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29 de Noviembre de 2008 a las 6:14 pm
Buenas reflexiones,si señor.Me considero un lector asiduo de las obras de Ian Fleming.¿Las has leÃdo? Te la recomiendo,de verdad.La mayorÃa de los espectadores solo conocen al Bond cinematográfico.FÃjate,mi querido Alfredo,Casino Royale,una magnÃfica novela y la suerte que ha corrido con ambas versiones.Por otra parte,nunca me han gustado las pelÃculas de Bond,pero las novelas las releo como mÃnimo,una vez al año.
Un fuerte abrazo.
29 de Noviembre de 2008 a las 7:03 pm
¿Una vez al año? Mucho Bond es ese… Les he empezado a hincar el diente a partir del consejo de un amigo, pero aún lo tengo muy verde. Me pondré a ello en serio.
Abrazos.
01 de Diciembre de 2008 a las 1:38 am
Pasando a saludar de bloguero de cine a otro… De acuerdo con tu comentario, esa pelicula no me gusto para nada.
01 de Diciembre de 2008 a las 10:31 am
Gracias, colega. Aparte de que apenas tiene historia (si es que la tiene), es que no es un Bond más que de nombre.
Saludos.
04 de Diciembre de 2008 a las 2:11 pm
He visto este fin de semana al nuevo Boon.No he visto la predecesora.Me llama la atención que ya no hay glamour.Boon bebe sin estilo ni refinamiento,sino como un lumpen.Hace poco el amor y me recuerda a los personajes nefastos de El mito de Bourne y Terminator.Bueno,que vuelvo a las novelas.
Un fuerte abrazo.
04 de Diciembre de 2008 a las 11:52 pm
Haces bien. Poco le queda al personaje si siguen asÃ; eso sÃ, tal como va la taquilla a las pelÃculas le queda cuerda para rato.
Abrazos.
01 de Marzo de 2010 a las 2:02 am
[...] por una vez, al menos en parte, sin final, una remisión a una continuación (la muy deficiente Quantum of solace, capaz ella sola de arruinar toda la vida que este fin de Campbell consiguió insuflar al personaje [...]