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James Bond convertido en Jason Bourne, o viceversa. Esa parece ser la conclusión tras el visionado de esta devaluación del personaje que supone la película número 22 de la serie. Despojada de la ironía, el sentido de la elegancia y el estilo un tanto alucinógeno propias de su tradición, y con una historia bastante plana y falta de encanto y alicientes, Bond se convierte esta vez en un mero vehículo para la acción y la violencia, resultando un entretenimiento atosigante, de ritmo continuo sin respiro ni descanso, más en la línea de atosigar con el encadenado constante de escenas vertiginosas que en la de sorprender a cada momento. De hecho la película puede llevar incluso al agotamiento físico del espectador. 

La innovadora vuelta de tuerca visual y los deseos de profundizar en la psique del agente con licencia para matar conllevan por el contrario el vaciado de sentido de un personaje icónico con unas notas características muy determinadas que aquí brillan por su ausencia en detrimento de un perfil más físico, violento e irreflexivo, más cercano quizá al Bond literario de Ian Fleming, pero muy alejado de la mayoría de las películas de la serie. La película termina siendo simplemente la crónica de una venganza personal visualmente cercana a Bourne pero pariente más cercana, por la temática, de los filmes violentos de Charles Bronson. Una película cuyo protagonista podría ser cualquier mediocre héroe de acción, cualquiera excepto Bond, que por definición ha de excluir lo mediocre y lo vulgar.

Y es que Bond es mucho más que un héroe de acción y necesita tramas, argumentos y, sobre todo, rivales, dignos. El encanto de las películas de Bond reside tanto en la caracterización del personaje como en las mitomanías que lo rodean, pero también en la personalidad, el carisma, la sofisticación del villano y en el juego erótico de corte machista con respecto a las mujeres. Una película de Bond sin esas notas, sin chicas, sin Q, sin artefactos increíbles y con unos malvados sin atractivo ninguno, vulgares y simplones como un narcotraficante de cualquier serie de televisión de baja pretensión, no es una película de Bond. Como producto de acción está pasable, incluso bien. Como película de Bond, no está a la altura, ni siquiera por banda sonora. Reducir a Bond a una fotocopia de héroe de acción acabará con el personaje. Lo verdaderamente importante de él es que es increíble y le suceden cosas increíbles de las que se salva de forma todavía más increíble. Esa es su nota distintiva con respecto a todos los héroes que han nacido a su sombra. Si la pierde se limita a ser uno más y deja de tener identidad propia. Esperemos que los productores lo tengan en cuenta. El hecho de que haya sido la película de Bond con mejor arranque en taquilla de la historia es precisamente el mayor peligro para su futuro.



90 lecturas


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7 Respuestas a “Quantum of solace: un Bond que no es un Bond”

  1. Francisco Machuca dice:

    Buenas reflexiones,si señor.Me considero un lector asiduo de las obras de Ian Fleming.¿Las has leído? Te la recomiendo,de verdad.La mayoría de los espectadores solo conocen al Bond cinematográfico.Fíjate,mi querido Alfredo,Casino Royale,una magnífica novela y la suerte que ha corrido con ambas versiones.Por otra parte,nunca me han gustado las películas de Bond,pero las novelas las releo como mínimo,una vez al año.

    Un fuerte abrazo.

  2. 39escalones dice:

    ¿Una vez al año? Mucho Bond es ese… Les he empezado a hincar el diente a partir del consejo de un amigo, pero aún lo tengo muy verde. Me pondré a ello en serio.
    Abrazos.

  3. Antonio Chamu dice:

    Pasando a saludar de bloguero de cine a otro… De acuerdo con tu comentario, esa pelicula no me gusto para nada.

  4. 39escalones dice:

    Gracias, colega. Aparte de que apenas tiene historia (si es que la tiene), es que no es un Bond más que de nombre.
    Saludos.

  5. Francisco Machuca dice:

    He visto este fin de semana al nuevo Boon.No he visto la predecesora.Me llama la atención que ya no hay glamour.Boon bebe sin estilo ni refinamiento,sino como un lumpen.Hace poco el amor y me recuerda a los personajes nefastos de El mito de Bourne y Terminator.Bueno,que vuelvo a las novelas.

    Un fuerte abrazo.

  6. 39escalones dice:

    Haces bien. Poco le queda al personaje si siguen así; eso sí, tal como va la taquilla a las películas le queda cuerda para rato.
    Abrazos.

  7. Cine en serie – Casino Royale « 39escalones dice:

    [...] por una vez, al menos en parte, sin final, una remisión a una continuación (la muy deficiente Quantum of solace, capaz ella sola de arruinar toda la vida que este fin de Campbell consiguió insuflar al personaje [...]


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