Steve McQueen: tipo duro del cine de los 60-70
14 de Marzo de 2008

Recordado como uno de los grandes actores de acción de los 60-70, pero no exento de cualidades interpretativas más hondas, comenzó su carrera en el Actor’s Studio de Nueva York gracias a las ayudas que los marines recibÃan para su reintegración a la vida civil. Terence S. McQueen, su verdadero nombre, se habÃa alistado tras una infancia difÃcil (abandono paterno, hogar desestructurado, estancia en un orfanato, primera juventud como vagabundo…). Debutó en Broadway en 1955, y muy pronto se introdujo en el cine gracias a varias pelÃculas de ciencia ficción de serie B.
Su fama comenzó a labrarse gracias a la televisión, en la que trabajó asiduamente hasta 1958, pero su reconocimiento llegó con Los siete magnÃficos (1960) y sobre todo, con La gran evasión (1963), ambas del gran John Sturges. A partir de ahà comienza su mejor época: El rey del juego, (Norman Jewison, 1965), Nevada Smith (Henry Hathaway, 1966), El caso de Thomas Crown (Jewison, 1968).
En 1966 logró una nominación al Oscar por su papel de marino americano en El Yang-Tsé en llamas (Robert Wise) y se consagró definitivamente con Bullit, (Peter Yates, 1968) y La huida (Sam Peckinpah, 1972), protagonizada junto a Ali McGraw, una de las dos esposas que tuvo. Como tantas veces ocurre, la acción se le quedaba corta, y en Papillon (Franklin J. Shaffner, 1973), demostró su categorÃa como actor dramático. Desde entonces, y tras El coloso en llamas (John Guillermin, 1974), restringió sus apariciones en el cine y se concentró en sus otras grandes pasiones, las artes marciales, y sobre todo, las carreras de coches. Su última aparición en la pantalla fue en 1980, año en que murió de un ataque al corazón a causa de la fuerte medicación con que trataba un cáncer de pulmón.
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