Entrevista con Pep Puig, director de “Les hores baixes de Max Plana”
22 de Abril de 2008

El pasado 28 de marzo se estrenó en Vilafranca del Penedés (Barcelona) Les hores baixes de Max Plana, de Pep Puig, tragicomedia coral que explora las relaciones entre los libros, la lectura y el ser humano y cuyo proceso de rodaje ha tenido lugar fuera de circuitos de producción y distribución habituales, lo cual concede un mérito especial a quienes han intervenido en ella y da buena muestra de que ese otro cine, el no anunciado en televisión, el que todavía mueve a procupaciones artísticas y a deseo de comunicar ideas y pensamientos a través de imágenes y personajes de ficción, aún existe y que no todo está perdido. Pep Puig, su director, ha tenido la amabilidad de conceder a este blog una breve entrevista donde nos habla de su película, sus gustos como creador y espectador de cine, y sobre la situación del cine en Cataluña y del cine rodado en catalán.
CINISSIMO: ¿Cómo y cuándo surge tu gusto por el cine, por la actuación y la dirección?
PEP PUIG: La afición por el cine me viene de muy pequeño. De eso hace ya unos 40 años, cuando iba a las sesiones dobles de mi pueblo, La Llacuna (Barcelona), cuando era habitual que en los pueblos hubiera cine y en nuestras casas todavía no había entrado la televisión. La sesión de cine en “Ca l’Americano”, así se llamaba el centro recreativo del pueblo, era uno de los acontecimientos más esperados de la semana… Maciste el invencible, Fu Manchú, El Zorro, El conde Drácula… En lugar de 40 parece que hayan transcurrido 200 años.
Sobre mi gusto por la dirección y la actuación he de decir que es bastante posterior. Estoy hablando aproximadamente de principios de los 80. Surge, como pasa muchas veces, por accidente o, mejor dicho, como una forma de entretenimiento que tenía que ser la réplica a otras formas de entretenimiento que se repetían una semana sí y otra también en mi querido pueblo (fútbol y discoteca). Ese primer experimento “cinematográfico” culminó, tras cinco años de lucha, en mi primer largometraje (a día de hoy impresentable) llamado Qui la fa, la paga (algo así como “ojo por ojo, diente por diente”). A pesar de que no puedo enseñarlo en ninguna parte, Qui la fa, la paga me ha servido para ver que eso del cine es muy complicado y que los pocos recursos se suplen con imaginación y paciencia. Mucha paciencia. A partir de ese momento, dejé de entender el cine como un entretenimiento y empecé a pensar en el cine como un oficio. Así me pasé unos cuantos años mientras trabajaba en otras cosas y durante ese tiempo, en los ratos libres intentaba ejercer de cineasta con una clara voluntad profesional y cinematográfica. Un día, concretamente el 1 de noviembre de 2004, dejé definitivamente después de 10 años mi último oficio, el de librero. Ahora me dedico al mundo del audiovisual (no sé hasta cuando) y he estrenado el largometraje Les hores baixes de Max Plana.
C: ¿Cuáles son tus mayores influencias cinematográficas? ¿Qué director o directores son los que más tienen que ver contigo?
PP: Siempre es difícil responder a este tipo de preguntas. Para mi el mejor lugar para aprender de cine es en las salas de cine, viendo películas. Mi cabeza se ha ido llenando de películas buenas y de malas películas porque de ellas también se aprenden cosas que uno nunca debe hacer. Puede que incluso una mala película, aunque sea por accidente, contenga una buena escena. Evidentemente es más recomendable ir a ver directamente buenas películas. Quiero decir con ello, y volviendo a la pregunta, que cuando se hace una película o se escribe una novela por ejemplo, siempre se está citando, consciente o inconscientemente. Yo a veces sé a quien cito y otras no. El subconsciente trabaja por su cuenta. A mí me gustaría, aunque sea una entelequia, que los directores que más tienen que ver conmigo fueran Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Ingmar Bergman, Luis Buñuel, Billy Wilder y Orson Welles. Pero eso es imposible.
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Eduard Fernández: actor todo terreno
18 de Abril de 2008

Este estupendo actor catalán quizá sea el mayor y mejor exponente de la calidad interpretativa de la profesión en el ámbito español. Eduard Fernández combina trabajos en teatro, cine y televisión, manteniendo siempre alto el listón del nivel de calidad. Su naturalidad y sencillez expresiva, la riqueza de matices que incorpora a sus personajes, el gesto duro o la mirada gélida o divertida, penetrante o cálida, según el caso, sin duda le confieren una amplia gama de registros en los que cabe el drama, el thriller o la comedia. Descubierto para el cine por Mariano Barroso, su papel en el estupendo thriller Los lobos de Washington apuntaba ya su gran versatilidad como actor.Tras trabajar con Gonzalo Suárez (El portero) y Emilio Martínez Lázaro (La voz de su amo, donde interpreta a un atormentado guardaespaldas), su consagración vino de la mano de La fura dels baus y la magnífica Fausto 5.0, por la que recibió un Goya a su interpretación de un estrafalario Mefistófeles. Posteriormente ha trabajado con Vicente Aranda (Son de mar), Mario Camus (La playa de los galgos), y con Roger Gual y Julio Wallovitz en la estupenda Smoking room, donde da vida a un empleado que buscaba apoyos para que su empresa habilitara una sala para el cigarrito del descanso laboral. El misterio Galíndez, de Gerardo Herrero, o la estupenda En la ciudad, de Cesc Gay dan nuevas muestras de su capacidad para interiorizar personajes de muy distinto signo y darles vida con total naturalidad y frescura.
En Cosas que hacen que la vida valga la pena, de Manuel Gómez Pereira, se metió de lleno en la comedia y salvaba con su personaje una película que hubiera sido mediocre, y en Hormigas en la boca volvía al thriller de nuevo a las órdenes de Barroso. En Obaba, de Montxo Armendáriz ofrecía un papel dramático magistral, y en El método, de Marcelo Piñeyro daba un verdadero recital. Eduard Fernández también forma parte del amplio y variopinto elenco de la épica Alatriste, de Agustín Díaz Yanes. Ficción, de nuevo con Cesc Gay, y 3 días, que acaba de ganar en el Festival de Málaga, son sus últimas apariciones en la pantalla.
Sin duda, un actor que se está forjando una carrera plena de aciertos gracias a la que para los directores y productores contar con él en un proyecto se ha convertido en un seguro de calidad y para el espectador en un motivo de visionado de cualquier trabajo en el que participe.
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