Entretenimiento puro y vacÃo: ‘Las Crónicas de Narnia: el prÃncipe Caspian’
02 de Julio de 2008

El fenómeno imitación ha propiciado algunos de los desaguisados más célebres del séptimo arte. No hay nada peor que una fiebre de cutres adaptaciones de aventuras de ciencia ficción tras Star Wars o la retahÃla de héroes edulcorados con pelliza y sombrero a lo Indiana Jones a mediados de los ochenta, léase por ejemplo Tom Selleck o Richard Chamberlain. La segunda entrega basada en la fantasiosa obra de C. S. Lewis Las Crónicas de Narnia: el prÃncipe Caspian, se inscribe una vez más dentro de la tendencia emuladora de los éxitos de taquilla, en este caso de la populosa saga de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson, en este caso con Tolkien como inspiración, y en su segunda entrega evidencia un ansia excesiva por el impacto visual y el bombardeo tecnológico y muy poquita por crear una pelÃcula con personajes sólidos, trama creÃble o algún rasgo de personalidad propia en el tratamiento visual.
Fenómeno de diseño para reventar taquillas entre el público juvenil, la pelÃcula de Andrew Adamson alterna el hastÃo con el intento de sorprender, una grandilocuencia visual que intenta arrastrar al espectador pero que no lo mueve un ápice de su asepsia emocional ante lo que está viendo. El nulo carisma de los protagonistas (William Moseley, Anna Popplewell, Ben Barnes, con la aparición del gran actor italiano Sergio Castellito y la televisiva actriz española Alicia Borrachero) no logra dotar a la cinta de un pulmón emocional con el que el espectador pueda simpatizar, de modo que la pelÃcula funciona como mera acumulación lógica de planos construidos sobre la máxima de dar lo mismo que en la primera entrega pero en mayor cantidad, si se puede incluso avasallando.
Y en este caso, excepción hecha de quienes son fans declarados e intransigentes de este tipo de historias, la segunda entrega de Las Crónicas de Narnia demuestra que más y mejor no son palabras sinónimas, que incluso a veces son contraproducentes.
Título: The Chronicles of Narnia: Prince Caspian
Año: 2008
Duración: 144 minutos
País: Estados Unidos
Director: Andrew Adamson
Reparto: Ben Barnes, William Moseley, Skandar Keynes, Anna Popplewell, Georgie Henley, Alicia Borrachero, Sergio Castellito
Guión: Andrew Adamson y Chistopher Markus sobre la novela de C.S. Forester
Música: Harry Gregson Williams
Fotografía: Karl W. Lindenlaub
Producción: Walt Disney / Walden Media / Stillking Films
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Sean Bean, los tipos duros no bailan
22 de Mayo de 2008

El cine moderno con su idolatrÃa por el thriller y el cine acción condena en ocasiones a actores más que solventes a ceñirse a personajes planos, sin matices ni recovecos, que limitan casi totalmente sus posibilidades dramáticas, o bien como desahogo les obligan a participar en comedias para encefalogramas planos en las que los personajes oscilan entre lo patoso y el mal gusto, con muy pocas excepciones. Es el caso de Sean Bean, actor inglés encasillado en personajes de villano duro en oposición al héroe de la pelÃcula, un profesional formado en la Royal Academy of Dramatic Art británica y que prácticamente interpreta siempre a mercenarios, asesinos, agentes secretos o tipos duros.
Tras varios pequeños papeles en pelÃculas británicas desde 1984, su rostro se hizo popular gracias a su papel antagonista de Harrison Ford en Juego de patriotas (Philip Noyce, 1992) y sobre todo por ser el malvado y traidor agente británico de Goldeneye (Martin Campbell, 1995), frente a Pierce Brosnan. Ronin (1998), de John Frankenheimer, y sobre todo El Señor de los Anillos – La comunidad del anillo (Peter Jackson, 2001), además de La isla (Michael Bay, 2005), junto a Ewan McGregor y Scarlett Johansson, son sus otros papeles más recordados, junto a bodrios como Troya de Wolfgang Petersen o La búsqueda de John Turteltaub, ambas de 2004. Pocas son las ocasiones que Bean ha tenido para demostrar su mejor vena dramática. Entre ellas destaca sobre todo Ana Karenina (Bernard Rose, 1996).
Sin duda, Sean Bean es un actor con mayores capacidades artÃsticas que las que le han permitido demostrar hasta hoy quizá a causa de su fÃsico curtido en múltiples oficios (desde soldador hasta repartidor a domicilio, pasando por mozo de supermercado) y practicando el boxeo. Su gran papel está por llegar.
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Posibles retornos: Sean Connery, Ian McKellen, Clint Eastwood…
09 de Abril de 2008

Los rumores que circulan últimamente por los mentideros de la industria, acrecentados con la reciente ola de sonados retornos a las pantallas (Rambo, Rocky, Indiana Jones…), apuntan esta vez directamente a tres grandes nombres clásicos: Sean Connery, Ian McKellen y Clint Eastwood.
Si el veterano actor inglés volverá a meterse en la piel del mago Gandalf para el rodaje de El hobbit, proyecto que se ha ido abriendo paso precariamente tras el éxito de la saga El señor de los anillos toda vez que la participación de Peter Jackson, que finalmente sólo se hará cargo de la producción de la pelÃcula (o posible dupla de pelÃculas) está garantizada, condición puesta por el actor, al parecer Sean Connery está negociando su vuelta a las pantallas (lleva ausente más de cinco años por decisión propia) nada menos que en la siguiente pelÃcula de la saga James Bond, y además en el papel de villano. Tras Quantum of Solace, los productores quieren dar la campanada contando con el veterano escocés como malo de la pelÃcula, papel que a su vez serÃa la definitiva despedida de Connery del cine.
La otra gran noticia puede ser la vuelta de Clint Eastwood, también tras su retirada voluntaria de la actuación (incluso ha rechazado papeles importantes con esa excusa), nada menos que a la piel del detective Harry Callahan, Harry el Sucio, en un proyecto que ocuparÃa un lugar entre el thriller The Changeling, protagonizado por Angelina Jolie y la pelÃcula sobre Mandela, The human factor, con Morgan Freeman, los dos próximos proyectos confirmados de Eastwood. La pelÃcula, que se titularÃa Gran Torino, estarÃa dirigida, producida y protagonizada por él mismo, y serÃa un recuperación del personaje interpretado por Don Siegel en los setenta, un auténtico icono del cine de acción y violencia, en la que Callahan perseguirÃa a un asesino en serie (conductor de un Gran Torino, un modelo de vehÃculo) que habrÃa matado a los dos policÃas que lo perseguÃan, uno de ellos el nieto de Callahan. Resulta difÃcil imaginar a Harry el Sucio casado, con hijos y nietos, y quizá por ello la veracidad de los rumores que circulan sobre esta pelÃcula deban ponerse en entredicho más que nunca.
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