Will Smith-’Ali’, desinflada épica del boxeo
02 de Julio de 2008

Will Smith, antiguo Príncipe de Bel Air y de actualidad por el estreno de Hancock, el superhéroe borracho y mujeriego, limitadísimo actor que sin embargo se ha labrado una carrera notable no exenta de algo más que testosterona (En busca de la felicidad, por ejemplo), logró su trabajo más reseñable (fue nominado al Oscar junto a Jon Voight como mejor secundario) en este eficaz biopic sobre el boxeador Cassius Clay, conocido como Muhammad Ali desde su conversión al islam (realmente despierta la curiosidad saber qué sucedería si una figura deportiva norteamericana de tanta relevancia se convirtiera hoy a esta religión) dirigido por Michael Mann en 2001 y que recoge los avatares personales y deportivos de esta leyenda del boxeo convertida con el paso del tiempo en icono de la Historia norteamericana de la segunda mitad del siglo XX gracias al masivo seguimiento de sus combates por el público y a su azarosa vida personal, que le llevó a la gloria y a la miseria a partes iguales.
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Título: Ali
Año: 2001
Duración: 167 minutos
País: Estados Unidos
Director: Michael Mann
Reparto: Will Smith, Jon Voight, Jamie Foxx, Jada Pinkett Smith, Mario Van Peebles, Ron Silver, Giancarlo Esposito, Jeffrey Wright, Mykelti Williamson, Nona Gaye, Michael Michele, Joe Morton
Guión: Stephen J. Rivele, Christopher Wilkinson, Eric Roth y Michael Mann
Música: Pieter Bourke y Lisa Gerrard
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Producción: Columbia
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El ‘American Film Institute’ vuelve a autoproclamarse juez del cine mundial
27 de Junio de 2008

Uno de los ejercicios más estériles y absurdos es la confección de listas de “lo mejor de”, esas compilaciones de títulos, autores, intérpretes, géneros o años con las que de vez en cuando nos acogotan para decirnos lo que es bueno o malo, generalmente con criterios puramente subjetivos, si no arbitrarios, y que suelen dejar fuera gran parte de las obras que pretenden categorizar, de forma que, al igual que sucede con los periódicos, lo que no cabe en ellas, simplemente, no está, no existe.
El American Film Institute, especialista en editar cada cierto tiempo una de estas listas con las mejores películas de toda la Historia (o sea, de ciento y poco años), casi en exclusiva cintas de origen norteamericano (con el fenomenal banco de pesca que supone, casi tan maravilloso como lo que se deja fuera), ha vuelto a editar una de esas estúpidas clasficaciones, esta vez consagrando las diez mejores películas de cada género cinematográfico.
Las agraciadas esta vez con la inmortalidad de aparecer en semejante despropósito (como si les hiciera falta) son Centauros del desierto (John Ford, 1956) como mejor western de todos los tiempos, Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931), como mejor cinta romántica, 2oo1, una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), como mejor obra de ciencia ficción, Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), como mejor filme épico, El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), como mejor historia de gángsters, Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958) vence en la categoría de cine de misterio, Blancanieves (Walt Disney, 1938) en animación y Matar un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962) en la de juicios y tribunales. Aparentemente hecha con todo rigor, la lista despierta el más puro y lógico escepticismo cuando vemos que en la categoría de deportes la ganadora ha sido… ¡¡¡ Toro salvaje (Martin Scorsese, 1980) !!!
En resumen, otro ejercicio gratuito, absurdo e innecesario. Porque, por poner un ejemplo, Centauros del desierto tiene forma de western, sí. Pero, ¿acaso no es mucho más que eso?
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‘Conan el bárbaro’, Schwarzenegger apunta maneras…
29 de Mayo de 2008

John Milius dirigó en 1982 la efectiva adaptación a la pantalla de este célebre cómic en la que la mayor virtud es un atractivo y cuidado diseño de producción que nos lleva a un tiempo imaginario, a esa Edad Oscura todavía repleta de lagunas por completar que vivió el centro y norte de Europa durante los siglos que precedieron y sucedieron al declive del Imperio Romano. Conan, guerrero cimmerio (interpretado en su juventud por Jorge Sanz y en su plenitud por el austriaco Arnold Schwarzenegger), último de una estirpe de bárbaros y brutales guerreros, se enfrenta junto a sus compañeros, una joven guerrera y un arquero de rasgos orientales, a los malvados que arrasaron su pueblo y acabaron con su familia, y que profesa un extraño culto en el que las serpientes ocupan el lugar central, y que arrastra a centenares o miles de peregrinos a una ceremonia ritual.
Rodada en su mayor parte en España (entre Navacerrada y la Ciudad Encantada de Cuenca, rodaje interrumpido por la Guardia Civil en pleno golpe de Estado de Tejero), la película nos traslada a un remoto y legendario tiempo de aventuras épicas y alterna violencia y magia, mitos y superstición con mucha acción y con el habitual y necesario laconismo en los diálogos siempre que Arnold anda por medio, pero con guión correcto, obra de Milius y del cineasta Oliver Stone, una atmósfera muy sugerente, magníficamente acompañada por la música de Basil Poledouris, y gran pericia visual, en la que sigue siendo una de las mejores adaptaciones del cómic a la pantalla.
James Earl Jones, la voz de Darth Vader en la versión original de Star Wars, da vida al máximo oponente de Conan, y entre el reparto, curiosamente, el mito erótico español de los 60-70, Nadiuska, fallecida años después en la indigencia y el en olvido más absolutos.
Título: Conan the barbarian
Año: 1982
Duración: 129 minutos
País: Estados Unidos
Director: John Milius
Reparto: Arnold Schwarzenegger, James Earl Jones, Sandalh Bergman, Max von Sydow, Ben Davidson, Cassandra Gaviola, Jorge Sanz
Guión: John Milius y Oliver Stone, sobre el cómic de Robert E. Howard
Música: Basil Poledouris
Fotografía: Duke Callahan
Producción: Edward R. Pressman
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‘Leyendas de pasión’, publirreportaje de Brad Pitt
23 de Mayo de 2008
La estupenda fotografía de John Toll (premiada con un Oscar), sobre todo en la captación de la luz y el color de los verdes praderas y bosques de Montana, y la partitura creada por James Horner son los únicos elementos a conservar de este drama lacrimógeno que desaprovechó un extraordinario reparto en una narración insulsamente romántica que sirvió más bien de tributo al busto de Brad Pitt que al objeto de conmover o emocionar al espectador. Edward Zwick se dejaba llevar así más por la fama y el reconocimiento de Pitt como objeto decorativo en la pantalla que por la necesidad de dotar a su historia de un mayor interés y de una carga de profundidad que la dotara de sentido y unidad y que termina consistiendo en la mera acumulación de hechos desgraciados como forma de articular su drama.
Historia pretendidamente épica de una saga familiar encabezada por Anthony Hopkins, nos cuenta la rivalidad de dos hermanos (Brad Pitt, Aidan Quinn) por el amor de la prometida (Julia Ormond) del tercero de ellos (Henry Thomas), muerto en el frente de la Primera Guerra Mundial en las filas del ejército canadiense, el conflicto familiar, el exilio voluntario de Pitt, su regreso triunfal, el declive de la familia y el estallido final de la violencia que vuelve a reconciliar a los hermanos.
Historia únicamente construida en torno a la suma de desgracias, es un drama deslavazado, insulso, aún más mediocre por culpa de la majestuosidad de su envoltorio visual y musical, una historia en la que sólo los aspectos relacionados con los personajes de origen indio despiertan algo de interés y simpatía, en una épica que termina naufragando en el lagrimón fácil, en el asedio emocional al espectador, pero desprovisto de cualquier atisbo de profundidad y en ocasiones arbitrario e incomprensible.
Título: Legends of the fall
Año: 1994
Duración: 134 minutos
País: Estados Unidos
Director: Edward Zwick
Reparto: Brad Pitt, Anthony Hopkins, Julia Ormond, Aidan Quinn, Henry Thomas, Karina Lombard, Tantoo Cardinal, Gordon Tootoosis, Paul Desmond
Guión: Bill Tiffliff y Susan Shilliday, sobre la novela de Jim Harrison
Música: James Horner
Fotografía: John Toll
Producción: Columbia
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‘El coloso de Rodas’ avanza al ‘coloso Sergio Leone’
29 de Abril de 2008

El Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo, es el majestuoso marco en el que se desarrolla el debut de Sergio Leone en la dirección en un intento por recrear un Espartaco “a la italiana”, con un peplum notablemente superior a la mediocridad general que dominaba un género de gran éxito popular y en el que ya apunta, como puede comprobarse en escenas y momentos muy concretos, los motivos, estilos y puntos de interés que lo consagrarán con su famosa “trilogía del dólar” del spaghetti western. Leone nos presenta a un héroe forastero, en este caso el guerrero griego Darío, que tiene que pelear en circunstancias difíciles y violentas en el microcosmos de una comunidad enfrentada y dividida. Invitado por el rey de Rodas para su descanso tras años de combates en Grecia, Darío tiene que asistir a las intrigas y rivalidades del ministro Thar, que conspira junto a los fenicios para hacerse con el poder, mientras la construcción del Coloso y el aumento de los impuestos aumentan el descontento del pueblo, que amenaza con la revolución.
Coproducción franco-italo-española con reparto internacional (ahí está Mabel Karr, capaz de compartir trabajos con Sergio Leone y con Paco Martínez Soria), la película fue rodada recreando la bahía de Rodas en el golfo de Vizcaya. Leone renegó en múltiples ocasiones de su autoría, aduciendo la escasa libertad creativa de la que gozó (el guión ya estaba escrito cuando se incorporó al proyecto) y las dificultades que encontró para introducir cambios y perspectivas más personales, aunque, no obstante, su huella se percibe en el lenguaje visual (recuérdese la escena del foso de leones sobre el que cuelga un prisionero mientras un arquero va cortando la soga con sus flechas, como años más tarde hará a tiro de rifle Clint Eastwood con Eli Walach en El bueno, el feo y el malo).
Título: Il colosso di Rodi
Año: 1961
Duración: 120 minutos
País: Coproducción entre Italia y España
Director: Sergio Leone
Reparto: Rory Calhoun, Lea Massari, Georges Marshal, Conrado San Martin, Angel Aranda, Mabel Karr, Georges Rigaud, Roberto Camardiel
Guión: Sergio Leone, Ennio de Concini, Cesare Seccia, Luciano Martino, Ageo Savioli
Música: Francesco Lavagnino
Fotografía: Antonio Ballesteros
Producción: Productores Cinematográficos Unidos, Cineproduzioni Associate, Comptoir Français du films, Cinéma Television International
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