Lee Marvin, el actor ‘duro de pelar’ por excelencia
01 de Julio de 2008

En un momento de Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino, Michael Madsen le dice a Harvey Keitel: “apuesto a que eres fan de Lee Marvin… Me encanta ese tío”. Lee Marvin es uno de los grandes tipos duros del cine, imagen del villano perverso, fuerte, de personalidad compleja alejada de los caricaturescos retratos habituales, brutal y violento, y también del héroe íntegro, voluntarioso, capaz, competente, digno y determinado de “el fin justifica los medios”, sin dejar de poseer una vis cómica muy desaprovechada que sacaba lo mejor de él y que, continuando en la línea de los detectives duros, cínicos e irónicos encarnados por Humphrey Bogart, o en versión ligera y refinada, William Powell, avanzaría ya la llegada del tipo duro positivo setentero lacónico, irónico y violento modelo Clint Eastwood-Harry Callahan.
Nacido en Nueva York en 1924 hijo de un ejecutivo publicitario y una periodista especializada en moda, hizo gala muy pronto de esa vena díscola con la que dio vida a algunos de sus personajes de malvado siendo expulsado de varios colegios a causa de su mal comportamiento. Como en tantos otros casos, fue el ejército el que encauzó el carácter rebelde del joven, y herido de guerra en 1944 en el frente del Pacífico (herida que le dejó secuelas permanentes en la espalda), se dedicó a los oficios más variopintos, entre ellos el de fontanero, forma un tanto exótica de entrar en contacto con el teatro, a través de una reparación de urgencia en el Teatro Municipal de Woodstock. Consumido por la vocación artística, interpretó pequeños papeles en el teatro y la televisión, llegando incluso a aparecer en algunos montajes de Broadway. Viendo que su carrera no terminaba de despegar, apostó por Hollywood, y allí empezó a dar vida a esos personajes oscuros, violentos pero carismáticos que sin ser protagonistas, daban cuerpo y personalidad a las películas donde aparecían (Duel at Silver Creek, 1952, Semínola, 1953, The big heat, con Fritz Lang, 1953, El motín del Caine, 1954, Conspiración de silencio, de John Sturges, 1955). Tras su papel para John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance (1962) se produce un salto cualitativo en su carrera. Sus papeles no varían demasiado, pero sí su dimensión dentro de cada película. Con Código del hampa (Don Siegel, 1964, revisión de Los forajidos de Robert Siodmak, basado en Los asesinos, el relato de Hemingway), Cat Ballou (La ingenua explosiva, 1965, western cómico junto a Jane Fonda en el que interpretaba un doble papel de héroe borracho y pistolero malvado que le valió el Oscar), Los Profesionales (Richard Brooks, 1966), Los doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967), A quemarropa (John Boorman, 1967), Infierno en el Pacífico (John Boorman, 1968), La leyenda de la ciudad sin nombre (Joshua Logan, 1969) o Monte Walsh (William Fuest, 1970) se consagró como el mejor tipo duro del cine y se ganó por derecho propio un lugar entre los más grandes actores del cine de acción.
Tras este periodo de reconocimiento a su trabajo, llegó durante los años setenta la decadencia y el encasillamiento en productos del mismo género pero de cada vez menor nivel, con ocasionales destellos, como Gorky Park (Michael Apted, 1983). Falleció de un repentino ataque al corazón en 1987. Su último tabajo fue junto a Chuck Norris en la película de comandos Delta Force.
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‘Películas clave del cine de ciencia ficción’
19 de Abril de 2008

Esta recopilación de títulos del género que pretende reivindicarlo como tal y reconocer sus fundamentales aportaciones al mundo del celuloide atesora las virtudes y los inconvenientes de cualquier obra del estilo. Entre las virtudes destacan el rico anecdotario que suele acompañar al amplio listado de títulos, la información complementaria, y la comodidad que proporciona el disponer de una rica fuente de datos de consulta. Los inconvenientes son más bien subjetivos, y giran en torno a la discutible selección de títulos, la inclusión, exclusión o sustitución de los mismos que a cada lector puede sugerirle, etc. En esta ocasión, partiendo del modelo de otras recopilaciones editadas anteriormente, Sergi Sánchez ha recopilado un centenar de películas del género de la ciencia ficción que resulta bastante completo y que abarca toda la Historia del cine.
En este trabajo, obras fundacionales como Viaje a la Luna (George Méliès); El Doctor Mabuse o Metrópolis (Fritz Lang), se dan la mano con películas recientes como Minority Report (Steven Spielberg), Matrix (hermanos Wachowski), El quinto elemento (Luc Besson), Doce monos (Terry Gilliam) o Días extraños (Kathryn Bigelow), pasando por clásicos intermedios como La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel), Brazil (Terry Gilliam), Terminator (James Cameron), Blade Runner o Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott), e incluso hay un hueco para el cine español (Acción mutante, de Alex de la Iglesia, por ejemplo).
Compendio muy bien escogido, el libro está repleto de anécdotas y de pequeñas historias para el pleno disfrute de cualquier aficionado a este género, e incluso para todo aficionado al buen cine que desee internarse en el mundo de las curiosidades.
Título: Películas clave del cine de ciencia ficción
Autor: Sergi Sánchez
Editorial: Robinbook (col. Ma non troppo)
Precio: 19,95 euros
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Gonzalo Suárez, remando contra el viento
08 de Marzo de 2008
¿Escritor que hace cine, cineasta que regresa a la Literatura? De cuando en cuando hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos, de cuando en cuando, también hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas que viven a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal.
Palabras de Julio Cortázar que definen la extraordinaria personalidad y obra de este atípico escritor, periodista, director teatral, traductor, realizador televisivo, cineasta, e incluso, en su tiempo, redactor de informes sobre futbolistas para el Internazionale de Milán. Con una obra literaria y cinematográfica tan personal, alejada de lo comercial pero con una audiencia pequeña pero fiel y gran reconocimiento por la crítica, Suárez alterna adaptaciones televisivas de obras literarias con la escritura de guiones, la publicación periodística y literaria, y la traslación de su personal visión de la Literatura y del ser humano a un cine a medio camino entre lo puramente literario y lo onírico, permitiéndose en ocasiones retratar sus pasiones más mundanas, como el fútbol.
En su carrera cinematográfica se dan la mano Robert Louis Stevenson, Lord Byron, el mito de Don Juan, Frankenstein, Stefan Zweig con Orson Welles, Fritz Lang o Sam Peckinpah, en una obra que, quizá no siendo apta para todos los públicos, entremezcla los misterios de la creación literaria o cinematográfica con el misterio profundo de la vida y del destino, siempre con una mirada profunda, atenta, reposada y culta, y con una estética depurada, clásica, poética, bellísima, que ha dado filmes imprescindibles como Remando al viento (1987), Epílogo (1984) o rarezas maravillosas como Don Juan en los infiernos (1991), El detective y la muerte (1994) o Mi nombre es sombra (1996).
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