Keira Knightley también aspira a dar el cante
19 de Junio de 2008

Pues sí. Parece ser que la escuálida Keira Knightley le ha cogido el gusto a eso de dar el cante (como en su última película de próximo estreno, The edge of love) y podría emular a Julie Andrews o Audrey Hepburn para interpretar My fair Lady, la obra de Alan Jay Lerner “inspirada” en la pieza del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw, a su vez tomada del mito griego de Pigmalión. La historia, anteriormente musical de Broadway y película de cierto éxito dirigida por el gran George Cukor, cuenta la historia de una florista llamada Eliza Doolittle, una joven de baja extracción social que vive en el Londres post-victoriano y que es acogida por un famoso lingüista, el profesor Higgins (Rex Harrison en el clásico), que además de enseñarle a hablar correctamente la convertirá en una dama con clase.
La acción volverá a situarse en el Londres de 1912, si bien a diferencia del clásico, la intención de Columbia, productora del film, es rodar en exteriores de la propia ciudad, y no recrearla en estudios como Cukor, así como volver la mirada hacia la obra original de Shaw con el fin de dotar de mayor consistencia y dramatismo a los personajes, sobre todo a la hora de abordar las evoluciones emocionales de Eliza y el profesor Higgins en su particular relación.
Mucho tendrá que prepararse Knightley para un personaje que, según el musical original, debe realizar un auténtico derroche de voz y talento musical, algo que Julie Andrews cubrió con éxito en Broadway pero para lo que Audrey Hepburn tuvo que ser doblada por una auténtica cantante. Veremos qué tal se porta Keira.
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Gil Parrondo, director de arte
27 de Marzo de 2008

La llegada a España de Samuel Bronston en busca de buenas localizaciones y mano de obra barata y cualificada para sus macroproducciones historicistas fue un punto de inflexión para la cinematografía española, que nacía a otras formas de crear y de narrar alejadas del pacato cine franquista, pero también supuso el descubrimiento por parte de Hollywood de que en el mundo había técnicos tan solventes como el asturiano Gil Parrondo, que deslumbró a los directores y productores norteamericanos con su meticulosidad y minuciosidad en la recreación de marcos históricos y artísticos.
Discípulo de Sigfrido Burmann (inicio de una de las más tradicionales sagas familiares del cine español), comenzó a trabajar para la productora ECESA tras la guerra civil. Tras múltiples trabajos con el director Luis Pérez Espinosa, la llegada de producciones norteamericanas supone el descubrimiento de todo su potencial. Parrondo crea los decorados para Orson Welles en Mr. Arkadin (1955), Kubrick en Espartaco (1960), Anthony Mann en El Cid (1961) o La caída del imperio romano (1964), David Lean en Lawrence de Arabia (1962). El éxito llega de la mano de Franklin J. Shaffner: por cuyos trabajos en Patton (1970) y Nicolás y Alejandra (1971) obtiene dos premios Oscar de Hollywood, logro que sólo podrá emular años más tarde Pedro Almodóvar. Además, obtuvo una nominación en 1972 por Viajes con mi tía, de George Cukor.
En España ha obtenido media docena de premios Goya por sus trabajos con los principales directores. Especialmente destaca su trabajo con José Luis Garci, ya desde los tiempos de Volver a empezar (también ganadora de un Oscar en 1982) y en películas como Canción de cuna, You’re the one, Ninette o Tiovivo 1950.
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