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Cine interactivo con ‘Los cronocrímenes’ de Nacho Vigalondo

A finales del próximo mes de junio tendrá lugar el estreno del esperadísimo (y esforzadísimo) debut en el largometraje del director cántabro Nacho Vigalondo, tras exitosos trabajos en el mundo de los cortos como Choque o el célebre 7:35 de la mañana, con el que a punto estuvo de obtener el Oscar de Hollywood.

La película, que cuenta la historia de un hombre que viaja en el tiempo para encontrarse consigo mismo deambulando por una atmósfera onírica e inquietante poblada de extraños personajes, cuenta en su web oficial con un juego con el que los fans del director pueden ir abriendo boca. El juego viene planteado por un blog ficticio en el que Marta, una joven despedida de la empresa en la que trabajaba, a través de acertijos, comentarios, enigmas y pistas, invita a investigar las extrañas actividades de la empresa, que al parecer, a través de una tecnología secreta de su invención, ha provocado una corriente de fenómenos paranormales.

Sin duda hay que reconocer que los productores no paran de descubrir nuevas formas de poner sus productos en el mercado, de publicitarlos y crear cierta expectación en torno a ellos. Esta, al menos, es una forma entretenida, curiosa y casi adictiva de entretenerse y dejarse seducir por el próximo largometraje de Vigalondo, cuyo remake norteamericano ya está proyectado incluso antes de su estreno, con Tom Cruise entre bambalinas.


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    Conversaciones con Billy Wilder

    14 de Abril de 2008

    Conversaciones con Billy Wilder

    Libro imprescindible para quien ame el cine, Conversaciones con Billy Wilder es ya todo un clásico de la literatura cinematográfica. Fruto de interminables charlas entre el genial cineasta y el también director Cameron Crowe (Jerry Maguire, Almost famous, Vanilla Sky), el legendario autor austriaco accede a hablar por vez primera extensamente de su trayectoria profesional, del proceso de concepción y rodaje de sus películas, haciendo gala de su particular sentido del humor y con multitud de anécdotas, recuerdos, ideas y secretos referidos a sus grandes películas y también a los actores y actrices que en ellas aparecieron.

    Wilder (Perdición, Días sin huella, El crepúsculo de los dioses, El apartamento, En bandeja de plata, Primera plana…) se expresa con una agudeza y brillantez que recuerdan la lucidez de sus mejores guiones, se muestra divertido, ocurrente, sagaz e ingenioso. Durante la conversación, el cineasta no deja de mostrar su talento cuando evoca los distintos procesos creativos que abordó, para los cuales creó, solo o en colaboración, probablemente la mejor colección de guiones que puedan adornar la carrera de un director.

    Rico en anécdotas y en referencias, no ya de la propia vida de Wilder, sino también sobre el mundo del cine, Hollywood, las estrellas, los actores y actrices que trabajaron para él (Bogart, Marilyn Monroe, Jack Lemmon, y un larguísimo etcétera) y los entresijos de sus películas, es un modo inmejorable de acercarse a la obra de este genio que figura con derecho propio entre los grandes creadores del arte cinematográfico.

    Título: Conversaciones con Billy Wilder
    Autor: Cameron Crowe
    Editorial: Alianza
    Comprar: Agapea
    Precio: 44,30 euros (9,45 euros en edición de bolsillo)


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    Bette Davis: centenario de la mala por excelencia

    Probablemente una de las tres o cuatro mejores actrices de la historia, se celebra estos días el centenario del nacimiento de Bette Davis, bruja y seductora por antonomasia del cine clásico de Hollywood, que hizo de sus papeles crueles y fríos una marca de la casa inigualable hasta la fecha, dotando a sus personajes de una credibilidad absoluta. Ganadora de dos Oscars y nominada ocho veces más, su carrera abarcó nada menos que seis décadas, y trabajó a las órdenes de lo más granado de la cinematografía hollywoodiense.

    Su fisonomía por completo alejada de la estética esperada de una estrella de cine, cerrándole puertas al principio, no obstante terminaron forjando un carácter independiente y rebelde con el que Davis configuró sus personajes sólidos, duros, casi graníticos, además de lograr reconocimiento y poder en el mundo del cine (fue la primera directiva de la Academia y en su tiempo la mujer mejor pagada de América). Apartada del papel de Escarlata en Lo que el viento se llevó por presiones de Laurence Olivier a David O. Selznick, Bette no obstante triunfó con Jezabel, primero de su largo camino de éxitos (La loba, Jezabel, Eva al desnudo, ¿Qué fue de Baby Jane?…).

    Su vida tormentosa (casada cuatro veces, enviudó una y se divorció el resto, rechazada por una de sus hijas, eternamente enamorada de un William Wyler que se negó a separarse de su esposa) está a la altura de sus personajes. Es célebre su enfrentamiento con Joan Crawford (con la que, aprovechando ese enfrentamiento, llegó a coprotagonizar ¿Qué fue de Baby Jane?, de Robert Aldrich, 1962), de la que dijo que se había acostado con todas las estrellas masculinas de Hollywood exceptuando a Lassie.

    Su deterioro físico fue penoso, sufriendo graves dolencias en los huesos, un cáncer y una apoplejía. Tras recibir un homenaje (que ella insistió en no perderse, pese a su delicado estado) en el Festival de San Sebastián de 1989, sus grandes ojos, los ojos del cine, se apagaron en París a los 81 años, sola, como fue su vida. No en vano tituló sus memorias como La vida solitaria.


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    Louis B. Mayer: el león de Hollywood

    Este monumental libro que Scott Eyman ha dedicado al magnate de la Metro Goldwyn Mayer es una lectura imprescindible y absorbente para todo aquel aficionado a la época clásica de Hollywood. Editado por Debate, además de un paseo a lo largo de la vida y obra de Louis B. Mayer, productor despótico, arrogante y autoritario que, no obstante escondía un profundo talento para la detección de éxitos, recrea detalladamente los acontecimientos más importantes que coincidieron para el surgimiento de Hollywood como la Meca del Cine, el nacimiento del star-system y la configuración del sistema de los grandes estudios.

    Además de un detallado recorrido por la historia de la Metro Goldwyn Mayer reconstruido a través de más de cien entrevistas a amigos, colaboradores y familiares y la utilización de fuentes hasta ahora cerradas para el público, el libro incluye un catálogo muy interesante de ilustraciones y un amplio anecdotario (como la sopa de pollo tan rica ofrecida en el comedor como extra para que los empleados no se marcharan a otros estudios).

    Lectura obligada, aunque un tanto esforzada por el carácter casi monumental de la obra, para acercarse al vibrante mundo del nacimiento de Hollywood y dejarse llevar en un recorrido entre los grandes mitos clásicos del séptimo arte.

    Título: El león de Hollywood. La vida y la leyenda de Louis B. Mayer

    Autor: Scott Eyman

    Editorial: Debate

    Páginas: 864

    Precio: 34,00 euros


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    Otro que se va: Jules Dassin

    05 de Abril de 2008

    Otro que se va: Jules Dassin

    Jules Dassin, estupendo director del Hollywood clásico, con magníficas películas en su haber como Fuerza bruta (1947), La ciudad desnuda (1948) o Noche en la ciudad (1950) ha fallecido en Atenas a la edad de 96 años.

    Inmigrante ruso en Estados Unidos, tras estudiar arte dramático comenzó en el mundo del teatro y las dramatizaciones radiofónicas, dando el salto al cine a principios de los cuarenta como ayudante de dirección y realizador.

    Incluido durante los 50 en las listas negras del anticomunismo del senador Joseph McCarthy, marchó a proseguir su carrera en Inglaterra y Francia, donde alumbró la magnífica Rififí (1955), todo clásico entre clásicos de las películas de atracos y golpes maestros. Diez años después de su obligada marcha de Hollywood, se rehabilitó gracias a las nominaciones a mejor director y mejor guión original obtenidas por Nunca en domingo (1960), en la que trabajó junto a su esposa, la griega Melina Mercuri, y se consagró con Fedra (1962), y sobre todo, con Topkapi (1964) de nuevo con Mercuri, a la que dirigió en varios filmes más hasta la muerte de ella en 1994.

    Durante la carrera política de ésta, la apoyó en sus diversos proyectos políticos, y a su muerte la relevó en el liderazgo de la lucha por el retorno a Grecia de los frisos y esculturas del Partenón expoliados por los británicos y que se conservan en el Museo Británico de Londres.


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    Finaliza en Nueva York el rodaje de ‘El último guión. Buñuel en la memoria’

    Tras filmar en México y Los Angeles en las últimas semanas, Javier Espada y Gaizka Urresti han dado por finalizado el proceso de grabación del documental que honrará la memoria del gran realizador con una sesión de rodaje en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), donde trabajó a su llegada a EEUU. Acompañado por uno de los hijos del célebre aragonés, Juan Luis, quien narra sus recuerdos en este film junto al que fuera guionista y amigo de su padre, Jean Claude Carriere, el equipo de la película siguió la sombra de Buñuel en la Gran Manzana, donde inició su exilio en 1938.

    ‘Recuerdo la imagen de los edificios del bajo Manhattan que vimos desde el barco cuando llegábamos a Nueva York’, explicó el hijo del director, quien rememoró la vida como ‘republicanos refugiados’ que experimentó la familia Buñuel en la ciudad de los rascacielos. Juan Luis Buñuel reconoció que, al ser aún un niño, no fue consciente del drama del exilio que vivió su familia, pero que, con el paso del tiempo, se dio cuenta de ‘la época dura’ que pasaron. ‘Yo era un niño feliz, porque iba a la escuela y tenía amigos, pero lo cierto es que tuvimos que vivir en un apartamento pequeño de una sola habitación, en el que la cama se metía en la pared’, recordó Juan Luis, quien ha presenciado el rodaje de la cinta tanto en España, Francia, México, como ahora en EEUU. ‘Esta fue una época negra para Buñuel, en la que no pudo dirigir ni una sola película’, asegura Gaizka Urresti, quien explicó que el cineasta llegó a tierras estadounidenses para trabajar en proyectos de defensa del bando republicano, pero que, ante el triunfo de Franco, no prosperó en Hollywood.

    Ese hecho dejó a Buñuel en Nueva York, donde aún hoy se pueden recorrer los pasos que dio el cineasta, además de en el MOMA, en el que trabajó unos años, en el centenario Hotel Plaza (convertido hoy en apartamentos de lujo), en cuyo bar solía tomar el aperitivo, o en el barrio del Upper East Side, donde residió auspiciado por el escultor Alexander Calder. ‘Gracias a Calder, muy comprometido con los españoles exiliados, pudimos mudarnos a un apartamento más cómodo. Le debemos mucho a él’, dijo Juan Luis Buñuel, quien también recordó cómo el pintor Salvador Dalí se negó a prestarle a su padre cincuenta dólares para pagar el alquiler. Esta anécdota neoyorquina quedará plasmada en la película, no sólo gracias al relato de Juan Luis, sino también a la exposición que se hará de la carta que Dalí envió a Buñuel negándole el préstamo y a la que no se había tenido acceso hasta ahora. ‘Dalí y Buñuel rompieron su amistad en Nueva York. La razón no fue que no le dejara el dinero sino que Buñuel tuvo que dejar su empleo en el MOMA después de que Dalí lo describiera como ateo y comunista en sus memorias’, explicó el otro director del film, Javier Espada.

    Espada, quien define la cinta ‘una aventura’ en la que se recuerda a ‘una persona clave en la historia del cine del siglo XX’, aseguró que el genio aragonés fue ‘una de las primeras víctimas de la caza de brujas que se estaba empezando a gestar en EEUU’. ‘Ha sido muy importante el paso del equipo de la película por México, donde Buñuel tuvo la oportunidad de rodar grandes películas y recuperar una profesión que no pudo ejercer en EEUU’, ahondó el director.

    Los directores, que han incluido en la cinta multitud de materiales inéditos del cineasta, esperan tener lista la película para estrenarla coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de la muerte de Luis Buñuel, que se cumplirá el próximo 29 de julio.


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    Vuelve ‘Robocop’, otro remake innecesario

    Dentro de la absurda moda reciente de recuperar viejas películas con la que, por un lado volver a obtener beneficios con historias ya caducas entre un público que no las vivió en su momento, y por otro, degradar productos anteriores si éstos eran buenos, o ahondar en la bazofia si eran malos, Metro Goldwyn Mayer nos pretende “obsequiar” con la recuperación de Robocop, ese engendro metálico cuya historia dirigió Paul Verhoeven en 1987 tras su llegada a América procedente de Holanda y que dio pie para unas cuantas secuelas inútiles y todo un despliegue de mercadotecnia lamentable.

    En la línea de recuperar películas como El caso de Thomas Crown o La pantera rosa, que hemos padecido años atrás, los estudios del león pretenden seguir la senda de la recuperación del cine de acción y violencia gratuita, no sólo con el robot pistolero, sino también con la sangrienta saga de películas que Charles Bronson protagonizara en los 70-80, Yo soy la Justicia, en la que tiroteaba a diestro y siniestro a decenas y centenares de personas, en una visión alegórica violenta y ultraconservadora de la sociedad y para que otro caduco, Sylvester Stallone, se postula como protagonista.

    Aunque todavía no está claro si el nuevo Robocop será un remake o una nueva versión del estilo que en los últimos tiempos ha recuperado a Rocky, Rambo o Indiana Jones para las pantallas, está claro que su nuevo desembarco será todo un acontecimiento publicitario que pretenda esconder con dinero y flashes lo que es otra caída de Hollywood en el fango más espeso.

    Fuente: Europapress


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    Waldo Salt: esforzado maestro del guión

    Doble ganador del Oscar, este graduado por Stanford llegó a Hollywood huyendo del suicidio de su madre y de un padre fascista declarado. Entre 1936 y 1942 trabajó en la MGM, estudios en los que elaboró sus primeros trabajos acreditados. Por aquel entonces se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos y durante la Segunda Guerra Mundial escribió guiones para documentales de propaganda bélica. Su primer gran éxito fue El halcón y la flecha (1950), de Jacques Tourneur, divertida película de aventuras, especie de versión de la leyenda de Guillermo Tell protagonizada por Burt Lancaster con leotardos. Cuando su carrera empieza a despuntar, sobreviene la era del maccarthysmo. Su pertenencia al Partido Comunista y su negativa a declarar en el Comité y a denunciar a compañeros suyos, supuso un frenazo en seco para su incipiente carrera como guionista.Colocado en la lista negra del maccarthysmo durante diez años junto a Herbert J. Biberman, Dalton Trumbo, Alvah Bessie y otros, tuvo que trabajar para la televisión y la publicidad, escribiendo de vez en cuando para el cine bajo pseudónimo. Tras un divorcio y el diagnóstico de una neumonía, mientras vivía en un hotel de Nueva York se dedicó por entero a perfeccionar su sistema de escritura, y obtiene el reconocimiento unánime del Oscar por el guión de Cowboy de medianoche (John Schlessinger, 1969), galardón que repetiría años más tarde por Coming home, de Hal Ashby (1978). Además, fue nominado también por Serpico (Sidney Lumet, 1973), protagonizada por Al Pacino, y en 1987, al final de su vida, recibió el premio Laurel del Sindicato de Escritores Cinematográficos de Estados Unidos.


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    Tres clásicos unidos por una cama y una piscina

    A veces nos sorprendemos cuando viendo una película reconocemos en la pantalla algún elemento de los exteriores, de las localizaciones o del decorado que creemos haber visto antes. Hollywood no es tan grande como parece, y a menudo se reutilizan exteriores, se rueda en las mismas ubicaciones intentado cambiar los puntos de vista y en no pocas ocasiones se reutilizan decorados, estancias o elementos para películas que poco o nada tienen que ver con la obra en la que aparecieron originariamente. Si para el famoso incendio de Atlanta de Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, Victor Fleming, 1939) se incendiaron realmente los antiguos decorados elaborados para King Kong (Merian Cooper, 1933), a veces hay conexiones entre películas no tan evidentes o reconocidas.

    Por ejemplo, la barroca escenografía de El fantasma de la ópera (Rupert Julian, 1925), que otorgaba a la cinta protagonizada por Lon Chaney una atmósfera entre lo onírico y el terror, incluía una cama en forma de góndola en la que el Fantasma acostaba a su amada tras haberla secuestrado. Años después, Billy Wilder, en la no menos barroca decoración de la mansión de Norma Desmond (Gloria Swanson) en El crespúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950), recuperó dicha cama para el dormitorio de la diva, elemento apropiado y guiño especial teniendo en cuenta que la película trata de una antigua actriz de cine mudo que vive en sus ensoñaciones del pasado pese a haber sido olvidada por todos.

    Pero la obra de Wilder es a la vez destino y origen de conexiones subterráneas. Porque si la cama venía directamente de “la Ópera de París”, su piscina, el lugar donde aparece el cadáver de William Holden al principio de la película, y las dependencias adyacentes volverían a ser utilizadas por Nicholas Ray para que James Dean, Natalie Wood y Sal Mineo deambularan por ellas en Rebelde sin causa (Rebel withour a cause, 1955).

    Tres clásicos unidos de manera subterránea. La magia del cine.


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    La polémica americana de Marion Cotillard

    La actriz francesa Marion Cotillard, flamante ganadora del Oscar por su papel de Edith Piaf en La vie en rose ha destapado la caja de los truenos en parte de la sociedad estadounidense por unas antiguas declaraciones anteriores a la entrega de los Oscar, formuladas a la revista Paris Première en las que, presuntamente, dudaría de la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center. Tal es así, que la parte más extremista del mundillo cinéfilo norteamericano con presencia en internet ya ha pedido que se le retire el premio.

    En puridad, las declaraciones de Cotillard no ponen en tela de juicio la verdad oficial sobre los atentados, sino que más bien expresa su fascinación por las diversas teorías de la conspiración que circulan por todo el mundo y que son amplificadas gracias a internet, la televisión y los centenares de libros que se publican sobre ellas. Partiendo de un caso francés, la muerte del cómico Coluche debida a un accidente de tráfico que en Francia cuenta con una leyenda urbana acerca de su condición real de asesinato premeditado, Cotillard habla de otras presuntas conspiraciones como por ejemplo la presunta fabricación en estudio de las imágenes de la llegada a la Luna en 1969.

    La interpretación tendenciosa de las declaraciones de Cotillard se basan en la comparación que establece entre el rápido derrumbe de las Torres Gemelas con el incendio de más de 24 horas en la Torre Windsor de Madrid, y que no logró destruir su estructura, lo cual, según la actriz, induciría a dudar de ese rápido desplome, lo cual ha hecho montar en cólera a determinados sectores radicales de Estados Unidos.


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