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‘Elegy’, Philip Roth pasado por Isabel Coixet

La irregular novela del permanente candidato al Nobel Philip Roth El animal moribundo ha sido llevada a la gran pantalla por el guionista Nicholas Meyer y dirigido por la catalana Isabel Coixet, que ha transformado una novela en la que Roth reflexiona sobre el paso del tiempo mediante la historia, repleta de desenfrenos sexuales, de la relación entre un veterano profesor y una joven estudiante, en una película intensa, sensible e intimista, en la que no se precisa retratar de forma expresa los frecuentes pasajes de contenido sexual del libro para mostrar el deseo y la necesidad respectiva entre ambos, manifestada en los rostros, las miradas, los gestos, emociones a flor de piel puestas en evidencia a distancia muy corta.

David, profesor maduro y mujeriego (Ben Kingsley) está acostumbrado a las relaciones esporádicas. Sin embargo, cuando conoce a Consuela (Penélope Cruz), tras sus curvas, su atractivo sexual y su carnalidad, cree vislumbrar algo que confiere un especial sentido a su vida y le abre las puertas de la reflexión, tambalea su seguro y cómodo mundo interior, y nacen en él sentimientos y emociones intensas que le hacen obsesionarse con la joven.

La película combina fidelidad al original con el estilo propio de Coixet, sobrecargado a menudo de sentimentalismos (continuas tomas de caída de hojas, un innecesario abuso de la voz en off, las melodías de Satie subrayando de forma superflua la melancolía de las imágenes), pero que profundiza en sus mayores virtudes, la puesta en escena y el tempo narrativo. Los actores están estupendos, destacando más los secundarios, fenomenales Dennis Hopper y Patricia Clarkson.

Película que logra sustituir sexo por intensidad emocional, se queda, no obstante, a medias. Abusa de sentimentalismo y en ocasiones ese exceso perjudica la credibilidad de la relación y la posible identificación del espectador.



Título: Elegy
Año: 2008
Duración: 111 minutos
País: Estados Unidos
Director: Isabel Coixet
Reparto: Ben Kingsley, Penélope Cruz, Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard, Deborah Harry
Guión: Nicholas Meyer, sobre la novela de Philip Roth
Música: -
Fotografía: Jean Claude Larrieu
Producción: Lakeshore Ent.

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    El pasado 28 de marzo se estrenó en Vilafranca del Penedés (Barcelona) Les hores baixes de Max Plana, de Pep Puig, tragicomedia coral que explora las relaciones entre los libros, la lectura y el ser humano y cuyo proceso de rodaje ha tenido lugar fuera de circuitos de producción y distribución habituales, lo cual concede un mérito especial a quienes han intervenido en ella y da buena muestra de que ese otro cine, el no anunciado en televisión, el que todavía mueve a procupaciones artísticas y a deseo de comunicar ideas y pensamientos a través de imágenes y personajes de ficción, aún existe y que no todo está perdido. Pep Puig, su director, ha tenido la amabilidad de conceder a este blog una breve entrevista donde nos habla de su película, sus gustos como creador y espectador de cine, y sobre la situación del cine en Cataluña y del cine rodado en catalán.

    CINISSIMO: ¿Cómo y cuándo surge tu gusto por el cine, por la actuación y la dirección?

    PEP PUIG: La afición por el cine me viene de muy pequeño. De eso hace ya unos 40 años, cuando iba a las sesiones dobles de mi pueblo, La Llacuna (Barcelona), cuando era habitual que en los pueblos hubiera cine y en nuestras casas todavía no había entrado la televisión. La sesión de cine en “Ca l’Americano”, así se llamaba el centro recreativo del pueblo, era uno de los acontecimientos más esperados de la semana… Maciste el invencible, Fu Manchú, El Zorro, El conde Drácula… En lugar de 40 parece que hayan transcurrido 200 años.

    Sobre mi gusto por la dirección y la actuación he de decir que es bastante posterior. Estoy hablando aproximadamente de principios de los 80. Surge, como pasa muchas veces, por accidente o, mejor dicho, como una forma de entretenimiento que tenía que ser la réplica a otras formas de entretenimiento que se repetían una semana sí y otra también en mi querido pueblo (fútbol y discoteca). Ese primer experimento “cinematográfico” culminó, tras cinco años de lucha, en mi primer largometraje (a día de hoy impresentable) llamado Qui la fa, la paga (algo así como “ojo por ojo, diente por diente”). A pesar de que no puedo enseñarlo en ninguna parte, Qui la fa, la paga me ha servido para ver que eso del cine es muy complicado y que los pocos recursos se suplen con imaginación y paciencia. Mucha paciencia. A partir de ese momento, dejé de entender el cine como un entretenimiento y empecé a pensar en el cine como un oficio. Así me pasé unos cuantos años mientras trabajaba en otras cosas y durante ese tiempo, en los ratos libres intentaba ejercer de cineasta con una clara voluntad profesional y cinematográfica. Un día, concretamente el 1 de noviembre de 2004, dejé definitivamente después de 10 años mi último oficio, el de librero. Ahora me dedico al mundo del audiovisual (no sé hasta cuando) y he estrenado el largometraje Les hores baixes de Max Plana.

    C: ¿Cuáles son tus mayores influencias cinematográficas? ¿Qué director o directores son los que más tienen que ver contigo?

    PP: Siempre es difícil responder a este tipo de preguntas. Para mi el mejor lugar para aprender de cine es en las salas de cine, viendo películas. Mi cabeza se ha ido llenando de películas buenas y de malas películas porque de ellas también se aprenden cosas que uno nunca debe hacer. Puede que incluso una mala película, aunque sea por accidente, contenga una buena escena. Evidentemente es más recomendable ir a ver directamente buenas películas. Quiero decir con ello, y volviendo a la pregunta, que cuando se hace una película o se escribe una novela por ejemplo, siempre se está citando, consciente o inconscientemente. Yo a veces sé a quien cito y otras no. El subconsciente trabaja por su cuenta. A mí me gustaría, aunque sea una entelequia, que los directores que más tienen que ver conmigo fueran Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Ingmar Bergman, Luis Buñuel, Billy Wilder y Orson Welles. Pero eso es imposible.
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