Finaliza en Nueva York el rodaje de ‘El último guión. Buñuel en la memoria’
23 de Marzo de 2008

Tras filmar en México y Los Angeles en las últimas semanas, Javier Espada y Gaizka Urresti han dado por finalizado el proceso de grabación del documental que honrará la memoria del gran realizador con una sesión de rodaje en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), donde trabajó a su llegada a EEUU. Acompañado por uno de los hijos del célebre aragonés, Juan Luis, quien narra sus recuerdos en este film junto al que fuera guionista y amigo de su padre, Jean Claude Carriere, el equipo de la pelÃcula siguió la sombra de Buñuel en la Gran Manzana, donde inició su exilio en 1938.
‘Recuerdo la imagen de los edificios del bajo Manhattan que vimos desde el barco cuando llegábamos a Nueva York’, explicó el hijo del director, quien rememoró la vida como ‘republicanos refugiados’ que experimentó la familia Buñuel en la ciudad de los rascacielos. Juan Luis Buñuel reconoció que, al ser aún un niño, no fue consciente del drama del exilio que vivió su familia, pero que, con el paso del tiempo, se dio cuenta de ‘la época dura’ que pasaron. ‘Yo era un niño feliz, porque iba a la escuela y tenÃa amigos, pero lo cierto es que tuvimos que vivir en un apartamento pequeño de una sola habitación, en el que la cama se metÃa en la pared’, recordó Juan Luis, quien ha presenciado el rodaje de la cinta tanto en España, Francia, México, como ahora en EEUU. ‘Esta fue una época negra para Buñuel, en la que no pudo dirigir ni una sola pelÃcula’, asegura Gaizka Urresti, quien explicó que el cineasta llegó a tierras estadounidenses para trabajar en proyectos de defensa del bando republicano, pero que, ante el triunfo de Franco, no prosperó en Hollywood.
Ese hecho dejó a Buñuel en Nueva York, donde aún hoy se pueden recorrer los pasos que dio el cineasta, además de en el MOMA, en el que trabajó unos años, en el centenario Hotel Plaza (convertido hoy en apartamentos de lujo), en cuyo bar solÃa tomar el aperitivo, o en el barrio del Upper East Side, donde residió auspiciado por el escultor Alexander Calder. ‘Gracias a Calder, muy comprometido con los españoles exiliados, pudimos mudarnos a un apartamento más cómodo. Le debemos mucho a él’, dijo Juan Luis Buñuel, quien también recordó cómo el pintor Salvador Dalà se negó a prestarle a su padre cincuenta dólares para pagar el alquiler. Esta anécdota neoyorquina quedará plasmada en la pelÃcula, no sólo gracias al relato de Juan Luis, sino también a la exposición que se hará de la carta que Dalà envió a Buñuel negándole el préstamo y a la que no se habÃa tenido acceso hasta ahora. ‘Dalà y Buñuel rompieron su amistad en Nueva York. La razón no fue que no le dejara el dinero sino que Buñuel tuvo que dejar su empleo en el MOMA después de que Dalà lo describiera como ateo y comunista en sus memorias’, explicó el otro director del film, Javier Espada.
Espada, quien define la cinta ‘una aventura’ en la que se recuerda a ‘una persona clave en la historia del cine del siglo XX’, aseguró que el genio aragonés fue ‘una de las primeras vÃctimas de la caza de brujas que se estaba empezando a gestar en EEUU’. ‘Ha sido muy importante el paso del equipo de la pelÃcula por México, donde Buñuel tuvo la oportunidad de rodar grandes pelÃculas y recuperar una profesión que no pudo ejercer en EEUU’, ahondó el director.
Los directores, que han incluido en la cinta multitud de materiales inéditos del cineasta, esperan tener lista la pelÃcula para estrenarla coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de la muerte de Luis Buñuel, que se cumplirá el próximo 29 de julio.
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