Ha muerto Sydney Pollack
27 de Mayo de 2008

Diez meses han bastado a la enfermedad para acabar con Sydney Pollack, irregular director e irrelevante actor norteamericano que, no obstante, tiene ganado un lugar destacable en el cine norteamericano de las últimas décadas con obras como Memorias de África (por la que obtuvo dos Oscares), Los tres días del cóndor (junto a Robert Redford, buen amigo con el que trabajó en siete ocasiones), Tal como éramos, El jinete eléctrico, Yakuza, La tapadera, o Tootsie, en la que además realizó su mejor interpretación ante la cámara como desesperado agente de un Dustin Hoffman transfigurado en actriz de éxito, en lo que fue su vuelta a su primera vocación, la de actor, tras veinte años de ocuparse solamente de oficios tras la cámara.
En los últimos años alternó películas alejadas del éxito de masas con pequeños papeles (casi siempre un único papel en realidad) en películas como Eyes wide shut, de Stanley Kubrick, la reciente Michael Clayton, de la que fue productor (faceta en la que logró éxitos como Sentido y sensibilidad, de Ang Lee, o El paciente inglés de Anthony Minghella), o Made of honor, última interpretación en una comedia romántica todavía en el circuito de salas.
Cineasta preocupado por los temas sociales y políticos, en su cine es frecuente encontrar críticas a la doble moral de la sociedad, en particular del sistema político y económico, siendo la mayor muestra de ellos la magnífica Danzad, danzad, malditos (1969).
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‘Los tres días del cóndor’, intriga con Sydney Pollack
07 de Abril de 2008

Esta película de Sydney Pollack demuestra su enorme irregularidad como realizador y además plasma la tan usual característica de este tipo de thrillers de intriga política, que no es otra que el hecho de que sus desenlaces no suelen estar a la altura de las expectativas generadas. Previendo el personaje de Jack Ryan que años más tarde creará Tom Clancy, Pollack nos cuenta la historia de un analista y escritor de libros de la CIA (Robert Redford) que por azar descubre unos informes ocultos que revelan actuaciones oscuras de la agencia. Súbitamente, quienes compartían trabajo o amistad con él empiezan a morir o bien a resultar una amenaza para su vida. Sólo una mujer (desaprovechadísima Faye Dunaway en papel de mujer florero intrascendente) le servirá de apoyo.
La película contiene escenas de notable interés, un punto de tensión e intriga, al menos en su planteamiento, más que interesante, aunque como tantas veces termina buceando en un oasis de previsibilidad en el que tras tantas vueltas con dobles agentes, traiciones, persecuciones y peligros para la seguridad de la democracia occidental, todo se reduce a una mera cuestión de especulación económica. Bien dirigida a ratos, bien interpretada aunque sin alardes, la película es un thriller interesante aunque a estas alturas un tanto tópico, aunque sí apunta una reflexión final que suele exceder las conclusiones que aportan este tipo de películas, y que no es otra que la aceptación por parte de los ciudadanos de actuaciones ilegales, incluso criminales, cuando sirven a un interés político, económico o de seguridad superior. Es decir, ¿estaríamos dispuestos a una vulneración de los principios democráticos si de nuestro interés dependiera? No cabe duda de que este debate es más actual que nunca.
Título: Three days of the Condor
Año: 1975
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Director: Sydney Pollack
Reparto: Robert Redford, Faye Dunaway, Cliff Robertson, Max von Sydow, John Houseman, Addison Powell
Guión: Lorenzo Semple y David Rayfiel sobre la novela de James Grady
Música: Dave Grusin
Fotografía: Owen Roizman
Producción: Paramount
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