Sherlock Holmes de nuevo a la gran pantalla
10 de Junio de 2008

En el impenitente esfuerzo hollywoodiense por destrozar todos y cada uno de los clásicos de la Literatura Universal, Warner Bros. va a financiar una nueva adaptación del personaje de Sherlock Holmes a la pantalla grande dirigida por Guy Ritchie, irregular director británico que tras sus dos primeros trabajos, Lock and Stock y Snatch, cerdos y diamantes, no ha vuelto a conseguir la menor repercusión por otro motivo que no sea su matrimonio con esa criatura llamada Madonna, que ahora juega a ser cineasta.
La película no supone la adaptación de ninguna novela de Sir Arthur Conan Doyle, sino la traslación al cine del cómic de Lionel Wigram que se inspira en el famoso detective londinense y que ofrece una imagen muy sui generis de Holmes y Watson, en la que la acción, el efectismo visual, la violencia y la espectacularidad priman por encima de la inteligencia, el juego deductivo, la intriga y la psicología de los personajes. Por lo tanto, veremos a Holmes más inmerso en peleas y persecuciones que en sus veladas insomnes en el 221 B de Baker Street, con sus solos de violín, sus dosis de morfina y la humareda de su pipa. Nada que ver, por tanto, con las versiones protagonizadas por Basil Rathbone o Peter Cushing.
La película, que tendrá como apoyo promocional el lanzamiento del cómic por las mismas fechas de su estreno, podría llegar a las salas en 2010. Queda tiempo, por tanto, de volver a los libros de Conan Doyle para imbuirse de la magia de un personaje inmortal antes de que el lenguaje videoclipero del cine lo eche todo a perder.
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‘Snatch, cerdos y diamantes’, lo mejor de Guy Ritchie
14 de Mayo de 2008

Prácticamente único capítulo a rescatar de la filmografía del irregular Guy Ritchie, más conocido por producir bodrios para el lucimiento de su querida Madonna, esta película es un violento y delirante thriller en forma de comedia negra de ritmo ágil, desarrollo vibrante y ciertamente no exenta de gracia. La película, cuya nota más característica en cuanto a las interpretaciones es el personaje de Brad Pitt como un gitano más que particular, muy alejado por lo tanto de sus habituales personajes-busto parlante, nos introduce en una atmósfera poblada por matones, boxeadores, ladrones, rateros, timadores de poca monta, esbirros, asesinos a sueldo y mafiosos de vía estrecha en la que todo gira en torno a la recuperación de un enorme diamante.
La acción comienza cuando Franky, ladrón de diamantes, en lugar de entregar una enorme pieza robada a su jefe se deja embaucar por un timador que le ofrece apostar sobre seguro en una pelea ilegal amañada, aunque no en el sentido que sospecha. Cuando Avi, el jefe, se entera, contrata a un matón para encontrarle a él y la piedra, tras la cual discurre un peregrinaje de matones y esbirros y en el que el engaño, la traición, el fraude, y la violencia se dan cita en una vertiginosa carrera por los bajos fondos de Londres.
Ritchie, autor también del guión, ofrece así una peculiar, contundente y ácida comedia, repleta de violencia física y verbal, en la que se combina la actuación de veteranos actores ingleses y americanos (como Dennis Farina) con sólidas promesas o realidades del star-system (Pitt o Benicio del Toro) y que, por suerte, no deja ni el más mínimo resquicio que recuerde para nada a Madonna.
Título: Snatch
Año: 2000
Duración: 104 minutos
País: Reino Unido
Director: Guy Ritchie
Reparto: Brad Pitt, Dennis Farina, Benicio del Toro, Vinnie Jones, Rade Serbedzija, Stephen Graham, Ewen Bremner, Jason Statham, Sorcha Cusack, Sam Douglas, Austin Drage, Andy Beckwith, Jason Flemyng
Guión: Guy Ritchie
Música: John Murphy
Fotografía: Tim Maurice Jones
Producción: Columbia
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‘Moulin Rouge!’, musical mágico y “marciano”
03 de Marzo de 2008

Conclusión de la trilogía Cortina Roja, dirigida por el australiano Baz Luhrmann, iniciada con Strictly ballroom (1992) y Romeo y Julieta (1996), esta recuperación postmoderna del París que John Huston retrató en el clásico homónimo de 1952, pasada por el filtro televisivo MTV y mezclada con una convencional historia de amor tópica y blandorra, innovó tanto por su estética que su gran atractivo visual hace olvidar su tan boba trama.
Christian (Ewan McGregor) es un escritor inglés en ciernes, precursor de la generación perdida, que marcha a París para dar rienda suelta a sus fantasías creativas. Cuando alterna con Toulouse-Lautrec (John Leguizamo) y otros intelectuales, le encargan la escritura de un musical. Para costearlo, visita al dueño del famoso Moulin Rouge, pero se queda prendado de la estrella del local (Nicole Kidman). El amor, imposible por estar ella prometida y él enfermo incurable de tuberculosis, da pie a una experiencia visual y musical sin precedentes, todo un homenaje al concepto de espectáculo en el que la atmósfera de bohemia, bajos fondos, aristocracia arruinada e incipiente movimiento obrero, se reboza con éxitos del pop denigrados sin miramiento (Your song, de Elton John, Up where we belong, de Joe Cocker y Jennifer Warnes, recordada banda sonora de Oficial y Caballero, Like a virgin, repugnante, como casi todos, tema de Madonna, o el himno Smells like teen spirit, de Nirvana). Incluso se ofrece una devaluación del clásico Diamonds are a girl’s best friends que Marilyn cantó mejor que nadie.
Los personajes de McGregor y Kidman son planos, recayendo las mejores interpretaciones en los secundarios. Lo más destacable es la estética, la enorme riqueza visual, casi mágica, de una película cuyo argumento es una apoteosis de la vacuidad. Como curiosidad, otra criminal del pop, Kylie Minogue, interviene en un pequeño papel.
Título: Moulin Rouge!
Año: 2001
Duración: 127 minutos
País: Estados Unidos / Australia
Director: Baz Luhrmann
Reparto: Nicole Kidman, Ewan McGregor, John Leguizamo, Jim Broadbent, Richard Roxburgh, Garry McDonald
Guión: Craig Pearce, Baz Luhrmann
Música: Craig Armstrong
Fotografía: Donald McAlpine
Producción: Bazmark, Fren Baron, Martin Brown
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