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‘The game’, divertimento tramposo

David Fincher, director aparentemente especializado en giros de guión, trampas de argumento y equívocos deliberadamente introducidos con giros de guión a veces muy bien hechos (Seven) y otras chapuceros, cutres e insultantes para la inteligencia (El club de la lucha) nos ofreció en 1997 una entretenida película de intriga, suspense y acción en la que, como suele ser habitual en este tipo de cintas, tras la enorme capa de emoción y desconcierto, se esconde siempre lo mismo: la nada más absoluta. En esta ocasión, Michael Douglas, como de costumbre da vida a un multimillonario, Nicholas Van Orton, que disfruta de una vida plena de bienes materiales pero vacía de sentimientos y emociones. Conrad (Sean Penn), su hermano irresponsable y de vida disoluta, le hace un extraño regalo de cumpleaños: le habla de la existencia de un enorme club de ocio dedicado al diseño de diversiones y pasatiempos personalizados. Van Orton, sin pretenderlo, se verá inmerso en una extraña aventura que termina por amenazar su vida, convirtiendo un juego más o menos realista en una pesadilla que amenaza todo su mundo.

Con un interpretación convincente de los actores, sobre todo de Douglas, este vibrante divertimento repleto de lujos y despilfarro no va más allá de un más que aceptable producto de entretenimiento que atrapa, inquieta y tiene bien sujeto a una historia que constantemente ofrece continuas sorpresas, giros, cambios, por lo general tramposos y confusos, pero que, con una notable pericia narrativa y un efectivo atractivo visual, interesa y sorprende, aunque, eso sí, lejos de los grandes clásicos de lo que es ya casi el subgénero de las películas con sorpresa (La huella, El golpe, Sospechosos habituales…), puesto que al final todo termina siendo disparatado y convencional.



Título: The game
Año: 1997
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Director: David Fincher
Reparto: Michael Douglas, Sean Penn, James Rebhorn, Deborah Kara Unger, Peter Donat, Carroll Baker, Armin Mueller-Stahl, Spike Jonze
Guión: Michael Ferris y John Brancato
Música: Howard Shore
Fotografía: Harris Savides
Producción: Polygram

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    Guerra civil en el hogar: ‘La guerra de los Rose’

    Danny DeVito escogió para su segunda película como director al dúo con el que coprotagonizó la exitosa Tras el Corazón Verde (Robert Zemeckis, 1984), Michael Douglas y Kathleen Turner, muy alejados de la acción romántica e inmersos en una comedia negra con el matrimonio como objeto de análisis ácido y perverso. Oliver y Barbara se conocen en una subasta e inician una relación que termina en boda. Tras varios años de felicidad y dos hijos, la rivalidad profesional, las frustraciones de la vida, los sueños perdidos y grandes dosis de mala uva abren las hostilidades entre ambos cuando no llegan a un acuerdo rápido para el divorcio. Así comienza una sucesión de gags más o menos afortunados y macabros en los que prima la destrucción y humillación hasta las últimas consecuencias.

    DeVito, en tono de comedia pero con un serio análisis subterráneo en torno al refrán del odio al amor no hay más que un paso, y su viceversa, muestra el creciente tiovivo de desplantes y desafíos al que se somete la pareja mutuamente hasta alcanzar el grado de la agresión física, la eliminación del contrario, como en una guerra (separación minuciosa de espacios en la casa señalada en una especie de mapa de operaciones, la elección de blancos secundarios –el coche, el dormitorio, incluso la mascota; el inolvidable episodio del paté- para dañar, las estratagemas emocionales para sorprender por la retaguardia…). El humor y el gag se combinan con cierta amargura por la debilidad de la consistencia del amor, visto con escepticismo y con esperanza al mismo tiempo (gran escena final).

    Esta fábula mordaz sobre el matrimonio se olvida no obstante de perfilar el resto de personajes. Sin embargo, alcanza un nivel de lectura más allá de la mera comedia, invitándonos a reflexionar en torno a la naturaleza de las relaciones, el egoísmo y la conveniencia, a la vez que parece critica la frivolidad y superficialidad de las clases pudientes norteamericanas.



    Título: The war of the Roses
    Año: 1989
    Duración: 100 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Danny DeVito
    Reparto: Michael Douglas, Kathleen Turner, Danny DeVito, Marianne Sägebrecht
    Guión: Michael Leeson, sobre la novela de Warren Adler
    Música: David Newman
    Fotografía: Stephen H. Burum
    Producción: 20th Century Fox / Gracie Films

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    ‘Wall Street’, de Oliver Stone

    Bud (Charlie Sheen) es un joven corredor de bolsa que con un gran esfuerzo y sacrificio propio y de su padre (Martin Sheen), sindicalista e ingeniero aeronáutico, ha logrado terminar sus estudios. Su sueño es trabajar para el gran triunfador Gordon Gekko (Michael Douglas, Oscar al mejor actor), genio de las finanzas de Wall Street. Con gran tenacidad y algo de suerte, Bud logra traspasar la dura corteza defensiva de los negocios de Gekko y llegar hasta su círculo privado. Lo que él cree que es el descubrimiento de su talento por parte de Gekko no es más que un intento por aprovecharse de él, acostumbrado como está a sobornar a jóvenes corredores de bolsa para hacerse con información privilegiada y así incrementar fraudulentamente su fortuna y reputación. Deslumbrado en un principio por el lujo y la embriaguez del éxito, Bud olvida sus escrúpulos hasta que su padre le hace ver la influencia inmoral que Gekko ejerce sobre él y siembra la semilla de la duda en su hijo. Bud deberá elegir entre llegar a la cumbre de manera ilícita o colaborar con la justicia y cerrarse las puertas para siempre.

    Oliver Stone, cineasta especializado en destapar la basura que el sistema americano esconde bajo la alfombra, volvió la vista hacia el mundo del capitalismo exacerbado, poniendo en evidencia la amoralidad de quienes se mueven en el mundo financiero. Con un reparto estupendo y un guión magnífico (aunque algo maniqueo), critica también el papel que el dinero desempeña en nuestra sociedad, no como un medio sino como un fin en sí mismo, una droga más fuerte que cualquier otra y cuya adicción consiste en la acumulación constante, legítima o no.



    Título: Wall Street
    Año: 1987
    Duración: 120 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Oliver Stone
    Reparto: Michael Douglas, Charlie Sheen, Daryl Hannah, Terence Stamp, Martin Sheen, Hal Holbrook, Richard Dysart
    Guión: Stanley Waiser y Oliver Stone
    Música: Stewart Copeland
    Fotografía: Robert Richardson
    Producción: 20th Century Fox

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