Orson Welles vuelve al teatro
30 de Junio de 2008

El gran actor catalán Josep Maria Pou interpreta a Orson Welles en el montaje teatral Su seguro servidor, representado en el Teatro Romea de Barcelona desde el 30 de junio al 27 de julio y dentro de la programación del Festival Grec de teatro. La obra no sitúa al gran actor, director, productor y guionista de Wisconsin en su momento de éxito profesional, joven y lozano como en la foto superior, sino ya con 70 años cumplidos, decadente, decrépito e intentando financiarse un nuevo proyecto, una nueva versión del Quijote (eterno proyecto de Welles nunca completado) trabajando como voz de cuñas publicitarias de dentífricos, comida para perros o incluso laxantes, mientras espera anhelante una llamada de Steven Spielberg para participar en su próxima película.
El título de la obra proviene de la despedida habitual de Welles en las intervenciones radiofónicas (Obediently yours), que el dramaturgo francés afincado en Norteamérica Richard France tomó a partir de una serie de tomas falsas de los trabajos de Welles como idea inicial para escribir la pieza. La adaptación del original corre a cargo del director de cine Esteve Rimbau, que dirige teatro por primera vez, como él mismo ha dicho, “como dirigir una película en la que no hay montaje”.
Para Pou, el personaje de Orson Welles, el hombre que como él mismo dijo, empezó en la cumbre y desde entonces no hizo más que caer, pertenece al club de los “grandes perdedores”. A la vista de su genio y de lo poco que le permitieron plasmarlo en imágenes, quizá Welles haya sido la víctima más importante (y más injusta) del sistema de estudios norteamericano del Hollywood clásico. Ahora, esta obra de teatro repasa desde sus últimos meses los aspectos principales de su vida y obra, sus grandes éxitos y fracasos.
Fuente: El confidencial
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Entrevista con Pep Puig, director de “Les hores baixes de Max Plana”
22 de Abril de 2008

El pasado 28 de marzo se estrenó en Vilafranca del Penedés (Barcelona) Les hores baixes de Max Plana, de Pep Puig, tragicomedia coral que explora las relaciones entre los libros, la lectura y el ser humano y cuyo proceso de rodaje ha tenido lugar fuera de circuitos de producción y distribución habituales, lo cual concede un mérito especial a quienes han intervenido en ella y da buena muestra de que ese otro cine, el no anunciado en televisión, el que todavía mueve a procupaciones artísticas y a deseo de comunicar ideas y pensamientos a través de imágenes y personajes de ficción, aún existe y que no todo está perdido. Pep Puig, su director, ha tenido la amabilidad de conceder a este blog una breve entrevista donde nos habla de su película, sus gustos como creador y espectador de cine, y sobre la situación del cine en Cataluña y del cine rodado en catalán.
CINISSIMO: ¿Cómo y cuándo surge tu gusto por el cine, por la actuación y la dirección?
PEP PUIG: La afición por el cine me viene de muy pequeño. De eso hace ya unos 40 años, cuando iba a las sesiones dobles de mi pueblo, La Llacuna (Barcelona), cuando era habitual que en los pueblos hubiera cine y en nuestras casas todavía no había entrado la televisión. La sesión de cine en “Ca l’Americano”, así se llamaba el centro recreativo del pueblo, era uno de los acontecimientos más esperados de la semana… Maciste el invencible, Fu Manchú, El Zorro, El conde Drácula… En lugar de 40 parece que hayan transcurrido 200 años.
Sobre mi gusto por la dirección y la actuación he de decir que es bastante posterior. Estoy hablando aproximadamente de principios de los 80. Surge, como pasa muchas veces, por accidente o, mejor dicho, como una forma de entretenimiento que tenía que ser la réplica a otras formas de entretenimiento que se repetían una semana sí y otra también en mi querido pueblo (fútbol y discoteca). Ese primer experimento “cinematográfico” culminó, tras cinco años de lucha, en mi primer largometraje (a día de hoy impresentable) llamado Qui la fa, la paga (algo así como “ojo por ojo, diente por diente”). A pesar de que no puedo enseñarlo en ninguna parte, Qui la fa, la paga me ha servido para ver que eso del cine es muy complicado y que los pocos recursos se suplen con imaginación y paciencia. Mucha paciencia. A partir de ese momento, dejé de entender el cine como un entretenimiento y empecé a pensar en el cine como un oficio. Así me pasé unos cuantos años mientras trabajaba en otras cosas y durante ese tiempo, en los ratos libres intentaba ejercer de cineasta con una clara voluntad profesional y cinematográfica. Un día, concretamente el 1 de noviembre de 2004, dejé definitivamente después de 10 años mi último oficio, el de librero. Ahora me dedico al mundo del audiovisual (no sé hasta cuando) y he estrenado el largometraje Les hores baixes de Max Plana.
C: ¿Cuáles son tus mayores influencias cinematográficas? ¿Qué director o directores son los que más tienen que ver contigo?
PP: Siempre es difícil responder a este tipo de preguntas. Para mi el mejor lugar para aprender de cine es en las salas de cine, viendo películas. Mi cabeza se ha ido llenando de películas buenas y de malas películas porque de ellas también se aprenden cosas que uno nunca debe hacer. Puede que incluso una mala película, aunque sea por accidente, contenga una buena escena. Evidentemente es más recomendable ir a ver directamente buenas películas. Quiero decir con ello, y volviendo a la pregunta, que cuando se hace una película o se escribe una novela por ejemplo, siempre se está citando, consciente o inconscientemente. Yo a veces sé a quien cito y otras no. El subconsciente trabaja por su cuenta. A mí me gustaría, aunque sea una entelequia, que los directores que más tienen que ver conmigo fueran Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Ingmar Bergman, Luis Buñuel, Billy Wilder y Orson Welles. Pero eso es imposible.
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Fotogramas de Sed de mal
15 de Abril de 2008
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Gil Parrondo, director de arte
27 de Marzo de 2008

La llegada a España de Samuel Bronston en busca de buenas localizaciones y mano de obra barata y cualificada para sus macroproducciones historicistas fue un punto de inflexión para la cinematografía española, que nacía a otras formas de crear y de narrar alejadas del pacato cine franquista, pero también supuso el descubrimiento por parte de Hollywood de que en el mundo había técnicos tan solventes como el asturiano Gil Parrondo, que deslumbró a los directores y productores norteamericanos con su meticulosidad y minuciosidad en la recreación de marcos históricos y artísticos.
Discípulo de Sigfrido Burmann (inicio de una de las más tradicionales sagas familiares del cine español), comenzó a trabajar para la productora ECESA tras la guerra civil. Tras múltiples trabajos con el director Luis Pérez Espinosa, la llegada de producciones norteamericanas supone el descubrimiento de todo su potencial. Parrondo crea los decorados para Orson Welles en Mr. Arkadin (1955), Kubrick en Espartaco (1960), Anthony Mann en El Cid (1961) o La caída del imperio romano (1964), David Lean en Lawrence de Arabia (1962). El éxito llega de la mano de Franklin J. Shaffner: por cuyos trabajos en Patton (1970) y Nicolás y Alejandra (1971) obtiene dos premios Oscar de Hollywood, logro que sólo podrá emular años más tarde Pedro Almodóvar. Además, obtuvo una nominación en 1972 por Viajes con mi tía, de George Cukor.
En España ha obtenido media docena de premios Goya por sus trabajos con los principales directores. Especialmente destaca su trabajo con José Luis Garci, ya desde los tiempos de Volver a empezar (también ganadora de un Oscar en 1982) y en películas como Canción de cuna, You’re the one, Ninette o Tiovivo 1950.
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Fotogramas de El tercer hombre
14 de Marzo de 2008
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Gonzalo Suárez, remando contra el viento
08 de Marzo de 2008
¿Escritor que hace cine, cineasta que regresa a la Literatura? De cuando en cuando hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos, de cuando en cuando, también hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas que viven a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal.
Palabras de Julio Cortázar que definen la extraordinaria personalidad y obra de este atípico escritor, periodista, director teatral, traductor, realizador televisivo, cineasta, e incluso, en su tiempo, redactor de informes sobre futbolistas para el Internazionale de Milán. Con una obra literaria y cinematográfica tan personal, alejada de lo comercial pero con una audiencia pequeña pero fiel y gran reconocimiento por la crítica, Suárez alterna adaptaciones televisivas de obras literarias con la escritura de guiones, la publicación periodística y literaria, y la traslación de su personal visión de la Literatura y del ser humano a un cine a medio camino entre lo puramente literario y lo onírico, permitiéndose en ocasiones retratar sus pasiones más mundanas, como el fútbol.
En su carrera cinematográfica se dan la mano Robert Louis Stevenson, Lord Byron, el mito de Don Juan, Frankenstein, Stefan Zweig con Orson Welles, Fritz Lang o Sam Peckinpah, en una obra que, quizá no siendo apta para todos los públicos, entremezcla los misterios de la creación literaria o cinematográfica con el misterio profundo de la vida y del destino, siempre con una mirada profunda, atenta, reposada y culta, y con una estética depurada, clásica, poética, bellísima, que ha dado filmes imprescindibles como Remando al viento (1987), Epílogo (1984) o rarezas maravillosas como Don Juan en los infiernos (1991), El detective y la muerte (1994) o Mi nombre es sombra (1996).
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Fotogramas de Ciudadano Kane
02 de Marzo de 2008
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