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¿Qué resulta de la unión de dos hermanos directores que han revitalizado el cine asiático de terror y de acción y una estrella de Hollywood venida (pero muy venida) a menos? Pues naturalmente, la desvirtuación del estilo de los hongkoneses y un nuevo fracaso del americano. Ese es el regusto que deja Bangkok Dangerous, remake de la película de los propios hermanos Pang que se le da un aire (más bien un huracán) a León el profesional, de Luc Besson, y que cuenta la historia de Joe (Nicolas Cage), un asesino a sueldo contratado por un tipo de los bajos fondos de Bangkok para eliminar a cuatro rivales. Sin embargo, Joe poco a poco abandona su habitual y tranquila frialdad profesional de la mano de un joven ayudante y de una chica sordomuda que le harán replantearse sus esquemas vitales.

El problema de la película es que no se conforma con ser otro producto de acción a mansalva, disparos, persecuciones, destrozos, peleas, buenos y malos, y quiere ir más allá, primero, en la profundización de un personaje tan débilmente perfilado y tan tópico que da muy poco de sí, y segundo, en la explotación del choque cultural como elemento dramático en las relaciones entre Joe y, por un lado, la gente que lo contrata y sus víctimas, y por otro, sus relaciones con su joven amigo y con la chica por la que se siente atraído. Demasiadas cosas para que la película no termine siendo ni chicha ni limoná, todo quede deslavazado, como improvisado, y uno finalmente no sepa si está viendo una copia oriental de los habituales telefilmes de intriga de tres al cuarto que proyectan las televisiones en la sobremesa.

Atractiva sólo a ratos, la película aporta poca originalidad y muchas reiteraciones que funcionan como un bucle e impiden el avance de la acción hacia algo que sea medianamente interesante. Los escasos destellos de los hermanos Danny y Oxide Pang no pueden evitar otro fiasco de Nicolas Cage, que sigue en caída libre hacia la nada más absoluta.



Título: Bangkok dangerous
Año: 2008
Duración: 100 minutos
País: Estados Unidos
Director: Danny Pang y Oxide Pang Chun
Reparto: Nicolas Cage, James With, Charlie Yeung, Philip Waley, Shaun Delaney, Shahkrit Yamnarm, Panward Hemmanee, Dom Hetrakul
Guión: Jason Richman sobre un argumento de Oxide Pang Chun y Danny Pang
Música: Brian Tyler
Fotografía: Decha Srimantra
Producción: Lionsgate / Blue Star Pict. / Saturn Films

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    Tras haberse confirmado que por fin Quentin Tarantino contará con Brad Pitt para su remake Inglorious bastards, como ya comentamos aquí, está claro que el director no tiene bastante con la morralla de serie B en la que le gusta rebozarse y ha manifestado su interés por contar con la presunta cantante plastificada Britney Spears para su remake de Faster, Pussycat, Kill, Kill, una idiotez monumental que mezclaba western y erotismo dirigida en 1965 por Russ Meyer.

    Al parecer las gestiones para que uno de los mayores engendros musicales de este siglo encarne a la bailarina erótica Varla estarían muy avanzadas, con lo que es posible que tengamos la desgracia de que el proyecto salga a la luz. La película, en la línea de violencia gratuita y sexo embuchado tan grata a la serie B cuenta las andanzas de tres bailarinas eróticas a las que tras una dura noche de trabajo les gusta pasárselo bien haciendo el gamberro. Una de esas noches, se topan en medio del desierto con una joven pareja, a la que retan en una carrera de coches. El personaje de Spears asesina al novio con sus propias manos y se beneficia a la novia del muerto en una tórrida escena lésbica. Luego las chicas intentarán hacerse con el dinero de un excéntrico millonario que vive con sus hijos en el desierto.

    Es decir, sexo, sangre a mansalva, violencia, gags de trazo grueso y poco sentido común, las notas habituales del último Tarantino (no hay más ver Death Proof), que quiere añadir ahora a Britney Spears a su colección de personajes acabados a los que dar una segunda oportunidad profesional. Se recuerda que Spears ya pretendió hacerse un nombre en el cine con la infumable Crossroads, uno de los peores subproductos que ha dado de sí el cine comercial en su historia.


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    ‘Lío en río’, la despedida de Stanley Donen

    Stanley Donen siempre mantendrá un lugar de privilegio en el planeta cine gracias a sus musicales (Cantando bajo la lluvia o Siete novias para siete hermanos, por citar dos de los más célebres) y a sus encantadoras películas de suspense (Charada, Arabesco) o sus simpáticas comedias románticas (Dos en la carretera). Esta película de 1984 no destaca entre sus mejores filmes, pero es una obra menor que destila cierto encanto y en la que Michael Caine hace un enorme despliegue de talento cómico, además de que podemos disfrutar del debut de una jovencísima Demi Moore que embriaga con sus encantos (entonces naturales) aunque su interpretación no aporte demasiado, como siempre.

    La película, remake de una anterior comedia francesa, narra las aventuras de dos padres maduros (Michael Caine y Joseph Bologna) que marchan de vacaciones al incomparable marco de Río de Janeiro junto a sus jóvenes hijas (Demi Moore y Michelle Johnson), unas chicas que bordean la mayoría de edad y que viven por y para la felicidad permanente. Las amarguras de los padres, su forma de divertirse, su tendencia sobreprotectora con respecto a ellas y las ansias de libertad y diversión de las chicas sin sus padres, y la complicación sentimental que surge entre uno de los padres y la hija de su amigo, todo ello en las tórridas playas brasileñas como fondo, constituyen la base de una película ligera cuyo equilibrio entre comedia y romanticismo anda algo descompensado, quedando más logrados los gags y los diálogos irónicos, especialmente la química entre Caine y Bologna y las reacciones de ambos en el “liberal” ambiente de Río, que los momentos pretendidamente románticos.

    La película supuso la despedida del cine de su director y su desaparición de la primera línea de Hollywood hasta el premio de la Academia de carácter honorífico que recibió en 1998 y que agradeció con unos pasos de claqué.



    Título: Blame it on Rio
    Año: 1984
    Duración: 110 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Stanley Donen
    Reparto: Michael Caine, Demi Moore, Michelle Johnson, Valerie Harper, Joseph Bologna
    Guión: Charlie Peters y Larry Gelbart
    Música: Ken Wannberg
    Fotografía: Reynaldo Villalobos
    Producción: Metro Goldwyn Mayer

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    ‘La sombra de la noche’, (auto) remake con Ewan McGregor

    Cuatro años después de haber sorprendido con El vigilante nocturno (Nattevagten), el director danés Ole Bornedal sucumbió a la tentación, al estilo del austriaco Michael Haneke con el estreno de su versión made in Hollywood de Funny games, de filmar un remake de un éxito propio con producción, presupuesto y actores norteamericanos, en esa práctica siempre existente pero actualmente cada vez más común por parte de los estudios norteamericanos que le sirven para cubrir su evidente falta de ideas originales y de paso para dar empleo a un buen montón de actores que acusan la escasez de proyectos interesantes.

    Martin (Ewan McGregor) es un joven estudiante que debe alternar su preparación universitaria con un trabajo por horas para poder costearse sus estudios. Consigue un trabajo muy poco solicitado en el depósito de cadáveres de una clínica como vigilante en el turno de noche, lo cual le permite asistir a clase de día y además le permite disponer de muchas horas de calma para estudiar. Sin embargo, en la ciudad comienzan a sucederse una serie de crímenes de índole sexual, y poco a poco las piezas empiezan a encajar alrededor de Martin.

    Josh Brolin, Nick Nolte, John C. Reilly y Patricia Arquette completan el excelente reparto de este entretenido thriller que, no obstante, y a pesar de la colaboración en la adaptación del cineasta y guionista Steven Soderbergh, no supera a la primera versión danesa, careciendo de su originalidad, de su ritmo trepidante y de su estética perturbadora y siniestra, quedando reducida al habitual producto de entretenimiento lleno de sobresaltos y ambigüedades.



    Título: Nightwatch
    Año: 1998
    Duración: 101 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Ole Bornedal
    Reparto: Ewan McGregor, Nick Nolte, Josh Brolin, Patricia Arquette, Lauren Graham, John C. Reilly
    Guión: Steven Soderbergh y Ole Bornedal
    Música: Joachim Holbek
    Fotografía: Dan Lausten
    Producción: Dimension Films

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    Michael Haneke recrea sus ‘Funny games’ con Naomi Watts y Tim Roth

    El próximo 4 de julio se estrena Funny games (U.S.), versión hollywoodiense de la célebre cinta austriaca de 1997 dirigida por Michael Haneke y protagonizada por Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Amo Frisch y Frank Giering, uno de los hitos más brillantes y contundentes del thriller en el cine europeo, atrayente, inquietante y repulsiva a un tiempo. La película contaba la historia de Anna, Georg y su joven hijo Georgie, que van a disfrutar de sus vacaciones en una bonita casa a orillas de un lago, en compañía de sus vecinos, Fred y Eva. Pero Peter, un huésped de Fred y Eva, entra un día en casa de Anna y Georg para pedir huevos, ya que a Eva se le han acabado. ¿Cómo ha entrado en casa?, piensa Anna antes de que se desencadenen los acontecimientos.

    En esta ocasión, Hollywood se sirve de este clásico para continuar su costumbre de rehacer con actores y actrices anglosajones historias que han tenido éxito en otras geografías cinematográficas con la vaga excusa de hacerlas más accesibles al público norteamericano, triste excusa con la que se intenta ocultar la evidente escasez de creatividad de la industria norteamericana y la continua necesidad de nutrir con trabajo a una serie de estrellas faltas de proyectos dignos que la cinematografía americana no puede proporcionarles.

    Al menos para esta actualización, se ha contado con el propio Haneke en la dirección, y se ha rodeado de intérpretes como Naomi Watts o Tim Roth, en lo que en principio sería un superfluo remake americano plano por plano del clásico de 1997, aunque Haneke asegura haber introducido una nueva perspectiva visual. Nada que ver, esperemos, con ese engendro que rodó Gus Van Sant y que pretendía ser una versión actualizada y fotocopiada toma a toma de Psicosis del maestro Hitchcock. Ni siquiera la coincidencia en la autoría justificaría un crimen así.


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