Fotogramas de Memorias de África
08 de Junio de 2008
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‘Los fisgones’, Robert Redford mirando bajo la alfombra
03 de Junio de 2008

Con el auge de la informática y la sociedad de la información, desde hace años abundan las intrigas relacionadas con la red de redes, claves secretas, sistemas de intercambio de datos y demás quincalla cibernética. Este thriller del mediocre Phil Alden Robinson abunda en esa temática con un entretenimiento muy interesante pero que se queda a medias. Con un reparto excepcional (Robert Redford, Mary McDonnell, Sidney Poitier, Ben Kingsley, River Phoenix, Dan Aykroyd, David Strathairn, Timothy Busfield, James Earl Jones), la trama nos conduce a través del mundo de los secretos de Estado en soporte digital.
Martin Bishop (Redford) dirige una eficaz empresa dedicada a evaluar sistemas de seguridad de grandes corporaciones y multinacionales. Cuando una agencia secreta del gobierno le pide ayuda para hacerse con un revolucionario sistema de decodificación de sistemas de comunicación, en poder de un excéntrico profesor como paso previo a su llegada a una potencia extrajera, Bishop ve la oportunidad de que un incidente de su pasado y que le ha hecho perder su verdadera identidad, sea borrado para siempre y recuperar así su vida. Pero tras lograr su objetivo descubre que no ha trabajado para el gobierno.
Intriga bien llevada y ligera que mezcla tecnología con acción y aventuras con mucho humor y bastante ingenio, llega a interesar sin seducir aun a costa de sus convencionalismos. Sin embargo, cabe pensar que el tema podría haber dado para una película mucho más profunda, que planteara cuestiones que hoy están a la orden del día y que realmente son dignos de reflexión y búsqueda de soluciones efectivas y duraderas. Donde la película de Robinson podría haber incidido se queda en mera fantasía visual de entretenimiento puro.
Título: Sneakers
Año: 1992
Duración: 126 minutos
País: Estados Unidos
Director: Phil Alden Robinson
Reparto: Robert Redford, Mary McDonnell, Sidney Poitier, Ben Kingsley, River Phoenix, Dan Aykroyd, David Strathairn, Timothy Busfield, Stephen Tobolowsky
Guión: Walter Parkes y Lawrence Lasker
Música: James Horner
Fotografía: John Lindley
Producción: Universal
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Ha muerto Sydney Pollack
27 de Mayo de 2008

Diez meses han bastado a la enfermedad para acabar con Sydney Pollack, irregular director e irrelevante actor norteamericano que, no obstante, tiene ganado un lugar destacable en el cine norteamericano de las últimas décadas con obras como Memorias de África (por la que obtuvo dos Oscares), Los tres días del cóndor (junto a Robert Redford, buen amigo con el que trabajó en siete ocasiones), Tal como éramos, El jinete eléctrico, Yakuza, La tapadera, o Tootsie, en la que además realizó su mejor interpretación ante la cámara como desesperado agente de un Dustin Hoffman transfigurado en actriz de éxito, en lo que fue su vuelta a su primera vocación, la de actor, tras veinte años de ocuparse solamente de oficios tras la cámara.
En los últimos años alternó películas alejadas del éxito de masas con pequeños papeles (casi siempre un único papel en realidad) en películas como Eyes wide shut, de Stanley Kubrick, la reciente Michael Clayton, de la que fue productor (faceta en la que logró éxitos como Sentido y sensibilidad, de Ang Lee, o El paciente inglés de Anthony Minghella), o Made of honor, última interpretación en una comedia romántica todavía en el circuito de salas.
Cineasta preocupado por los temas sociales y políticos, en su cine es frecuente encontrar críticas a la doble moral de la sociedad, en particular del sistema político y económico, siendo la mayor muestra de ellos la magnífica Danzad, danzad, malditos (1969).
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Fotogramas de El golpe
12 de Abril de 2008
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‘Los tres días del cóndor’, intriga con Sydney Pollack
07 de Abril de 2008

Esta película de Sydney Pollack demuestra su enorme irregularidad como realizador y además plasma la tan usual característica de este tipo de thrillers de intriga política, que no es otra que el hecho de que sus desenlaces no suelen estar a la altura de las expectativas generadas. Previendo el personaje de Jack Ryan que años más tarde creará Tom Clancy, Pollack nos cuenta la historia de un analista y escritor de libros de la CIA (Robert Redford) que por azar descubre unos informes ocultos que revelan actuaciones oscuras de la agencia. Súbitamente, quienes compartían trabajo o amistad con él empiezan a morir o bien a resultar una amenaza para su vida. Sólo una mujer (desaprovechadísima Faye Dunaway en papel de mujer florero intrascendente) le servirá de apoyo.
La película contiene escenas de notable interés, un punto de tensión e intriga, al menos en su planteamiento, más que interesante, aunque como tantas veces termina buceando en un oasis de previsibilidad en el que tras tantas vueltas con dobles agentes, traiciones, persecuciones y peligros para la seguridad de la democracia occidental, todo se reduce a una mera cuestión de especulación económica. Bien dirigida a ratos, bien interpretada aunque sin alardes, la película es un thriller interesante aunque a estas alturas un tanto tópico, aunque sí apunta una reflexión final que suele exceder las conclusiones que aportan este tipo de películas, y que no es otra que la aceptación por parte de los ciudadanos de actuaciones ilegales, incluso criminales, cuando sirven a un interés político, económico o de seguridad superior. Es decir, ¿estaríamos dispuestos a una vulneración de los principios democráticos si de nuestro interés dependiera? No cabe duda de que este debate es más actual que nunca.
Título: Three days of the Condor
Año: 1975
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Director: Sydney Pollack
Reparto: Robert Redford, Faye Dunaway, Cliff Robertson, Max von Sydow, John Houseman, Addison Powell
Guión: Lorenzo Semple y David Rayfiel sobre la novela de James Grady
Música: Dave Grusin
Fotografía: Owen Roizman
Producción: Paramount
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‘Un lugar llamado Milagro’, de Robert Redford
19 de Marzo de 2008

Si Robert Redford hace algo mejor que actuar, sin duda es dirigir. O lo era, al menos antes de que le diera por los dramones extra-largos y las analogías de anuncios de tabaco de dos horas y media de duración. Sus inicios tras la cámara fueron especialmente brillantes, y esta película es buena muestra de ello. Partiendo de una excelente novela de John Nichols creó un mundo cercano al realismo mágico de García Márquez y a la extraña atmósfera del Pedro Páramo de Juan Rulfo para narrar esta fábula de la lucha de clases.
En un pueblecito de Nuevo México, la gente malvive entre el calor, las piedras, el desierto y el aburrimiento, esperando que la sequía termine por hacerles abandonar el pueblo. Todo parece cambiar cuando un importante grupo financiero pretende instalar en el pueblo un importante complejo de recreo para turistas adinerados (imposible no extraer paralelismos a la situación de Monegros y Gran Scala). Sin embargo, cuando José Mondragón tiene la ocurrencia de plantar frijoles en las tierras que los financieros pretenden y utiliza agua que no es suya, estalla un pequeño conflicto en el que se darán cita la ambición, los sentimientos, el amor por la tierra, y la magia de los milagros.
Con una atmósfera onírica y mágica muy bien recreada, un fenomenal Christopher Walken que sobresale por encima de los demás actores, también espléndidos, un guión estupendo en el que el propio autor de la novela colaboró, y una maravillosa música (ganadora del Oscar), la historia resulta encantadora y narra un conflicto eterno desprovista de ñoñerías ni moralinas baratas, al grano, con múltiples puntos de vista e intereses, y con mucha magia, sobre un tema actual y que el futuro convertirá en cuestión imprescindible e inevitable.
Título: The Milagro beanfield war
Año: 1988
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Director: Robert Redford
Reparto: Sonia Braga, Rubén Blades, Chick Vennera, John Heard, Christopher Walken, Daniel Stern, Melanie Griffith
Guión: John Nichols y David S. Ward, sobre la novela de John Nichols
Música: Dave Grusin
Fotografía: Robbie Greenberg
Producción: Universal
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