‘Abajo el telón’, de Tim Robbins: excelente cine-protesta
05 de Julio de 2008

Nueva York, 1936. Mientras en Europa se larva la peor conflagración bélica de la Historia con su prólogo en la guerra civil española, los Estados Unidos más comprometidos con la causa de la libertad en el mundo hasta la fecha, los de los años 30, intentan imponer a sus gobernantes y al statu quo económico, que hasta entonces contemporiza con el fascismo italiano y el nazismo alemán y les suministra material bélico y productos manufacturados y que admira a Hitler por constituirse en baluarte anticomunista, la misión de la defensa de la libertad contra el totalitarismo como guía en su política internacional. La ciudad es un convulso mosaico en el que personajes de toda índole deambulan en un clima político cada vez más efervescente: obreros manifestantes en demanda de trabajo y pan en plena crisis post-depresión, actores en paro, vagabundos sin un medio de vida, millonarios inconscientes, buitres de Wall Street, pintores geniales, obreros que buscan trabajo, autores teatrales en busca de inspiración… Uno de ellos, Marc Blitzstein (interpretado por Hank Azaria –en el centro de la foto-, doblador habitual de la serie de dibujos animados The Simpsons), autor de comedias judío y comunista, viudo reciente (inspirado por las espectrales apariciones de su esposa fallecida y del dramaturgo Bertold Brecht) e imbuido del clima reivindicativo, idea un musical, Cradle will rock, en el que el protagonista es un líder obrero que se enfrenta a la tiranía del poder capitalista establecido, y que, gracias al Programa de Teatro Federal establecido por el gobierno Roosevelt para, por un lado conseguir emplear a una parte sustancial de los actores, directores teatrales, escritores, técnicos, expertos en los más diversos oficios, coreógrafos, bailarines, etc., desempleados por culpa de la Gran Depresión, y por otro, de proporcionar diversiones a un público castigado por la situación económica. Sin embargo, y a pesar de contar con profesionales como el joven director teatral Orson Welles (interpretado muy solventemente por Angus Macfadyen –derecha de la foto superior-), la tendencia combativa y reivindicativa de un argumento en el que, en plena fiebre anticomunista, los obreros son retratados como personajes positivos y los capitalistas como los “malos”, hace que los poderes fácticos, encarnados en William Randolph Hearst (en un antecedente directo a su posterior enfrentamiento con Welles a raíz de Ciudadano Kane) y Nelson Rockefeller (John Cusack) impidan por todos los medios el estreno de una obra subversiva, aunque no podrán conseguir que se estrene igualmente en un final apoteósico con uno de los planos finales más memorables del cine de las últimas décadas. La película, basada en un historia real, es una alegoría de la unión entre artistas y obreros en beneficio de la libertad de expresión y contra el pensamiento único.
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Título: Cradle will rock
Año: 1999
Duración: 132 minutos
País: Estados Unidos
Director: Tim Robbins
Reparto: John Cusack, Susan Sarandon, Vanessa Redgrave, John Turturro, Rubén Blades, Joan Cusack, Philip Baker Hall, Bill Murray, Emily Watson, Cherry Jones, Angus MacFaden, Cary Elwes, Jack Black
Guión: Tim Robbins
Música: David Robbins
Fotografía: Jean-Yves Escoffier
Producción: Havoc
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‘Un lugar llamado Milagro’, de Robert Redford
19 de Marzo de 2008

Si Robert Redford hace algo mejor que actuar, sin duda es dirigir. O lo era, al menos antes de que le diera por los dramones extra-largos y las analogías de anuncios de tabaco de dos horas y media de duración. Sus inicios tras la cámara fueron especialmente brillantes, y esta película es buena muestra de ello. Partiendo de una excelente novela de John Nichols creó un mundo cercano al realismo mágico de García Márquez y a la extraña atmósfera del Pedro Páramo de Juan Rulfo para narrar esta fábula de la lucha de clases.
En un pueblecito de Nuevo México, la gente malvive entre el calor, las piedras, el desierto y el aburrimiento, esperando que la sequía termine por hacerles abandonar el pueblo. Todo parece cambiar cuando un importante grupo financiero pretende instalar en el pueblo un importante complejo de recreo para turistas adinerados (imposible no extraer paralelismos a la situación de Monegros y Gran Scala). Sin embargo, cuando José Mondragón tiene la ocurrencia de plantar frijoles en las tierras que los financieros pretenden y utiliza agua que no es suya, estalla un pequeño conflicto en el que se darán cita la ambición, los sentimientos, el amor por la tierra, y la magia de los milagros.
Con una atmósfera onírica y mágica muy bien recreada, un fenomenal Christopher Walken que sobresale por encima de los demás actores, también espléndidos, un guión estupendo en el que el propio autor de la novela colaboró, y una maravillosa música (ganadora del Oscar), la historia resulta encantadora y narra un conflicto eterno desprovista de ñoñerías ni moralinas baratas, al grano, con múltiples puntos de vista e intereses, y con mucha magia, sobre un tema actual y que el futuro convertirá en cuestión imprescindible e inevitable.
Título: The Milagro beanfield war
Año: 1988
Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Director: Robert Redford
Reparto: Sonia Braga, Rubén Blades, Chick Vennera, John Heard, Christopher Walken, Daniel Stern, Melanie Griffith
Guión: John Nichols y David S. Ward, sobre la novela de John Nichols
Música: Dave Grusin
Fotografía: Robbie Greenberg
Producción: Universal
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