Holly Hunter, otra actriz damnificada por cumplir años
17 de Junio de 2008

La excelente actriz Holly Hunter es otra de las solventes intérpretes confinadas en la televisión o en horripilante mundo de los telefilmes debido a la escasez de papeles existente en el cine norteamericano para las mujeres de cierta edad que aspiran a personajes de entidad, dotados de una carga emotiva o psicológica importantes, y que son continuamente desplazadas por las “actrices florero” que venden sexo enlatado. Hunter, sin embargo, sigue dando muestras de su calidad en los proyectos televisivos que emprende y ya ha obtenido dos premios Emmy, los “Oscar” de la televisión.
Nacida en Georgia, emigró a Hollywood tras un periplo teatral en Nueva York fruto de un encuentro casual con un productor de teatro en un ascensor averiado. Tras cinco años mendigando pequeños papeles en producciones mediocres, debutó como protagonista en 1987 en Arizona Baby de los hermanos Coen junto a Nicolas Cage y John Goodman. El mismo año entró en la aristocracia de Hollywood por su nominación al Oscar por Al filo de la noticia (Broadcast news), de James L. Brooks, junto a William Hurt, premio que conseguiría en 1993 por su interpretación de una pianista muda casada por poderes que viaja para encontrarse con su esposo en El piano, de Jane Campion, junto a Harvey Keitel y Sam Neil, en la que ella misma interpretaba las piezas musicales, y al que sumaría en esa misma edición su candidatura como actriz de reparto por La tapadera, de Sydney Pollack, adaptación de la novela de John Grisham protagonizada por Tom Cruise y Gene Hackman.
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‘Armas de mujer’, comedia financiera: mala mezcla
25 de Abril de 2008

El comienzo de la película, el plano general abierto aéreo sobre la bahía de Nueva York con una cámara que poco a poco desciende y se acerca para penetrar en el ferry que la cruza hasta situarnos delante de Melanie Griffith y Joan Cusack mientras suena Let the river run de Carly Simon, clásico de los ochenta premiado con un Oscar, es lo mejor de esta película, comedia de ascenso social en el marco de la lucha entre tiburones de Wall Street, que tras ese primer instante que demuestra que Mike Nichols, su director, no es un cualquiera, deriva más adelante por caminos más convencionales y previsibles contando la historia de una cenicienta, Tess (Griffith), una de tantas secretarias de una planta de un edificio financiero, que con muchas horas de escuela nocturna, entusiasmo e ideas nuevas quiere ascender en el ambiente de los mercados financieros. Cuando una nueva jefa (Sigourney Weaver) le roba una idea para un negocio seguro, Tess aprovecha su ausencia para suplantarla y llevar a buen término el trato, gracias a la ayuda de un experto (Harrison Ford), del que se enamorará, faltaría más, y que le abrirá las puertas de la posición que siempre deseó y que cree merecer por su talento.Un excelente guión, algunos momentos puntuales de comedia y la efectiva interpretación del trío protagonista junto a buenos secundarios (Joan Cusack, Alec Baldwin, Oliver Platt, y no perderse a Kevin Spacey antes de ser famoso, como jefe que quiere beneficiarse a la secretaria en el asiento trasero de una limusina) son los únicos puntos de interés que tiene esta historia acerca, una vez más, del logro del sueño americano santificado por el éxito y el trabajo. Producto con moralina, pero entretenido.
Título: Working girl
Año: 1988
Duración: 120 minutos
País: Estados Unidos
Director: Mike Nichols
Reparto: Melanie Griffith, Harrison Ford, Sigourney Weaver, Alec Baldwin, Joan Cusack, Kevin Spacey, Oliver Platt, Olympia Dukakis, Philip Bosco
Guión: Kevin Wade
Música: Carly Simon
Fotografía: Michael Ballhaus
Producción: 20th Century Fox
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Alien, un perfecto organismo
28 de Marzo de 2008
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¿Qué pudo pasarle a William Friedkin?
21 de Marzo de 2008

El ‘caso Friedkin’ es uno de los auges y desplomes más extraños de la Historia del cine. Surgido prácticamente de la nada, de un éxito entre la crítica con Los chicos de la banda (The boys in the band, 1970), obtuvo todos los Oscar principales (película, director, guión, actor) por su siguiente película, la extraordinaria French Connection (Contra el imperio de la droga, 1971), y se inmortalizó para los restos con su tercera obra, El exorcista, mítico film de terror. A partir de ahí, cuatro años hasta el rodaje de su siguiente proyecto, Carga maldita (remake de la obra maestra El salario del miedo, de Clouzot), y desde entonces más remakes (como 12 Hombres sin piedad, el clásico de Lumet protagonizado por Henry Fonda, filmado de nuevo con Jack Lemmon), thrillers de acción (entre ellos La presa, de 2003, Reglas de compromiso, de 2000), algunas incursiones desastrosas en la comedia (El contrato del siglo, de 1983) y vanos intentos de profundizar en el thriller erótico, la senda abierta por Paul Verhoeven y su Instinto básico con Jade (1995).
¿Qué pudo pasarle a este hombre? Su cine, incluso sus peores thrillers (dejemos aparte sus intentos en la comedia), no carece de interés, con momentos notables, logrados, aunque sean tópicos o manidos, y siempre consigue acompañarse de repartos impresionantes (gente como Al Pacino, Gene Hackman, Fernando Rey, Roy Scheider, Gena Rowlands, Jack Lemmon, Francisco Rabal, Peter Falk, Sigourney Weaver, Willem Dafoe, Tommy Lee Jones, Nick Nolte…). Sus tres primeras obras son extraordinarias, y por tanto no podemos hablar de que sonara la flauta por casualidad. Es decir, que el tipo sabe lo que es el cine y sabe hacerlo bien. ¿Le afectó acaso su breve matrimonio con Jeanne Moreau? ¿Perdió la mano? Se admiten hipótesis.
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Tráiler de ‘En el punto de mira’
02 de Marzo de 2008

El 29 de febrero se estrena en España Vantage Point (En el punto de mira), película protagonizada por Dennis Quaid, William Hurt, Forest Whitaker, Sigourney Weaver y Eduardo Noriega y dirigida por Pete Travis, en la que, con pretensiones que deambulan entre Akira Kurosawa (Rashomon) y las historias desordenadas de Quentin Tarantino, el autor de la estupenda Omagh (2004) nos obliga a perder hora y media de nuestro tiempo con un thriller vertiginoso y absurdo sobre el intento de asesinato del presidente norteamericano (otra vez) contado desde múltiples puntos de vista y que carece por completo de sentido y emoción por culpa de un guión lleno de cabos sueltos. Película sólo apta para seguidores del thriller por sí mismo, para quienes no se hacen preguntas ni buscan sentidos.
Por lo que a nosotros nos toca, al menos la acción tiene como marco los reconocibles y hermosos exteriores de Salamanca.
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