Palmarés del 61º Festival de Cannes
27 de Mayo de 2008

La inmigración, la pobreza, la familia, la mafia y la clase polÃtica son los temas de las pelÃculas que recibieron en Cannes los principales premios de la 61º edición del Festival. La Palma de Oro se quedó en Francia después de 21 años gracias a Entre les murs un filme sobre la “sociedad francesa, múltiple, compleja, con fricciones ocasionales”, como lo definió su director, Laurent Cantet, al recibir el galardón.
Los problemas de la familia en una sociedad complicada como es la turca es el tema de Uç Maymun, de Nuri Bilge Ceylan, que recibió el premio al mejor director por esta árida y dura historia de mentiras y medias verdades que cuenta con un extraordinario reparto y una narración muy pausada, sutil y de miradas. Con una ausencia casi total de música, una fotografÃa tan dura como sus protagonistas, y un diálogo de lo más escueto, la pelÃcula se toma su tiempo para contar la historia, que es tan sólo una etapa en las relaciones familiares.
Benicio del Toro recibió el galardón al mejor actor por su excelente interpretación de Ernesto Che Guevara en las dos pelÃculas de Steven Soderbergh que componen Che. Del Toro afirmó que esta pelÃcula es un “sueño hecho realidad” y dedicó el premio “al hombre, Ernesto Che Guevara y a Soderbergh, por el apoyo constante a todos los actores que participaron en el filme”.
La actriz Sandra Corveloni no pudo disfrutar de su premio ya que se encuentra aún convaleciente tras perder el hijo que esperaba y en su nombre recogieron el premio a la mejor interpretación femenina los codirectores de su pelÃcula, Walter Salles y Daniela Thomas. Corveloni realiza una excelente interpretación en Linha de passe de una madre soltera con cuatro hijos y otro en camino, que trata de sacar adelante a los chicos -también fantásticos- en la dura Sao Paulo.
Il Divo, un duro, irónico y ácido retrato del ex primer ministro italiano Giulio Andreotti realizado por el italiano Paolo Sorrentino, se llevó el premio del Jurado y Gomorra, de Matteo Garrone, el Gran Premio del Jurado por su cruda visión de la Camorra napolitana.
La “Cámara de oro” a la mejor ópera prima fue para Hunger, del británico Steve McQueen y en el apartado de cortometrajes, la Palma de Oro fue para Megatron, de Marian Crisan (RumanÃa), y una mención especial para Jerrycan, del australiano Julius Avery.
PALMARÉS
-Palma de Oro: Entre les murs de Laurent Cantet (Francia)
-Gran Premio: Gomorra, de Mateo Garrone (Italia)
-Premio Especial 61º: ex aequo a Catherine Deneuve por su interpretación en Cuento de Navidad y Clint Eastwood, por la dirección de The exchange
-Mejor director: Nuri Bilge Ceylan por Los tres monos (TurquÃa)
-Premio del Jurado: Il divo, de Paolo Sorrentino (Italia)
-Premio de Interpretación Masculino: Benicio del Toro por Che (EE.UU. - España)
-Premio de Interpretación Femenino: Sandra Corveloni por Linha de passe (Brasil)
-Mejor Guión: Jean-Pierre y Luc Dardenne por Los silencios de Lorna (Bélgica)
-Premio Cámara de Oro: Hunger, de Steve McQueen (EE.UU.)
Fuente: Agencia Efe
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Pelea por los derechos de imagen de Steve McQueen
31 de Marzo de 2008

En tiempos recientes se ha extendido la tendencia de contar en las campañas publicitarias con la imagen de actores o actrices ya fallecidos o retirados o en el crepúsculo de sus carreras, si no directamente con escenas manipuladas de pelÃculas en las que se incluye digitalmente tal o cual artÃculo de consumo. No hace demasiado tiempo, una importante empresa de automoción utilizó fragmentos de la famosa persecución de Bullit (Peter Yates, 1968) protagonizada por el gran Steve McQueen y también la célebre banda sonora del argentino Lalo Schiffrin para una campaña a nivel mundial de promoción de uno de sus modelos.
Actualmente, los herederos del actor han iniciado gestiones en un Tribunal Federal del Estado de Nueva York para impedir al grupo multinacional Belstaff, implantado en Estados Unidos y en Italia, la utilización de la imagen y el nombre de Steve McQueen en sus campañas publicitarias.
La fabricante de ropa estarÃa utilizando presuntamente de forma indebida el nombre del actor estadounidense para la comercialización de prendas de vestir que habrÃan incorporado su nombre o su imagen en los diseños, asà como en otros complementos de vestir tales como zapatos, gorras y sombreros, gafas o relojes. La familia del actor alega, sin embargo, que tales usos se están produciendo sin haber recabado la pertinente autorización de parte de Chadwick McQueen, hijo del actor, y de los herederos de su otra hija, Terry, que murió en 1998, y por lo tanto han instado el cese de la campaña y la comercialización de los productos además del pago de una indemnización en concepto de resarcimiento por daños morales.
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Steve McQueen: tipo duro del cine de los 60-70
14 de Marzo de 2008

Recordado como uno de los grandes actores de acción de los 60-70, pero no exento de cualidades interpretativas más hondas, comenzó su carrera en el Actor’s Studio de Nueva York gracias a las ayudas que los marines recibÃan para su reintegración a la vida civil. Terence S. McQueen, su verdadero nombre, se habÃa alistado tras una infancia difÃcil (abandono paterno, hogar desestructurado, estancia en un orfanato, primera juventud como vagabundo…). Debutó en Broadway en 1955, y muy pronto se introdujo en el cine gracias a varias pelÃculas de ciencia ficción de serie B.
Su fama comenzó a labrarse gracias a la televisión, en la que trabajó asiduamente hasta 1958, pero su reconocimiento llegó con Los siete magnÃficos (1960) y sobre todo, con La gran evasión (1963), ambas del gran John Sturges. A partir de ahà comienza su mejor época: El rey del juego, (Norman Jewison, 1965), Nevada Smith (Henry Hathaway, 1966), El caso de Thomas Crown (Jewison, 1968).
En 1966 logró una nominación al Oscar por su papel de marino americano en El Yang-Tsé en llamas (Robert Wise) y se consagró definitivamente con Bullit, (Peter Yates, 1968) y La huida (Sam Peckinpah, 1972), protagonizada junto a Ali McGraw, una de las dos esposas que tuvo. Como tantas veces ocurre, la acción se le quedaba corta, y en Papillon (Franklin J. Shaffner, 1973), demostró su categorÃa como actor dramático. Desde entonces, y tras El coloso en llamas (John Guillermin, 1974), restringió sus apariciones en el cine y se concentró en sus otras grandes pasiones, las artes marciales, y sobre todo, las carreras de coches. Su última aparición en la pantalla fue en 1980, año en que murió de un ataque al corazón a causa de la fuerte medicación con que trataba un cáncer de pulmón.
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