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‘Hana-Bi’, las ‘Flores de fuego’ de Takeshi Kitano

En el Festival de Venecia de 1997 sorprendió esta mezcla de thriller policial e intimista drama de personajes escrito, protagonizado y dirigido por el multidisciplinar Takeshi Kitano y que ofrece una particular versión de la vida de un policía, el inspector Nishi (Kitano) plagada de circunstancias dramáticas: la enfermedad degenerativa de su mujer, el drama de un compañero de trabajo que ha quedado parapléjico a causa de un disparo, el dinero que debe a un grupo de mafiosos y que necesitaba para el tratamiento del mal de su mujer… Asqueado de un trabajo y de un sistema que aparta sin miramientos a quienes ya no le sirven, harto de cruzarse con mafiosos, asesinos y rufianes, cansado de una vida que no puede disfrutar, Nishi elabora un plan radical para cambiar de vida y lo ejecuta contra todos.

La película huye sin embargo de los tópicos que saturan las películas del género en cinematografías como la norteamericana, y, eso sí, con algunos momentos de brutalidad y violencia explícita quizá innecesarios, aborda la narración desde un punto de vista íntimo, lírico, poético, en el que los silencios elocuentes y la mirada lánguida y desasosegante nos aproximan más al vacío existencial que a una película trepidante de acción, persecuciones, tiroteos y escenas de violencia. Por el contrario, cobran más importancia las historias de los personajes: el policía joven que va a casarse, el soltero que hace lo que quiere con su vida, el impedido que encuentra en el dibujo y la pintura un motivo para querer seguir viviendo, el deseo de disfrutar por parte de Nishi de la compañía de su mujer mientras ésta pueda seguir siendo consciente…

Una película encumbrada por parte de la crítica y que, si bien no es quizá para tanto, trata desde un punto de vista muy sincero y desnudo una temática a medio camino entre lo dramático y el thriller, en lo que es un aceptable ejercicio por dotar al cine de nuevas perspectivas narrativas.



Título: Hana-Bi
Año: 1997
Duración: 103 minutos
País: Japón
Director: Takeshi Kitano
Reparto: Takeshi Kitano, Kayoko Kishimoto, Ren Osugi, Susumu Terajima
Guión: Takeshi Kitano
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Hideo Yamamoto
Producción: Office Kitano / Tokio FM

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    ‘88 minutos’, olvidable Al Pacino

    Sin paliativos puede afirmarse que esta película es la peor jamás participada por el gran Al Pacino, actor que siempre es bienvenido a las carteleras como uno de los pocos bastiones que quedan a las actuaciones sobresalientes y que poco a poco se ha ido perdiendo en productos de tercera clase, a los que ni siquiera esta película de John Avnet (otrora buen profesional en The war o Tomates verdes fritos y que pronto estrenará Righteous kill) merece pertenecer.

    Tremendamente poco original en su planteamiento, la necesidad de hallar la identidad de un criminal bajo límite temporal en de forma cuenta atrás (88 minutos) y con amenaza de muerte como penalización, aburre a las ovejas: nada de tensión, nada de emoción, simple retazo de banalidades, lugares comunes y tópicos más propios de serie televisiva que de gran pantalla, y el único reloj interesante para el espectador es el suyo propio para ver cuánto más tiempo debe aguantar tamaña estupidez.

    Resulta complicado encontrar una película con ciertas pretensiones de emoción y de intriga en la que tantas cosas se hayan hecho mal, y quizá ese sea un motivo masoquista para verla. El único aporte serio que Avnet intenta aportar (porque el resto, encaja mejor como una parodia involuntaria para tomarse a chacota con un par de tragos encima) es un pseudo alegato o reflexión en torno a la pena de muerte. Y decimos serio, aunque inconcluso, porque el punto de vista escogido no se sabe si es más tibio o indignante, si sirve a quienes la condenan o justifica a quienes la defienden. La película, en suma, une dos aspectos que el cine jamás debería provocar: aburrimiento e indignación hacia la propia película.

    Web oficial



    Título: 88 minutes
    Año: 2007
    Duración: 103 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: John Avnet
    Reparto: Al Pacino, Alicia Witt, Amy Brenneman, Leelee Sobieski, Benjamin McKenzie, Deborah Kara Unger, William Forsythe, Neal McDonough
    Guión: Gary S. Thompson
    Música: Ed Shearmur
    Fotografía: Denis Lenoir
    Producción: Universal

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    ‘Última llamada’ para Colin Farrell

    Un antipático publicista neoyorquino (abominable, como casi siempre, Colin Farrell) sufre la extorsión de un lunático francotirador (voz en off de Kiefer Sutherland, realmente lo mejor de la película) mientras se encuentra utilizando una cabina telefónica; si se le ocurre cortar la comunicación, disparará y acabará con él. Esta es la premisa de un guión de Larry Cohen que permaneció más de veinte años durmiendo el sueño de los justos en un cajón de un estudio de Hollywood. Y bien podría haberse quedado en él hasta que alguien discurriera qué poder hacer con el resto de la película y los personajes y no terminar estropeando como Joel Schumacher una buena idea con torpezas reiteradas en este producto de bajísimo presupuesto rodado en doce días.

    Porque la película presume de una profundidad, de un mensaje con contenido trascendente que no tiene. Lo único con algo de gracia ocurre dentro de la cabina: determinadas fases de la conversación, la voz de Sutherland, la cara de caguetas de Farell (sin mérito alguno ya que es un actor que se limita a pasear una única cara por casi todas sus películas, siguiendo el estilo interpretativo “Brad Pitt actor’s studio”)… Lo demás, innecesario, prescindible, superfluo. La supuesta solidez de la historia no es más que una sarta de incoherencias e insensateces acumuladas, sin lógica, verosimilitud ni sentido alguno, y la estética de la película sigue la estela marcada por la MTV en una especie de videoclip de algo menos de hora y media, brevedad que es también una de las mejores notas de la película.

    Pensando en esta trama como propia de un capítulo de Alfred Hitchcock presenta, cabe preguntarse qué hubiera hecho un genio de verdad con este planteamiento y la conclusión parece obvia.



    Título: Phonebooth
    Año: 2003
    Duración: 82 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Joel Schumacher
    Reparto: Colin Farrell, Kiefer Sutherland, Forest Whitaker, Katie Holmes, Radha Mitchell
    Guión: Larry Cohen
    Música: Harry Gregson Williams
    Fotografía: Matthew Libatique
    Producción: Fox 2000 Pictures

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    ‘The game’, divertimento tramposo

    David Fincher, director aparentemente especializado en giros de guión, trampas de argumento y equívocos deliberadamente introducidos con giros de guión a veces muy bien hechos (Seven) y otras chapuceros, cutres e insultantes para la inteligencia (El club de la lucha) nos ofreció en 1997 una entretenida película de intriga, suspense y acción en la que, como suele ser habitual en este tipo de cintas, tras la enorme capa de emoción y desconcierto, se esconde siempre lo mismo: la nada más absoluta. En esta ocasión, Michael Douglas, como de costumbre da vida a un multimillonario, Nicholas Van Orton, que disfruta de una vida plena de bienes materiales pero vacía de sentimientos y emociones. Conrad (Sean Penn), su hermano irresponsable y de vida disoluta, le hace un extraño regalo de cumpleaños: le habla de la existencia de un enorme club de ocio dedicado al diseño de diversiones y pasatiempos personalizados. Van Orton, sin pretenderlo, se verá inmerso en una extraña aventura que termina por amenazar su vida, convirtiendo un juego más o menos realista en una pesadilla que amenaza todo su mundo.

    Con un interpretación convincente de los actores, sobre todo de Douglas, este vibrante divertimento repleto de lujos y despilfarro no va más allá de un más que aceptable producto de entretenimiento que atrapa, inquieta y tiene bien sujeto a una historia que constantemente ofrece continuas sorpresas, giros, cambios, por lo general tramposos y confusos, pero que, con una notable pericia narrativa y un efectivo atractivo visual, interesa y sorprende, aunque, eso sí, lejos de los grandes clásicos de lo que es ya casi el subgénero de las películas con sorpresa (La huella, El golpe, Sospechosos habituales…), puesto que al final todo termina siendo disparatado y convencional.



    Título: The game
    Año: 1997
    Duración: 128 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: David Fincher
    Reparto: Michael Douglas, Sean Penn, James Rebhorn, Deborah Kara Unger, Peter Donat, Carroll Baker, Armin Mueller-Stahl, Spike Jonze
    Guión: Michael Ferris y John Brancato
    Música: Howard Shore
    Fotografía: Harris Savides
    Producción: Polygram

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    ‘La furia’ de Brian de Palma

    14 de Abril de 2008

    ‘La furia’ de Brian de Palma

    Tras el gran éxito de Carrie, basada en la novela de Stephen King, Brian de Palma hurgó en la veta del cine con connotaciones fantástico-terroríficas con esta historia a medio camino entre el thriller político y el terror sobrenatural. La trama nos muestra la angustia de un empleado del gobierno norteamericano (un Kirk Douglas ya muy veterano pero que pese a su edad da un recital como héroe de acción) cuando su hijo, un joven con poderes telequinéticos, desaparece sin dejar rastro. El padre intenta encontrarlo por todos los medios, pero sin pistas, termina por acudir a una joven (Amy Irving) que comparte esos poderes y le revela que su hijo está en poder de una oscura agencia secreta del gobierno norteamericano que intenta encauzar tan particular capacidad hacia empleos de carácter estratégico o de espionaje y que dirige además un amigo de Douglas (un magnífico John Cassavetes que necesitaba recaudar dinero actuando en películas comerciales para financiar sus proyectos como director).

    A pesar de ciertas indudables virtudes de la película (Douglas como algo ajado pero efectivo héroe de acción, la excelente música de John Williams, escenas sueltas que resultan realmente brillantes, la maestría de De Palma en el manejo de la cámara…), la película difícilmente supera la categoría de plagio a sí mismo, y se remite demasiado a su antecesora. Construida como una mera sucesión de escenas, algunas brillantes, otras tontas, otras incluso repelentes, la película no llega a funcionar como un todo sólido, y la extraña mezcla entre thriller de acción y fantasía no termina de funcionar.

    Un gran Cassavetes no logra salvar una película para la que la extrema inverosimilitud de la historia y lo deslabazado de su desarrollo resultan un baldón demasiado grande. Para ver una vez.



    Título: The fury
    Año: 1978
    Duración: 118 minutos
    País: Estados Unidos
    Director: Brian de Palma
    Reparto: Kirk Douglas, John Cassavetes, Carrie Snodgress, Amy Irving, Fiona Lewis, Charles Durning, Daryl Hannah, Andrew Stevens
    Guión: John Farris
    Música: John Williams
    Fotografía: Richard Kline
    Producción: 20th Century Fox

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    Alejándose de sus iniciales trabajos reivindicativos y de compromiso social, el director francés Mathieu Kassovitz dio en 2000 el salto hacia un cine de evasión que siguiera la línea del thriller-espectáculo de Hollywood, sintetizando suspense policial, misterio religioso y acción espectacular estilo Matrix con el manido tópico del choque de caracteres entre joven policía entusiasta y exaltado y sabueso veterano, misántropo, peculiar, pero en el fondo sentimental, dotado de un olfato legendario para la captura de criminales.

    El interesante principio nos plantea dos casos separados por más de 300 kilómetros pero que, incomprensiblemente, parecen conectados. Niemens (Jean Reno), reputado comisario cuya fama le precede, se desplaza a Guernon, una ciudad universitaria de los Alpes donde se ha producido un macabro asesinato, mientras que, muy lejos de allí, Kerkerian (Vincent Cassel) va tras unos profanadores de tumbas que han asaltado la cripta donde está enterrada una niña que en el pasado murió atropellada en un accidente de tráfico.

    Partiendo del improbable caso de una universidad en la que se haya practicado la endogamia reproductiva durante siglos en una especie de selección natural conducente a un proselitismo intelectual, y de un misterio conventual en el que siniestras monjas esconden terribles secretos, Kassovitz sigue las convenciones más puras del Hollywood más vacuo e intrascendente pero con cierto toque original e intriga absorbente hasta el habitual punto en el que suele superarse lo aceptable y desvaría hacia el absurdo. Los ágiles movimientos de cámara y un guión que paulatinamente va empeorando, dotan a la película de un notable interés y un buen ritmo narrativo, y las escenas de acción y de moderada violencia (exceptuando los momentos en los que se recrea presentando a las víctimas de los asesinatos rituales), superan la calidad media de los productos hollywoodenses del mismo corte, pero no ofrece al espectador nada que no haya visto antes.



    Título: Les rivières pourpres
    Año: 2000
    Duración: 105 minutos
    País: Francia
    Director: Mathieu Kassovitz
    Reparto: Jean Reno, Vincent Cassel, Nadia Fares, Dominique Sanda
    Guión: Jean Christophe Grance y Mathieu Kassovitz
    Música: Bruno Coulais
    Fotografía: Thierry Arbogast
    Producción: Alliance Atlantis

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    China contra el cine fantástico, de terror y de suspense

    China da otro paso en su particular campaña contra el cine y sus “peligros” para la población. Si Steven Spielberg ha renunciado hace pocas fechas a su participación como asesor del ceremonial de los próximos Juegos Olímpicos por sus discrepancias ante la postura política del gobierno chino con respecto a la crisis sudanesa de Darfur, y si el rodaje de la película Shanghai ha sido prohibido por su reflejo explícito de la prostitución y las drogas, ahora se abre una campaña para impedir la distribución de películas de suspense, misterio o terror con el fin de “proteger el desarrollo psicológico de niños y adolescentes”, según la prensa oficial.

    Su objetivo, según la Dirección Estatal de Prensa y Publicaciones, son las “historias de ficción y personajes de aspecto extraterrestre, ideados con el único objetivo de causar terror“. De este modo, pretenden vetarse las películas de estos géneros y se advierte a los autores que estén en proceso de rodaje o producción que eviten “cualquier alusión al misterio u horror”, como no considerados adecuados para los niños. En ese mismo sentido, y a raíz del éxito entre los jóvenes de la revista japonesa Nota de Muerte y de una de sus historias que contenía mensajes suicidas, el verano pasado la ciudad de Beijing ya ordenó retirar de los quioscos y puntos de venta de revistas y prensa las publicaciones que contuvieran historias de género fantástico.

    Asimismo, cualquier producto de suspense, terror o fantástico será eliminado de la programación televisiva, como ya se hizo el pasado septiembre con los contenidos eróticos y de alto contenido sexual.

    Fuente: EFE.


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