Geena Davis, otra actriz diluida en la nada
21 de Agosto de 2008

Junto a Sharon Stone, Geena Davis es el techo intelectual de Hollywood, al menos en cuanto a coeficiente obtenido según las pruebas pertinentes, aunque ello no haya capacitado a la Stone para desterrar de una vez su lamentable costumbre de vestir pieles de animales ni haya servido a Geena Davis, que además es el techo femenino del cine norteamericano (en cuanto a centímetros, queremos decir) para elegir mejor sus trabajos y confeccionarse así una carrera cinematográfica que anda bastante errática, por no decir desaparecida.
Debutante nada menos que en Tootsie de Sydney Pollack (1982), Virginia Elizabeth Davis, pronto se hizo un nombre al trabajar con directores en proyectos que adquirieron rápida y merecida notoriedad. Así sucedió con David Cronenberg en La Mosca (1986) o con Tim Burton en Beetlejuice (1988). A las órdenes de Lawrence Kasdan obtuvo su premio Oscar como mejor actriz de reparto por su personaje adiestradora de perros (y de William Hurt) en El turista accidental, la adaptación del best seller literario de Anne Tyler. Acostumbrada a espaciar sus trabajos, alcanzó la cima del éxito en 1991 con Thelma y Louise, dirigida por Ridley Scott, y con su nominación al Oscar como mejor actriz.
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Ha muerto Sydney Pollack
27 de Mayo de 2008

Diez meses han bastado a la enfermedad para acabar con Sydney Pollack, irregular director e irrelevante actor norteamericano que, no obstante, tiene ganado un lugar destacable en el cine norteamericano de las últimas décadas con obras como Memorias de África (por la que obtuvo dos Oscares), Los tres días del cóndor (junto a Robert Redford, buen amigo con el que trabajó en siete ocasiones), Tal como éramos, El jinete eléctrico, Yakuza, La tapadera, o Tootsie, en la que además realizó su mejor interpretación ante la cámara como desesperado agente de un Dustin Hoffman transfigurado en actriz de éxito, en lo que fue su vuelta a su primera vocación, la de actor, tras veinte años de ocuparse solamente de oficios tras la cámara.
En los últimos años alternó películas alejadas del éxito de masas con pequeños papeles (casi siempre un único papel en realidad) en películas como Eyes wide shut, de Stanley Kubrick, la reciente Michael Clayton, de la que fue productor (faceta en la que logró éxitos como Sentido y sensibilidad, de Ang Lee, o El paciente inglés de Anthony Minghella), o Made of honor, última interpretación en una comedia romántica todavía en el circuito de salas.
Cineasta preocupado por los temas sociales y políticos, en su cine es frecuente encontrar críticas a la doble moral de la sociedad, en particular del sistema político y económico, siendo la mayor muestra de ellos la magnífica Danzad, danzad, malditos (1969).
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