Ha muerto Sydney Pollack
27 de Mayo de 2008

Diez meses han bastado a la enfermedad para acabar con Sydney Pollack, irregular director e irrelevante actor norteamericano que, no obstante, tiene ganado un lugar destacable en el cine norteamericano de las últimas décadas con obras como Memorias de África (por la que obtuvo dos Oscares), Los tres días del cóndor (junto a Robert Redford, buen amigo con el que trabajó en siete ocasiones), Tal como éramos, El jinete eléctrico, Yakuza, La tapadera, o Tootsie, en la que además realizó su mejor interpretación ante la cámara como desesperado agente de un Dustin Hoffman transfigurado en actriz de éxito, en lo que fue su vuelta a su primera vocación, la de actor, tras veinte años de ocuparse solamente de oficios tras la cámara.
En los últimos años alternó películas alejadas del éxito de masas con pequeños papeles (casi siempre un único papel en realidad) en películas como Eyes wide shut, de Stanley Kubrick, la reciente Michael Clayton, de la que fue productor (faceta en la que logró éxitos como Sentido y sensibilidad, de Ang Lee, o El paciente inglés de Anthony Minghella), o Made of honor, última interpretación en una comedia romántica todavía en el circuito de salas.
Cineasta preocupado por los temas sociales y políticos, en su cine es frecuente encontrar críticas a la doble moral de la sociedad, en particular del sistema político y económico, siendo la mayor muestra de ellos la magnífica Danzad, danzad, malditos (1969).
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‘Hana-Bi’, las ‘Flores de fuego’ de Takeshi Kitano
20 de Mayo de 2008

En el Festival de Venecia de 1997 sorprendió esta mezcla de thriller policial e intimista drama de personajes escrito, protagonizado y dirigido por el multidisciplinar Takeshi Kitano y que ofrece una particular versión de la vida de un policía, el inspector Nishi (Kitano) plagada de circunstancias dramáticas: la enfermedad degenerativa de su mujer, el drama de un compañero de trabajo que ha quedado parapléjico a causa de un disparo, el dinero que debe a un grupo de mafiosos y que necesitaba para el tratamiento del mal de su mujer… Asqueado de un trabajo y de un sistema que aparta sin miramientos a quienes ya no le sirven, harto de cruzarse con mafiosos, asesinos y rufianes, cansado de una vida que no puede disfrutar, Nishi elabora un plan radical para cambiar de vida y lo ejecuta contra todos.
La película huye sin embargo de los tópicos que saturan las películas del género en cinematografías como la norteamericana, y, eso sí, con algunos momentos de brutalidad y violencia explícita quizá innecesarios, aborda la narración desde un punto de vista íntimo, lírico, poético, en el que los silencios elocuentes y la mirada lánguida y desasosegante nos aproximan más al vacío existencial que a una película trepidante de acción, persecuciones, tiroteos y escenas de violencia. Por el contrario, cobran más importancia las historias de los personajes: el policía joven que va a casarse, el soltero que hace lo que quiere con su vida, el impedido que encuentra en el dibujo y la pintura un motivo para querer seguir viviendo, el deseo de disfrutar por parte de Nishi de la compañía de su mujer mientras ésta pueda seguir siendo consciente…
Una película encumbrada por parte de la crítica y que, si bien no es quizá para tanto, trata desde un punto de vista muy sincero y desnudo una temática a medio camino entre lo dramático y el thriller, en lo que es un aceptable ejercicio por dotar al cine de nuevas perspectivas narrativas.
Título: Hana-Bi
Año: 1997
Duración: 103 minutos
País: Japón
Director: Takeshi Kitano
Reparto: Takeshi Kitano, Kayoko Kishimoto, Ren Osugi, Susumu Terajima
Guión: Takeshi Kitano
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Hideo Yamamoto
Producción: Office Kitano / Tokio FM
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