‘Última llamada’ para Colin Farrell
05 de Mayo de 2008

Un antipático publicista neoyorquino (abominable, como casi siempre, Colin Farrell) sufre la extorsión de un lunático francotirador (voz en off de Kiefer Sutherland, realmente lo mejor de la pelÃcula) mientras se encuentra utilizando una cabina telefónica; si se le ocurre cortar la comunicación, disparará y acabará con él. Esta es la premisa de un guión de Larry Cohen que permaneció más de veinte años durmiendo el sueño de los justos en un cajón de un estudio de Hollywood. Y bien podrÃa haberse quedado en él hasta que alguien discurriera qué poder hacer con el resto de la pelÃcula y los personajes y no terminar estropeando como Joel Schumacher una buena idea con torpezas reiteradas en este producto de bajÃsimo presupuesto rodado en doce dÃas.
Porque la pelÃcula presume de una profundidad, de un mensaje con contenido trascendente que no tiene. Lo único con algo de gracia ocurre dentro de la cabina: determinadas fases de la conversación, la voz de Sutherland, la cara de caguetas de Farell (sin mérito alguno ya que es un actor que se limita a pasear una única cara por casi todas sus pelÃculas, siguiendo el estilo interpretativo “Brad Pitt actor’s studioâ€)… Lo demás, innecesario, prescindible, superfluo. La supuesta solidez de la historia no es más que una sarta de incoherencias e insensateces acumuladas, sin lógica, verosimilitud ni sentido alguno, y la estética de la pelÃcula sigue la estela marcada por la MTV en una especie de videoclip de algo menos de hora y media, brevedad que es también una de las mejores notas de la pelÃcula.
Pensando en esta trama como propia de un capÃtulo de Alfred Hitchcock presenta, cabe preguntarse qué hubiera hecho un genio de verdad con este planteamiento y la conclusión parece obvia.
Título: Phonebooth
Año: 2003
Duración: 82 minutos
País: Estados Unidos
Director: Joel Schumacher
Reparto: Colin Farrell, Kiefer Sutherland, Forest Whitaker, Katie Holmes, Radha Mitchell
Guión: Larry Cohen
Música: Harry Gregson Williams
Fotografía: Matthew Libatique
Producción: Fox 2000 Pictures
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06 de Mayo de 2008 a las 3:07 am
[...] Cinissimo wrote an interesting post today on ‘Ã
07 de Mayo de 2008 a las 6:39 am
[...] … aÃs: Estados Unidos Director: Joel Schumacher Reparto: Colin Farrell, Kiefer Sutherland, Forest Whitaker, Katie Holmes, Radha Mitchell G… Source: ‘Última llamada’ para Colin Farrell [...]
11 de Mayo de 2008 a las 6:02 am
El septimo arte, hace rato que no sorprende, lo reiterado y manido del monotemático género de violencia, en la actualidad ahoga las posibilidades del verdadero cine creativo; la empresa filmográfica ha puesto todo su empeño en los efectos especiales, que son algo asÃ, como la pirotecnia de esta disciplina; marginando el acto creador de la obra.
Tengo la esperanza que en algún momento de la historia, evolucionará y será más arte que industria. Hasta ahora un grupo de empresarios, obviamente sin ninguna sencibilidad ni talento artÃstico lo explotan como producto de consumo masivo.
11 de Mayo de 2008 a las 12:03 pm
En efecto, Óscar. La vieja duda, ¿arte o negocio? Los más grandes demostraron que el mayor negocio, el reconocimiento, el paso a la historia, sólo lo proporciona el arte. Por ejemplo, pongamos cualquier bobada basada en efectos especiales de hoy que haya recaudado millones. Luego comparemos con un clásico de Ford, Hitchcock o Hawks y veamos cuántos “royalties” han ingresado durante décadas de continua recuperación gracias a su consideración como arte. Echemos cuentas. ¿Alguna duda? ¿Por qué es mejor el dinero urgente y fácil al sudado y meritorio, que además es mayor en cantidad?
13 de Mayo de 2008 a las 11:46 pm
Desde aquellos primeros dÃas del “Jardinero regado” de los hermanos Lumiere, aquellos pineros del cine: Edison, Méliès, Griffith; y todos los que posterior a ellos siguieron engrandeciendo el septimo arte. En honor a ellos, cineastas ya más contemporáneos como Buñuel, Kubrick, Lang, Kurosawa, Keaton, Fellini, Eisenstein,Chaplin, Berman, Allen, y muchos más; construyeron con sus neuronas y su talento las bases del arte más popular de todos los tiempos.
Por las limitaciones de espacio, no es bueno extenderse, pero la lista de los grandes del cine no ha crecido mucho, ¿y saben por qué?, porque desde hace mucho no surgen nuevos directores de la talla de estos grandes del arte del movimiento.
14 de Mayo de 2008 a las 8:25 am
SÃ, Óscar, es cierto. Pero ello no es un fenómeno cerrado o propio del cine, sino que se aplica a todas las demás artes. Ya no hay nuevos Goya, Velázquez, Picasso o Van Gogh, ya no hay Cervantes, Shakespeare, Kafka, Tolstoi, Poe… ¿El desarrollo humano frena la creatividad? ¿O es la economÃa de mercado y la cultura como bien de consumo lo que mata las ideas, las nuevas perspectivas, las inquietudes?
15 de Mayo de 2008 a las 12:56 am
En principio la literatura y la pintura, son actos de creación unipersonal, y sólo intervienen de manera secundaria, en el caso del literato “El editor”, y en la promoción de la obra plástica “El galerista”; estos personajes aparecen cuando la obra esta totalmente elaborada.
Eso no quiere decir, que no comporta su punto de vista sobre la degeneración del acto creativo de esta diciplina cinética; pero como el septimo arte, es la última de las invenciones del hombre, tiene evidentemente un alto contenido del componente tecnológico, porque el cine es un arte de grupo, donde el director-gerente, debe enfrentar las responsabilidades propias de un manager de empresa, o sea, que de paso es un patrono que debe lidiar con el personal que trabaja en la producción de la cinta; además tiene que soportar la camisa de fuerza del presupuesto. Creo, que por esta razón, la figura del empresario “Productor”, es clave en la realización de la obra.
15 de Mayo de 2008 a las 8:08 am
Pero esa misma colectividad, amigo Óscar, se daba cuando el cine era otra cosa, cuando funcionaba, cuando realmente era creativo. Por otro lado, y eso sà es cierto, los más grandes del cine, a pesar de trabajar colectivamente, fueron los que impusieron sus visiones y conceptos personales: Welles, Griffith, Hitchcock, Murnau, Buñuel, etc. En estos casos la colectividad está al servicio de la creatividad del genio, aunque no sin interacciones, conflictos o problemas. Pero entonces el cine era grande. La degeneración no entiende de individualidades ni colectividades. No le hace falta.